The Mighty Fall
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Memoryhouse · Meerah

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Mensaje por Lara Scott el Mar Mayo 26, 2020 5:14 am

¡No, Tilly! ¡No toques las cosas de tu hermana!— grito, la advertencia llega tarde, le ha dado un tirón al extremo de la tela que colgaba y esta cae sobre su cabeza, cubriéndola como si fuera un hongo de color bermellón. Sus bracitos se sacuden por debajo de la tela, mi suspiro es de la más honesta resignación a que todas mis negativas reciban una respuesta rebelde de su parte. Uso la misma tela para atraparla con mis brazos, la coloco contra mi pecho como si fuera a acunarla como cuando era una bolita quieta y claro que mueve sus piernas como la salvaje que es, mientras un par de chillidos agudos acompañados de risas brotan de su garganta para pedir que la libere. Retiro la tela que cubre su cara y la vuelvo a colocar con los pies en el suelo para enrollarla por mi cuenta, ella sigue gateando y gateando lo que tiene al alcance, lo bueno es que todo lo que sea agujas está en almohadillas levitando fuera del alcance de su manito.

Estuve pensando— retomo la conversación con Meerah, —¡que un traje también sería una buena opción!— es la última de mis ideas para enloquecer a la pobre chica, coloco en alto la fotografía que cubre una página entera y se ve a una morena con un impecable traje blanco que le queda al talle, de más está decir que la morena tiene más carne y unos centímetros más que yo, lo que no me acompleja para nada, triste es notar que si tengo que usar un corsé, ni hace falta que le ponga tazas, con que sea una tela lisa ya está bien, que no hace falta sostener nada. Tan triste, treinta años sin que madure lo importante. —Tal vez lo de pensar en atuendos no sea lo mío. De todo lo que tenga que ver con una boda, lo mío sería organizar la despedida de soltera y…— me interrumpo, paso mi mirada de ella a la niña que ¿está oliendo telas? Si no está oliéndolas, no entiendo por qué tiene su naricita tan pegada a la tela. —En consideración a las invitadas debería ser algo apto para todo público— mi madre, Phoebe, Meerah, Tilly… ya nos vi comiendo postres de Mohini, o haciendo la dichosa prueba del pastel que podremos comer una vez que volvamos, entonces podré gritar delante de mi familia que a este punto es la misma familia que Hans lo que nunca esperé gritar: ¡ME HE CASADO!

Cargo a la bebé para acomodarla contra mi cintura al ir hacia su hermana e interrumpirla con mi brazo rodeando sus hombros. —Pese a que nunca pensé que fuera a casarme, que seas la diseñadora se siente como lo tenía que ser— le digo, —así que ignora lo que sea que diga sobre trajes, me pondré lo que sea que hagas porque lo que sea que hagas será perfecto— y no lo digo como halago redundante, sino porque creo que Meerah fue quien tuvo la mirada más acertada sobre todo esto desde el principio, cuando nos sentamos a comer hamburguesas con papas fritas. —Perdona si irnos con tu padre puede ser algo egoísta, siento muy fuertemente que es algo que tenemos que hacer los dos— tal vez preguntarle una última vez si está seguro de esto, de nosotros. No de la familia que tenemos. Sino de que podemos mirarnos el uno al otro alejados de todo y decir que es lo que queremos. —Pero llevar un vestido hecho por ti es como debe ser, con tu hermana han hecho que todo esto sea posible. Quizá nosotros, por nuestra propia cuenta, seguiríamos…— pongo los ojos en blanco, ese gesto abarca todo.
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Mensaje por M. Meerah Powell el Sáb Mayo 30, 2020 2:41 am

Me río por la advertencia de Lara y observo el pequeño enredo que se arma a causa de la pequeña bola inquieta que es mi hermana. - No pasa nada, le gusta. - Le aseguro para que no se preocupe en reprocharle demasiado. Ya he aprendido, tras un par de accidentes con manitos húmedas,  sucias o llenas de babas, que las cosas delicadas debían guardarse con cautela si es que no quería sufrir un ataque de nervios luego. Las telas que tenía fuera, o al menos al alcance de Tilly, eran aquellas con las que armaba los moldes o estructuras iniciales; esas que con un “tergeo” quedaban como nuevas en cuestión de segundos. Si Mathilda quería ser artista a temprana edad, no iba a ser la hermana histérica que se encargase de cortar su creatividad por descuidos propios.

