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Mensaje por Synnove A. Lackberg el Jue Abr 16, 2020 1:47 am

¡No! ¡No! ¡No te muevas!— pido, mis dedos presionando la varita contra mi palma cuando me acerco a él con las manos en alto para rogarle que no se mueva, que no haga el intento de incorporarse, ¡se está desangrando! ¿Por qué tengo esta sensación de deja vú? No solo por la vez que se cayó de la bicicleta, creo que la imagen de verle la camiseta empapada de rojo sangre es una estampa a la que debo acostumbrarme. ¡Ven! ¡De algo sirve trabajar con Alice! No entro en pánico, ¡no entro en pánico! Noentroenpánico. Sé cuál es el hechizo que tengo que usar para que su nariz vuelva a su sitio y lo haría si pudiera conseguir que se quede quieto, que me preste su nariz para que pueda encargarme en vez de retorcerse del dolor. Coloco una mano sobre su pecho para inmovilizarlo en la nieve que le hace de colchón cómodo, así puedo detener el chorro de sangre que salpicó un poco sobre lo blanco del suelo. —¡Ya está! ¡Como nueva!— exclamo satisfecha al ver que la hemorragia para. —Ah, maldición, creo que te quedó un poco diferente a la anterior…— lo digo tan seria, tan preocupada, que tengo que reírme para que sepa que no lo hablo en serio. ¡No soy tan mala en esto! ¡Sé detener una nariz sangrando!

Una nariz que no debería estar sangrando, di por hecho que con sus reflejos lograría esquivar los pedazos de cosas que había en el jardín y fueron lanzados hacia él con oppugno, bien, de acuerdo, tal vez no tendría que lanzar varias cosas a la vez, una tras otra, sino darle un tiempo a ir parando cada una. Lo tendré en cuenta para la próxima, por hoy debemos darlo por interrumpido, pelusas blancas empiezan a caer sobre nosotros y levanto mi cara al cielo gris para comprobar que va a nevar otra vez. —Ven, te ayudo— coloco una mano debajo de su brazo y con la otra me aferro al mismo para tirar de él hacia arriba al mismo tiempo que yo me levanto, tenía mis rodillas enterradas en la nieve. Le quito la que tiene entre sus mechones con mis dedos revolviendo entre estos y como estamos más cerca del invernadero que de la casa, me agarro de su mano para ir caminando hacia allí dando grandes y amplias zancadas por un patio que hasta que no acabe el invierno, seguirá siendo un desierto de un único color, blanco, con todas sus plantas como esqueletos de ramas y solo unos pocos arbustos de hojas oscuras entre los que suelen esconderse duendecillos.

Paremos por hoy, así puedo mostrarte el invernadero de la abuela— digo al apoyar mi mano sobre la puerta que todavía tiene humedad, me exige un poco más de fuerza para poder abrirla y una vez que lo hago, se respira un aire distinto al de hace unos meses, todas las plantas muertas fueron quitadas y con un par de hechizos básicos conseguí que algunos brotes tuvieran la temperatura que necesitaban para ir llenando sus macetas. Aún falta mucho para que pueda ser una habitación a rebosar de verde como seguramente fue alguna vez, pero se ve más limpio que aquella vez que nos sirvió como lugar para escondernos en Año Nuevo. El techo, sin todas esas enredaderas que crecieron en descontrol, también deja paso a una claridad bienvenida, el techo de cristal nos deja ver cómo se va cubriendo de una fina manta nevada. —¡Allá están las pinturas!— le indico con mi brazo extendido hacia la mesa de madera pesada donde se amontonan frascos, alrededor de la cual hay dos banquetas altas y un atril, es lo nuevo dentro del invernadero, mi propio espacio dentro del que fue de mi abuela y mi madre. —¿Te acuerdas cuando me pediste que te enseñara a dibujar? ¿Alguna vez pintaste cosas con tus manos?— pregunto al llevarlo hasta la mesa para que pueda ver los recipientes cargados de ceniza, arena, algunas piedras, también cáscaras y frutas a la mitad. Hay unas fuentes de metal donde trozos de tela van tomando color, uno está tan teñido de rojo que vuelvo a echar un vistazo a su nariz. —¿Te sigue doliendo? De verdad, lo siento, en serio, sigo siendo algo desordenada con… bueno, supongo que duelear… y Ben ya no está para ayudarme…
Synnove A. Lackberg
Synnove A. LackbergFugitivo

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We can make our lives on the go · Ken Empty Re: We can make our lives on the go · Ken