La sugerencia de Lara me tiene volteando la cabeza más rápido y con un ángulo mayor al de cualquier lechuza. - ¿Qué? - No quiero que me malinterprete, no me parece una mala idea, pero siendo que todavía no había nada definido el abrir tanto el panorama de posibilidades iba a hacer que me estalle el cerebro. - Si quieres usar un traje para tu boda, va a ser blanco. Pantalón recto y saco escotado. Nada de camisas de cuello cerrado, es más: nada de camisas, como mucho un corset de encaje debajo… Aunque si usas un corset debería ser con el saco abierto… - Maldición, ya empiezo a pensar ideas. ¿Por qué creo que hasta quedaría bien con un sombrero? O con un velo corto y de costado… ¡Mordor! Abrió las puertas de Mordor, esto no es bueno para mi pobre cerebro sin cafeína. - Es tu boda, tienes todo el derecho del mundo a opinar sobre lo que quieras. Solo… decide un estilo, sea un traje, un jardinero o un vestido. No, tacha eso, nada de jardineros. Pero me refiero a que podemos ver patrones básicos, tipos de tela, encajes… - Era demasiado, lo sabía, y probablemente terminarímos con veinte opciones antes de decidir en algo, pero veinte era mejor que la nada sobre la que estábamos ahora.

- ¡No se valen los halagos! - pongo los brazos en jarra y hago un mohín digno de una niña, pero no era justo por mucho que me enterneciera. - No es egoísta, un matrimonio es de a dos; yo me contento con verlos felices, con que haya muchas fotos, y con que no se hayan fugado y casado vistiendo cualquier cosa. Eso sí que no lo habría perdonado. - Mi advertencia es seria, y espero que le sirva para no cometer una locura de aquí hasta la fecha planeada. Ella dice que llevar un vestido mío es cómo debía ser, y es lo único que aceptaría si es que no voy a estar allí. - Ya, déjame ser un poco romántica y pensar que esto habría pasado de todas maneras. ¿Recuerdas ese almuerzo de hace eones atrás? Ya se notaba la tensión… - Bromeo, es obvio cuando me estallo en carcajadas ya que, a decir verdad, en aquel entonces estaba más preocupada por la opinión que Hans pudiese tener de mí que cualquier otra cosa. - Hagamos una cosa, te iré mostrando ejemplos de vestidos muy diferentes, y tu me dirás qué cosas odias y no quisieras usar jamás. - Trato de retomar el tema que nos compete para al menos tratar de terminar el día con una idea, aunque sea vaga, de lo que podría ser su vestido o traje de boda.
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Mensaje por Lara Scott el Jue Jun 04, 2020 5:04 am

¡Oh! ¡Quedaría hermoso!— me emociono con ella cuando va tirando ideas de cómo se vería mejor el traje, ¡y si! ¡tengo una imagen muy clara de lo bien que me quedaría! Lo que nunca, en la vida, desde que empecé a usar mini faldas, pensé que preguntaría lo pongo en voz alta: —¿Crees que a tu padre le gustaría?—. Si hasta suena formal que diga «tu padre» en vez del típico «Hans», ¿qué sigue luego? ¿«El que no debe ser nombrado»? —¡No! ¡No! ¡Juro que jardineros no!— prometo para darle paz mental a Meerah, lo cierto es que hasta el momento he tratado de encajar yo en la idea de una boda con todos sus formalismos y no una boda a lo que soy yo. Echo otro vistazo al traje blanco que veo en la revista, ¿no sería un poco ridículo que los dos estemos con traje? Arraigada la idea, cuesta quitármela de la mente, porque todo esto que se me hace raro en una boda al no poder asociarlas a mi personalidad, cuando toma una forma que puedo decir «es tan yo», consigue que la ansiedad desaparezca para que pueda sentirme mucho más relajada y hasta logro reírme.

Jamás— le juro, —jamás nos hubiéramos casado vistiendo cualquier cosa— más que fugarnos, esa era la ofensa que no podríamos hacerle a ella. Toda mi preocupación porque esta decisión pudiera herir susceptibilidad abandona mis hombros al oír que lo toma a bien, que no dudo de que podría tener argumentos en contra bien fundamentos, como más de una vez ha demostrado que es capaz de defender, así que me tomo su aceptación a estas maneras como el mayor alivio que solo se puede comparar al que espero experimentar también con mi madre cuando se lo diga. —¡¿Te acuerdas de ese almuerzo?! ¿Hace cuánto fue? ¿Cinco? ¿Diez años? Parece que ha pasado una vida, todo esto sucedió tan rápido…— saco el aire de mi pecho en una larga y fuerte exhalación, su habitación se me hace tan familiar como si lleváramos viviendo aquí por años y no puedo creer, no logro convencerme, que pese a todas mis reticencias iniciales, estoy viviendo en la isla ministerial. —¿La tensión del asesinato? Porque Hans estaba haciendo mérito para que meta las papas fritas en su nariz, que hombre más molesto, mira que decir «Meerah quiri qui ilmirzis con nisitris». ¿Cuántos años tenía? ¿Trece que no se animaba a invitarme en su nombre?— bufo y Tilly me contesta aplastando la palma de su manito sobre mi boca para que deje de hablar así de su padre. —Vi un par de vestidos sin tanta falda y volados, pero el traje con el corset se ha vuelto de pronto mi primera mejor opción… ¿podríamos hacer una prueba?— que quizás vérmelo puesto nos haga descartar la idea o no, tal vez haga que esta idea crezca y deba tener una charla con Hans antes de leer los votos sobre que le he copiado el atuendo elegante. —Si vamos a estar dos semanas fuera con tu papá…— ya veremos, si podemos estar dos días sin llamar para comprobar que todo sigue en orden me daré por satisfecha. —¿Quieres quedarte con Mohini o… no sé, con Maeve?— pregunto, sus tíos están adaptando su rutina a un bebé recién nacido como para mencionarlos como una opción, pero si nosotros tendremos vacaciones, ¿por qué no Meerah?
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Mensaje por M. Meerah Powell el Sáb Jun 06, 2020 9:32 am

- ¿No se supone que lo que le tiene que gustar a mi padre eres tú? Dudo mucho que haga una diferencia el que uses un traje en lugar de un vestido. - Y sino siempre podía sacar la carta de que lo había hecho yo y le tendría que gustar igual aunque sea porque soy su hija, ¿eso se valía? Supongo que no, la idea de una boda es que las dos partes se encuentren felices y a gusto, y lo que visten, a sabiendas de que solo lo usarían una vez en su vida, debía ser una foto que reflejara esa idea a la perfección. Aún así creía mis palabras, dudaba mucho el que Hans pensara muy diferente de un traje que de un vestido, a menos claro que le molestase que los dos vistieran parecido. Oh… ¿Cuánto me costaría lograr que el traje de él también fuese blanco? o gris como mucho, pero no me gustaba el contraste que genera el negro con el blanco si la vestimenta de ella acababa siendo un traje.

- Me quedo conforme con eso. - Al menos de momento. Porque puede que no, o puede que sí estuviese jugando con la idea en mi mente de que el revelarse los unos a los otros fuese antes de su viaje. Últimamente algunas parejas habían optado por disfrutar de ese momento íntimo, sin todo el gran gesto que suponía el verse por primera vez en un entorno más privado que la ceremonia y el altar. No sería el caso de ellos siendo que su casamiento de por sí iba a ser privado, pero de esa manera me podía asegurar de que hubiese fotos en primera instancia y de no perderme sus reacciones al verse el no al otro.

Se me escapa una risa cuando habla de aquel almuerzo y se refiere a él como si hubiese pasado una década de aquel entonces. - No es que quiera defenderlo siendo que soy firme creyente de que estaba interesado en tí en aquel entonces, pero sí había sido mi idea el que almorzaras con nosotros. A mi no me engañas, querías ser mi madrastra de cualquier forma. - Es obvio por mis risas que es broma, ni siquiera me gustaba la palabra “madrastra” pero para este caso venía bien. - Al menos elegiste a la opción sana. - me encojo de hombros al hacer referencia a Audrey, pero ya hace un tiempo que no siento el mismo rencor al hablar de ella. - Podemos hacer varias pruebas. Tengo un par de trajes femeninos por mi proyecto de diseño, mi socia andará fugitiva pero no por eso voy a descartar la parte creativa, al menos las líneas y el ajuste los podemos ver usando esas prendas. - Tal vez mi marca había sufrido un pequeño retraso y ya no podría ser “Niniadis & Niniadis” o algo así, pero no sería un proyecto que descartaría incluso en medio de la guerra. - Ya por los modelos en sí mismos… - Tomo mi tablet y comienzo a buscar mientras ella me sigue hablando. Su pregunta en cierta forma me tomo por sorpresa, así que aprovecho que me encuentro distraída con la pantalla para meditar un poco. - ¿Soy muy mala persona si digo que me gustaría quedarme con Maeve? Amo a Mo, de verdad, pero siendo que quedarme sola no va a ser una opción, si Mae accede sería bonito pasar tiempo con una amiga. - Sé que no era mala persona por opinar eso, lo que me hacía mala persona era pensar que era más fácil visitar el nueve si me quedaba con Mae que con Mo. Quedarme sola era algo que quizá podría lograr con algo de insistencia, pero eso seguramente implicaría muchos más controles que el estar a cargo o en compañía de alguien de confianza. - ¿Que opinas de estos? Me gusta el corset de este, pero no el pantalón con la falda detrás, es impráctico. Para pantalones me gusta más este, tiro alto y de línea recta. Y si quieres saco… Algo así me parecería mejor, ¿qué dices?
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Mensaje por Lara Scott el Jue Jun 11, 2020 5:47 am