Mensaje por Kendrick O. Black el Jue Abr 16, 2020 2:34 am

Esto no estaba en mi contrato, yo no dije que iba a aceptar ser apedreado por mi novia en medio de nieve helada cuando mis intenciones eran puras, buenas y castas. El dolor me ha cegado por un momento y creo que he manchado de sangre algo de mi ropa además del suelo, cuyo frío me mantiene despierto a pesar de que la cabeza me late un poco por el impacto — ¡No, no hace falta…! — que ya me ha curado la nariz en una ocasión, pero ahora mismo eso no me importa porque fue ella la que me dejó en este estado en primer lugar. No me escucha, claro que no; se encarga de producir el chasquido que me lanza un quejidito y me llevo rápidamente ambas manos a la cara, tratando de chequear que todo esté en su lugar en lo que mi corazón vuelve a su sitio gracias a su risa — ¡Eres una…! ¡Eso no se hace, Synnove! — que a pesar de mi queja, se me pinta por un momento la diversión y tomo venganza lanzándole algo de nieve por encima del cabello. Va a matarme, de verdad, ya lo vi venir en las noticias. “Kendrick Black, asesinado accidentalmente por su pareja”. Intento no darle tanta vuelta al tema del título dentro de mi cabeza en lo que intento ponerme de pie apoyándome en ella, que su ayuda es más que suficiente para poder hacerlo sin sucumbir al mareo. No puedo estar tan flojo, debe ser cosa del invierno que se me está haciendo eterno.

En lo que ella sacude mi cabello, yo hago lo mismo con sus hombros y me dejo guiar hasta la casa, que creo que ahora mismo no podría detener ningún tipo de hechizo o impacto; he fallado, por fin, como profesor — ¿Estás segura? Si me dejas descansar unos minutos, podemos volver a intentarlo — ese es mi orgullo hablando, por sobre todas las cosas. Al menos, aquí dentro las ventanas interrumpen un poco el camino del viento y puedo soltarla para desabrochar la chaqueta que me sirve de abrigo, sin tener la necesidad de sentirme yo mismo un muñeco de lana. Lo que me toma un poco fuera de onda es que mencione las pinturas, esas que logro ver al avanzar unos pasos más — Creo que sí, cuando era niño. Sabes que se me da muy mal el arte — intenté varias cosas a lo largo de la vida, de verdad, pero allí donde otros eran buenos en tocar algún instrumento o crear cosas, lo mío siempre fue mucho más práctico. Le echo una ojeada a la cantidad de cosas que tiene aquí y sí, doy por sentado desde el vamos que yo no sabré qué hacer con todo esto. Toqueteo un poco la nariz en cuanto trae el tema a colación, pero le sonrío en un intento de brindarle ánimos — No te preocupes, lo haces bien. Ten en cuenta que muchos de nosotros pasamos años entrenando. Por ejemplo, tú eres mucho mejor usando… lo que sea que es esto — Olfateo, supongo que son cáscaras de fruta que ni siquiera sé para qué sirven.

Además, ni que no hubiese recibido golpes durante todos esos años. Vuelvo a apoyar el recipiente y froto mis manos, las cuales se sienten mucho más pálidas que de costumbre — Entonces… ¿Quieres pintar? — tironeo de la chaqueta para sacarla por completo y la dejo a un lado — ¿O quieres duelear con pintura? Puede ser un verdadero enchastre. O podemos hacer como esa película donde el tipo se volvía fantasma, pero antes él y su novia lo hacían sobre sus materiales de escultura — bromeo, que nada en esa escena tiene sentido alguno y hasta se me hizo bastante ridícula y desagradable — ¿Qué es lo que Ben te enseñaba con exactitud? Tal vez, cuando volvamos podemos retomar desde ustedes se quedaron… — es una idea, no es que me guste mucho hablar de los que ya no están. No puedo más con la curiosidad y acabo alzando los ojos hacia ella — ¿Cómo es que pintas con estas cosas? ¿No se despegan? — si me tiene paciencia, esto puede ser un ida y vuelta.
Kendrick O. Black
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Mensaje por Synnove A. Lackberg el Jue Abr 16, 2020 11:31 pm