Ah, ya— digo, muerdo mis labios por la sonrisa que está creciendo hasta ocupar toda mi cara, —si se supone que la debe gustarle soy yo, puedo ir vestida de huevo frito— ¡y ahí el problema no sería con él sino con la mismísima Meerah! Va a perseguirnos con antorchas y guadañas al infierno si es que pienso ir con un disfraz de dos galeones, más me vale que lo que sea que confeccione, lo tenga guardado impecablemente hasta el momento en que puedo ponérmelo, sin que haya accidentes de por medio. Mi mirada recelosa va hacía la niña más pequeña de la casa que podría destruir un encaje a fuerza de babas, por la repentina curiosidad que pueda provocarle la textura, ha quedado muy claro por episodios anteriores que le gusta el sabor de los denim. Por mucha confianza que pueda tener con Meerah, a lo bien que se puede hablar con ella pese a la diferencia de edad y a que yo misma no suelo creer que deba callarme lo que pienso, todos los chistes sobre con qué ropa o falta de esta le gusto a su padre me los guardo, que sigue siendo su padre y ya tuvimos el momento incómodo en la cocina para saber que mejor no ir por ahí.

Se notaba a leguas que tenía interés en mí, para qué vamos a negarlo, le llevó tiempo tomar la iniciativa— digo en son de broma, que todavía recuerdo las charlas con monosílabos de mi parte que solíamos tener por teléfono para avisarme que iría dejarme trabajo, pero esa parte de la historia no es algo que vayamos comentar, mejor hacer crecer el mito popular que pueda llegar a convertirse en historia oficial de que siempre me anduvo detrás y yo me resistía porque ¿un abogado? ¿en serio? ¡Ni en broma! Menos todavía un ministro. Y aquí estamos, mirando modelos de vestidos… —¡Claro! ¡Solo estoy buscando hacer esto legal contigo!— digo, dándole un abrazo rápido al envolver sus hombros, el comentario que sigue no lo dejo pasar. —A veces hace falta pasar por varias personas para llegar a ser una misma, la persona que está lista para dar este paso…— musito, —hacia otra persona cuya mano es la única que quieres sostener— creo que esa llega a ser la certeza por la cual dos personas deciden, luego de todo lo que ha pasado, casarse. —Aunque esa persona sea la que reúna todos tus “yo nunca” de la vida— me río al decirlo y paso mis ojos de una imagen a otra para señalar con la emoción la segunda fotografía. —¡ESTA! No es un traje, así que tu padre no podrá decir que le copié el atuendo y quedemos ridículos en las fotos. Pero tampoco un vestido del que me pueda avergonzarme dentro de unos años— deslizo mis dedos por el largo del pantalón que puede pasar por una falda y me fijo en lo delicado del encaje superior. —Y no eres mala persona por querer quedarte con Mae, si lo sugiero es porque… yo también tuve catorce años. ¡Son dos semanas! ¿Qué mejor que pasarlo con tu amiga? Además, estamos cerca del verano, podrán disfrutar de la playa… pero tengo una sola duda…— me pongo seria al recargar mi cadera contra su escritorio y cruzar los brazos detrás de la espalda de Tilly que ya está pidiéndome para que la baje. —¿En cuál de las dos está interesado Oliver Helmuth?— ¡tengo que preguntar!
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Mensaje por M. Meerah Powell el Vie Jun 12, 2020 2:43 am

Creo que la mirada fulminante que le dedico deja muy en claro que tengo pintado en la frente, en letras gigantes de neón un cartel luminoso que dice “sobre mi cadáver”. Si alguna persona allegada a mí se llegaba a casar vestida con tal atrocidad me mandaría directo a la tumba y de ahí acabaría siendo un fantasma dedicado a acosar la vida de esa persona. Dudaba que Lara quisiera verme en forma de espectro jalando de sus pies ¿verdad? - Con esas cosas ni se bromea señorita Scott. - Y sí me abstengo de recordarle que luego del casamiento será llamada “señora” es porque yo sí tengo consideración por los sentimientos ajenos. Y puede que también tenga miedo de que eso haga que se retracte, pero es una parte muy mínima de mí, estaba un noventa y ocho por ciento segura que eso no sucedería.