El arte no se le da mal a nadie— lo corrijo, con ese tonito que solía usar para marcarle cosas como que no podía comer cosas que dejaran migas en la cama, esas primeras veces que miramos películas juntos en mi habitación, ah, y esa vez también en que le dije que un chico no se mete así como así a dormir en la cama de una chica. Agarro un pincel de alguno de los frascos con el único propósito de usarlo como puntero cuando exagero mi tono de sabionda al abrir los brazos. —Porque el arte es una manera de expresión, son tus emociones creando algo que no puede ser ni bueno ni malo, es arte, es lo que sientes… y siempre que hagas lo que sientes, estará bien— acabo con todo mi convencimiento de que así es puesto en mi voz, y aunque por las dudas no me arriesgaré a tratar de enseñarle a trazar de líneas que si tengan una forma para no frustrarnos, esta vez recojo una lata con una mezcla amarilla para colocarla en su mano y hacer que me siga para buscar un lienzo de un metro por un metro que está arrimado contra una pared. —Son pigmentos naturales— sonrío al tener que explicarlo, —quise aprovechar que estamos en un distrito como este para tomar cosas de la naturaleza y hasta la ceniza que queda al usar la chimenea por el frío también sirve.

Muevo el lienzo con mi varita para que quede en el suelo y el resto de los frascos van levitando hasta apoyarse en sus bordes, uno se detiene cerca de mi hombro para que pueda agarrarlo y quitarle la tapa. —No sé de qué película me hablas y… ¿la has mirado sin mí? Eso está muy mal— me quejo, tengo que apretar mis labios para no reírme por la escena que se crea en mi mente, no lo consigo, mis cejas se curvan hacia arriba. —Sería un verdadero enchastre, pero…— dejo la lata a un lado cuando me siento en el suelo para quitarme también la campera así no la mancho y voy levantando las mangas del suéter café más fino que tengo debajo. —Sería arte— la pomposidad de mi tono va acompañada de una sonrisa que se escapa por un lado de mi boca. —Y en realidad, no se me da bien pintar. Lo he intentado, todos mis paisajes, no importa que técnica use, se ven planos… me esfuerzo tanto porque se parezcan los reales o que tengan tantos detalles “realistas”, que lo sufro… así que descubrí esta técnica en la básicamente, solo dejas que tus manos cargadas de pintura vayan pintando algo… cielos, montañas, ríos, universos… y relaja un montón. ¿Quieres probarlo? Lo juro, no necesitas grandes conocimientos, vamos a disfrutarlo… es un poco pintar como cuando éramos niños, por eso te preguntaba…— abro otras dos latas, una de un verde extraño y otra que se ve azul, vuelco el primero sobre el lienzo para dejar una línea cargada de pintura, hago lo mismo con la otra, recupero la que era de color naranja, entonces hizo uso mis dedos para ir mezclándolos. —Ben me estaba enseñando a usar la ballesta, también quería pedirle que me enseñe a pelear sin armas, ya sabes, a veces pasa en medio de la pelea… la verdad es que la última vez que hablé con él, no pensé que sería la última… bueno, no me pondré caprichosa en decir que me quedado sin maestro, lo prefiero así… estoy, no sé, ¿contenta? de saber que ahora está con Ava, que ella no estará sola, así que no puedo quejarme…— me quedo callada por un momento, —supongo que me tomo bastante bien entender que a veces las personas solo se van, que tienen algo que hacer en otro lugar.
Synnove A. Lackberg
Synnove A. LackbergFugitivo

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Mensaje por Kendrick O. Black el Vie Abr 17, 2020 1:58 am

No me voy a poner técnico con ella si se esfuerza en creer que no existen talentos particulares, porque estoy seguro de que nada de lo que salga de mis manos puede ser mejor de lo que pueda crear un niño de cinco años. Se lo dejo ser, más ocupado en tratar de comprender cómo es que estas cosas funcionan como pintura, cuando para mí siempre se ha basado en colocar las acuarelas y… ya — Creo que se llama “Fantasma” o algo así. Es una romántica bastante mala, no te pierdes de nada… Y no la vi entera — es la disculpa más vaga que se me ocurre, se delata en la manera en la cual mi sonrisa delata timidez. Al menos, sabe cómo captar mi atención y me apresuro a tomar asiento frente a ella, arremangando mi suéter; lástima para mí, la base de la conversación vuelve a ir hacia el lado artístico de la situación y suspiro con la resignación de que, de todos modos, no traje condones — Al menos tienes una creatividad que yo no tengo, peeeero… — le enseño mis manos abiertas delante de mi rostro y las muevo de un lado al otro para enseñarle que estoy dispuesto a ensuciarme. Estiro el cuello hacia delante en lo que uso mis rodillas para recargar los codos, atento a la textura de la pintura que se desliza sobre el lienzo.