- Eso es algo que nunca les pregunté. Me refiero al cómo decidieron estar juntos… Y no, no lo estoy preguntando ahora que te conozco y lo conozco, y si en algún momento quiero estar siquiera cerca de conocer la verdad, esa es una pregunta que le tengo que hacer a los dos luego de someterlos a un juramento inquebrantable o algo así. - Porque ella diría me contaría una historia, él otra, y yo jamás sabría a quién creerle, o qué partes de la historia creer. Ya había aprendido su forma de funcionar y me encargaría de que Tilly lo aprendiese al crecer porque sino acabaría quedándose huérfana por mano propia antes de llegar a tener mi edad. - Eso fue muy dulce, y si no fuera porque no quiero ponerme sensible, ahondaría más en esa conversación y te diría cosas lindas como gracias por querer a mi padre, por habernos elegido y muchas cosas más que me niego a decir estando en este momento del mes. - Que si me ponía sensible comenzaría a llorar sin motivo y no quería eso. Me negaba a mostrarme como una nena llorosa… de nuevo. - ¿No se supone que los opuestos se atraen? También ese es un juego, ¿alguna vez lo jugaste? - Yo preferiría no jugarlo jamás, que ebria era lo mínimo que podría terminar cuando menos.

Voy anotando mentalmente lo que me dice, y tomo la tablet para buscar otros modelos antes de mostrársela de nuevo. Así podía formarme una idea mejor de lo que quería y no errar demasiado en los primeros diseños. - Entonces se casarán antes que llegue el verano... - Que todavía no me habían dado una fecha y el clima y el lugar que eligieran eran cosas que tenía que tener en cuenta al momento de confeccionar la vestimenta que se pondrían. - Para tu total y completa decepción, Oli está interesado en Maeve. Eso sí se nota a leguas de distancia. Y tienen algo, pero no formal, pero sí.. no sé. El punto es que no estoy interesada en Oli de esa forma. - Es atractivo, eso no iba a negarlo jamás porque me crecería la nariz como a Pinocho, pero era un buen amigo y nada más.
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Mensaje por Lara Scott el Dom Jun 14, 2020 9:52 pm

Por un milisegundo, suena como su padre cuando me reprende con el «señorita Scott». Para comenzar mi relato de cómo ambos nos pusimos en común en esto de que nos gustábamos, podría hablar de cuando dejé de ser «señorita» para ser simplemente «Scott», en la versión apta para todo público por supuesto, que ella sigue siendo menor de edad en términos legales y pienso cumplir con esa ley si no quiero problemas con Hans, aunque vaya a saberse qué películas y qué cosas leerá con Maeve. Pero una cosa es que veas porno de desconocidos a que tu futura madre te cuente los detalles de nada con tu padre, que ya me ha quedado claro con el siempre nombrado episodio de la cocina. —Aun con un juramento inquebrantable de por medio, tu padre conseguiría contar la historia de un modo que lo deje bien parado, ¡es abogado! ¡sabe cómo nadar en todas las lagunas legales! Así que dejo constancia aquí y ahora, de que fue él quien no se animaba a decir que le gustaba cuando hasta el boletín oficial lo decía— sostengo. ¿Cuántos años tengo? ¿Trece? Porque, por lo visto, soy menor incluso que Meerah con comentarios de este tipo.

No hace falta que digas nada, ¿quieres que vayamos luego a comer muffins de chocolate con Mohini?— le ofrezco en solidaridad a «ese momento del mes», yo misma no hubiera sabido qué hacer de adolescente y con los dolores que me tenían como una moribunda, si no había postres hechos por mi madre, que ir asaltando en el refrigerador. —De hecho, si no tuviera un miedo atroz a cómo responderá mi madre al saber que voy a fugarme a una isla para casarme, podríamos estar comiendo un mousse de chocolate mientras elegimos un modelo de traje de boda…— y entonces habríamos sido la más clásica estampa de todo lo cursi de una boda, con las hormonas sensibles en una participación estelar, ¿estoy segura de querer volver a esos tiempos de mi embarazo en el que las hormonas noqueaban a mis neuronas para gritar con toda furia por un poco más de azúcar?  Porque, siendo fiel a la verdad, estos planes de boda me ponen en una ansiedad similar a la del embarazo.

Pensé que eso de que los opuestos se atraen era una ley del universo, no un juego— yo que trato de comportarme con la adulta y no puedo, —¿a qué juegos andas jugando, Meerah?— pregunto con un movimiento insinuante de mis cejas. Y no, al parecer no es ningún juego que incluya a Oliver Helmuth, ¡que por cierto me siento muy decepcionada! Había oído algo sobre que era bueno en deportes, ¡por fin iba a tener un cuasi yerno con el que hablar de quidditch! Ahora tendré que esperar a que Rory sepa que pasar la quaffle por el aro suma diez puntos, no cien como suele gritar. —Maeve me cae bien, es estupenda con Tilly. He notado que a veces la trae con las rodillas sucias o con algún arañazo en el brazo, ¿y puedo decir lo mucho que me tranquiliza eso? Una vez la vi con un chichón, pero no estoy segura de sí se lo hizo con Mae o con tu tío Chuck, ¡es que pensé que Mathilda se iba a criar entre algodones! Estaba tan preocupada. Por eso no me gustaban ninguna de las otras candidatas a niñeras, claro que yo gritaría si veo que Tilly se cae de un escalón, por eso es mejor que no lo vea… a lo que voy es que confío en Maeve, tanto que no puedo odiarla porque que se quede con el guapo de Oliver— lanzo un suspiro teatral, —en realidad me alegro por ella. Ahora lo único que me preocupa es que… te han quedado todos los feos. ¿Algún feo interesante que conozcas?— pregunto, así, sutil, como soy yo.
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Mensaje por M. Meerah Powell el Mar Jun 16, 2020 5:01 am

- ¿Es que no me tienes fé? - La pregunta se me escapa con aires teatrales, incluyendo la mano que me llevo al pecho en clara muestra de dolor por su insinuación. - Cómo su hija, y aspirante a futura abogada, me gustaría pensar que tengo las herramientas suficientes como para sonsacarle a Hans una verdad que quiere encubrir detrás de palabras bonitas. - Además, era Hans. Aunque sea por el hecho de que no le guste que me meta en esos asuntos de su vida privada, buscaría decirme de forma muy vaga lo que ne verdad había sucedido, y yo trataría con eso de deducir una historia no muy fantasiosa acerca de lo que en verdad había sido el romance entre ellos dos. - Además, tú también te estás haciendo con sus costumbres, porque has dicho lo que él no se animaba a hacer, ¿pero tú? te conozco, ¿cuánto tiempo pasó hasta que lo admitiste también? - Porque no me creía eso de que había sido franca a la primera que se dio cuenta que Hans significaba algo más. Con la terquedad que tenían ambos, me sorprendía que no hubiesen pasado otros tres años hasta una posible boda.

La idea de los muffins de Mo me hacen agua la boca, pero la imagen se esfuma con rapidez cuando me dice algo de lo que no estaba al tanto. - ¿Cómo es que Mo aún no sabe? ¿Acaso quieres que me mate? ¿Por qué me has dicho que no lo sabe? - Esa mujer lo sabía todo, y si no lo sabía tardaría solo minutos en enterarse. ¿Cómo pensaba que podía mantener mi expresión serena a sabiendas de que sabía algo que Mo no sabía? ¡Me tendría cantando en cuestión de segundos!  Resoplo con fuerza y trato de tomar aire para tranquilizar mi histeria. - Nop, me niego. Podemos pedirle a Poppy que consiga muffins, o brownies, pero yo no pienso mirar a los ojos a Mo sin que le hayas contado todo antes. - Que no quería ser buchona, o el tener que enfrentarme a su interrogatorio, a sabiendas de que le estaba fallando a ambas por igual.

- Hablaba del “yo nunca”, no de los opuestos. Que tampoco he jugado jamás al yo nunca, ¿acaso viste mi poca tolerancia al alcohol? prefiero no arriesgarme, gracias. - Tres borracheras, tan solo tres, habían bastado para enseñarme que mis inhibiciones y el exceso de alcohol no iban de la mano. - Es divertido, porque puedo entender lo que dices, pero a la vez me da mucha gracia. La mayoría de las madres no querrían que su hija acabe con las rodillas raspadas. Lo cual claramente te vuelve mejor que el resto de las madres. - A lo que iba es que, incluso siendo que Tilly era bebé, eso de saber que uno podía lastimarse y cometer sus propios errores… pues bueno, a mi hermana le haría bien, yo sabía que a mí me hacía bien tener ese tipo de fe viniendo de ella. - ¿Guapo de Oliver? ¿Tengo que preocuparme y decirle a Hans? Ahora te gustan los menores, quien lo diría… - Es una burla claro está, pero incluso aunque no fuese admiración de hija, nadie podía negar que Hans era alguien apuesto. Sí, sí, ya estaba grande para eso de “tengo el papi más lindo del mundo”, pero infantil o no, lo tenía. - Me da gracia tu estándar. O es Oliver Helmuth, o es alguien feo. Pobre del resto de los muchachos… - Que si íbamos al caso, en eso sí que no podía darle la razón, pero tampoco podía decirle abiertamente eso de que la lista de enemigos públicos no tenía malos rostros tampoco. - Feos o no, siempre hay gente interesante, pero estoy en el intermedio entre “los chicos son tontos y no quiero una relación” y “me gustan más grandes”. Lo cual es una pena, porque Colin Weynart se pasó de bando y era más bonito verlo con el uniforme que en la lista de fugitivos. - ¿Estaba muy malo desviar el tema de esa forma? Porque no le estaba mintiendo, pero tampoco le estaba siendo del todo sincera. - Que ya sé que Colin Weynart era demasiado grande, pero no puedes culparme por mirar. Tú dices que Oli es guapo y él es muy chico. - Al menos para ella.
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Mensaje por Lara Scott el Sáb Jun 20, 2020 5:45 am

Tengo toda mi fe puesta en ti y tus virtudes como futura abogada, si lo consigues te daré también la mitad de mi fortuna— prometo, que yo no me siento con la confianza como para conseguir que Hans admita cosas que jamás lo haría conmigo, porque su especialidad de nacimiento es llevarle la contraria a una tal Lara Scott y aquí como nos ven, esperando que llegue la fecha de nuestra boda, no había logrado acordar a la primera si nos casábamos o no. Yo, que me había esmerado en una declaración en plena cocina, con los panqueques cocinados por mí, tuvo la cara de pedirme tiempo para asimilarlo ante tal despliegue de mi parte, cosas que pasan. Coloco una mano en mi pecho como si me ofendiera su comentario de que se me han pegado las mañas de su padre. —¿YO?— pregunto. Me quedo con los labios entreabiertos sin articular palabra por no poder contradecirla, que también me llevo mi tiempo reconocer ante mí misma lo que otros podían ver, creo que la demora se debió en gran parte por culpa de esta manía de decir las cosas de una manera distinta a cómo las sentíamos, nunca fuimos buenos dándonos a entender con palabras.

Así como no tengo pelos en las lenguas para decir ciertas cosas y mucha creatividad para inventarme otras, perdí la lengua para sincerarme con mi madre, acto cobarde que cometo por enésima vez en la vida, porque si hay alguien en este mundo que me intimida, esa es Mohini. Ni nuestro presidente, ni los rebeldes, ni Hermann Richter. La única que evito cuando sé que estoy cometiendo un crimen a sus expectativas, es a Mo. —¡LO SÉ! ¡Sé que tengo que hacerlo… y no puedo! ¡Es mi madre! Me recriminará el que no pueda hacerme el pastel de boda en la fecha que es… ¡pero podremos comerlo luego! ¿Crees que lo entienda?— pido el consejo de Meerah para tratar con ella. —No puedes abandonarme, te necesito conmigo para que estés en medio cuando vea su reacción y se abalance sobre mí— se lo ruego, así como tengo confianza de que podrá persuadir a su padre para que le revele la historia oficial que nos involucra, también la creo capaz de lograr mostrarle a mi madre por qué lo mejor que puede hacer es dejarme huir con Hans.

Estamos para estas cosas, ¿no? Para respaldarnos cuando una de las dos decide fugarse, así como para hablar de chicos, es todo lo gris que está bien en mi relación con ella en la que trato de ser, no creo que mejor madre que nadie, más bien la no-tan-peor madre de una adolescente cuando yo todavía estoy procurando ser una adulta con todas las de la ley. —Si no tienes tolerancia, por la salud mental de tu padre, mejor que no participes de esos juegos—. ¿Estará mal si le digo que la tolerancia se practica? Yo, al menos, prefiero que la practique de manera responsable, con amigas cercanas y que conocemos como Maeve, a que… no sé, termine luego en algún grupo de extraños, en los que beba por presión, para no desentonar con el grupo y la pase mal. —¡Oh, vamos! ¡Que es un chico guapo! No lo digo porque me guste tu amigo, no seré el tipo de madre que le haga chistes sobre varitas a tus amigos. LO JURO, TIENES QUE CREERME— le ofrecería mi mano para que hagamos un juramento inquebrantable sino fuera porque trato de tener a Tilly bajo control en esta sala donde todo la pone en frenesí. — Hmmmm, ¿realmente es así? ¿No es la típica fijación en hombres adultos para no aceptar que hay un tonto que te gusta? Porque a veces miramos inalcanzables, solo para no admitir que nos gusta el idiota que tenemos cerca y… ¿qué es eso de Colin Weynart?— arrugo mi nariz. —Yo fui a la escuela con él, definitivamente está en el grupo de “los chicos son tontos” de mi clase— rencillas de quidditch, Meerah no lo entendería, mi juicio sobre Weynart se vio nublado por el resentimiento de la juventud, aunque no me impidió apreciar el atractivo de otro Weynart… el tiempo en que lo hacía, cuesta que durante el día cualquier rostro se lleve de mí más que una evaluación de “lindo” o “feo”, cuando al comenzarlo me despierto al lado de alguien que pone el listón muy alto. —No estoy criticando que te fijes en alguien mayor, solo es mi boca criticando a alguien puntual. No hace daño que mires… pero yo por cierto no estoy mirando a tu amigo más que para una apreciación superficial. En tu caso, estás en la adolescencia, no estás saliendo con nadie, ¡tienes todo el derecho a mirar! ¿Qué me dices del primo de Oliver? Lo he visto cuando toda la prole Helmuth viene de visita a casa del ministro de salud. Alto, rubio, un rostro interesante, es auror…— tanteo el terreno.
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Mensaje por M. Meerah Powell el Lun Jun 22, 2020 6:32 am

No quiero ser mercenaria, de verdad que no, pero inmediatamente mi cerebro se pone a hacer cuentas. Porque sumado a lo que ya tuviese Lara de por sí, le correspondía por matrimonio heredar la mitad de los bienes conyugales; siendo su hija me correspondía al menos un tercio del patrimonio obligatorio y… ya, no debía pensar en eso. Sería una abogada exitosa, que también tendría una creciente fama en el mundo de la moda, con una compañía propia muy fructífera que me haría no tener que andar dependiendo de herencias a futuro. - Aceptaré ese trato solo en forma de inversión cuando pueda fundar mi empresa. En ese caso no me sentiré tan mal por obtener más que Mathilda, y ambas podremos obtener resultados cuando, sin duda alguna, acabe por ser una joven y exitosa empresaria que puede manejar dos carreras al mismo tiempo. Planeo ser una excelente abogada. - Si eso significaba tener que salir de la corte directo a un desfile, pues lo haría. Claro que debería buscar la manera de dejar libre los días en que se celebraba la semana de la moda en el distrito uno, pero esos eran detalles. - Si, tú. No voy a estar hablando de Tilly, que ella las va a heredar por default. - Bromeo… o algo así, porque en realidad la pequeña seguro acaba siendo la más parecida a Hans de las dos. O no, porque la enana tenía demasiada personalidad incluso antes de cumplir el año, pero no importa.

Escuchar el ruego de Lara hablando de Mo como si fuera la enemiga de Neopanem número uno… bueno, no. El enemigo más buscado es Kendrick y puedo entender que tema más a su madre. - ¿Por qué siento que me voy a arrepentir de esto? - Suspiro resignada en clara muestra de que acabo aceptando su pedido. - Trataré de mostrarme seria y abogar por tí de manera decente, pero siempre puedo sacar la carta de que me parece un gesto romántico y largarme a llorar. Me es más sencillo estando así. - Y señalo a mi estómago segura de que va a entender a lo que me refiero. Tal vez Mo se compadeciera de mí, o cuando menos me daría el gusto. - Exijo una buena inversión cuando esté por largar mi compañía, de verdad.

- Nunca has sonado tan madre como hasta ahora y solo para futura referencia, creo que a ninguna adolescente le hace efecto lo de “por la salud de tu padre”, incluso yo tengo el pensamiento de “lo que no sepa no le hará daño.”- Y creo que no debería haberlo dicho, pero era un hecho el que incluso Lara supiese más de mi vida que él. No es por maldad, solo eran ideologías diferentes. ¿Cuándo había sucedido eso? - ¡El comentario de la varita estuvo de más! - Hago una mueca de disgusto, no por la varita o no varita de Oli, que no. Pero no eran temas que me gustaría charlar con ella porque, no. Simplemente no. - Nunca dije que los mayores no fueran tontos también, pero son más lindos de ver. Los chicos de mi edad no tienen espaldas definidas o mandíbulas marcadas. - Y la mayoría prefería pasar tiempo con el nuevo juego de Mitomagia para el teléfono, que hablado con chicas, porque ugh, Merlín los libre de contagiarse piojos. - Tranquila, también estoy apreciando a Colin Weynart de manera superficial, sé que tiene la edad suficiente para haberme concebido aunque fuese muy joven pero bueno, no puedes culparme. - Y no comento nada con lo de no estar saliendo con nadie. ¡Que no lo hacía! pero James tenía razón con eso de que no besaba a todos mis amigos y nada. No era salir salir, pero tampoco era no salir y… no es que no me gustaría contarle a Lara, pero ya de por sí era raro el pensar que ellos dos habían sido amigos, sin contar que también tendría que contar otras cosas como mis visitas constantes a un lugar al que no debería ir. - ¿Romanov? No me gustan los rubios. Nicholas será un señor bien parecido, pero hay algo en los rubios que meh. - Aprovecho que ella misma de ejemplos y provea posibles candidatos para poder desviar la conversación de manera inocente. - ¿A tí sí? Los rubios no es lo mismo que las rubias, que puedo apreciar la belleza femenina, pero no me interesa en ese aspecto. ¿A qué edad empezaste a salir con gente? - Y no digo con chicos porque en su caso no sé que vino primero. Ella me entendería.
M. Meerah Powell
M. Meerah Powell
Estudiante del Royal

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