Tengo que volver a la conversación para no perderme. Siendo honesto, aún no tengo muy en claro de cómo debo sentirme al respecto de que Ben y Ava estén a salvo, pero en manos de un gobierno que todos sabemos que no los usarán para buenas causas. Una parte de mí sabe que tiene que alegrarse por el saberlos vivos y a salvo según los informes de Holly desde el interior del ministerio, pero… — Los extraño — se me cae de los labios, hasta me siento avergonzado y caprichoso. Meto dos dedos en la pintura, se siente fría y espesa, pero aún así los muevo con lentitud para empezar a darle algo de forma por fuera del manchón principal — Sé que es lo menos arriesgado que podríamos haber hecho, pero sigo creyendo que es injusto — ¿Y saben qué? Nada de esto sería justo, tendría que haberlo sabido desde el inicio. Aún tengo a Amber para mis entrenamientos y sé que puedo apoyarme en el resto del consejo para tener una guía, pero no es lo mismo, especialmente sin Avs. Ben siempre fue un apoyo cercano y ella… bueno, era como una hermana mayor a quien ya no le puedo preguntar nada — Podemos entrenar algo de defensa cuerpo a cuerpo en cuanto terminemos con esto, tomar la pintura como un descanso — creo que es demasiado obvio el modo que tengo de cambiar de tema, presiono mis cinco yemas de la mano en la pintura para marcar el lienzo como pequeñas huellas — No tenemos que… No tiene sentido el seguir pensando en personas que se quedaron en el pasado. Ellos están vivos y, por ahora, eso es lo que importa. Ben quería que tengamos nuestras energías puestas en los planes que no podemos interrumpir y ya lo hemos puesto en movimiento, así que… todo estará bien — sé que me estoy convenciendo a mí y no a ella, pero creo que nos conocemos lo suficiente como para querer disimularlo.
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Mensaje por Synnove A. Lackberg el Vie Abr 17, 2020 10:05 pm

Que raro que no se llamara El Fantasma del Amor, ¿realmente puede ser considerada una película romántica si no tiene la palabra amor en el título? Entonces… me decías, que estuviste mirando solo una película romántica bastante mala… ¿estabas buscando ideas de algo y no me quisiste contar?— le pregunto sin vueltas, no he llegado hasta este punto de haber compartido tantas películas con él como para no indagar e indagar hasta llegar al meollo de la cuestión. ¿Qué sigue? ¿Qué me diga que ha mirado «A todos los magos de los que me enamoró II» sin mí? No sería capaz, ¿verdad? No es como si nuestras responsabilidades nos dejaran mucho tiempo para hacer maratón de películas, quedamos en vernos los domingos para al menos asegurarnos que nos veamos, con todas las cosas del Consejo por su parte, yo ayudando a Alice y Arianne…

La creatividad es un concepto que supera el arte, Ken. Las personas necesitan creatividad para buscar soluciones a problemas o para adaptarse a nuevas situaciones. Mimi así enfocada en los bits como la vez, es una persona muy creativa… tú eres muy creativo resolviendo situaciones de conflictos, en medio de las peleas, buscando la manera de camuflarte transformándote en un perro para vivir en el mismísimo Capitolio… dime si eso no fue creativo— espero a que  lo haga con una sonrisa en mi rostro que puede ver cuando levantando mi vista del lienzo manchado y busco las espátulas, algunas pequeñas, otras más grandes, que están entre los frascos, así las uso para ir salpicando pintura y raspar otras manchas más espesas. Raspo con especial efusión hasta que la pintura queda en líneas con relieve cuando dice que los extraña, es otro par de rostros los que vienen a mi mente al oír esas palabras, esto de crecer hace que nuestra memoria se vaya llenando de personas a las que echar de menos. —Lo es— lo secundo al decir que es una injusticia, —pero están juntos, solo es cuestión de tiempo que lleguemos hasta ellos— murmuro, muy por lo bajo, no está entre las tareas que realizo diariamente nada que me haga tener esta certeza, es solo algo como esperanza, por la que lucharé cuando me digan que lo haga, para eso estoy con mis amigos, ¿no?

Podríamos hacerlo aquí, así no salimos fuera que ha vuelto a nevar. Movemos un poco las macetas, la mesa, ¿seguro que no estás sugiriéndolo como opción b ya que hacerlo sobre la pintura puede ser en un enchastre?— pregunto a chiste, tomando el giro de la conversación para devolvernos un ánimo que nos saque de la nostalgia, que no está mal sentirla, peor es no reconocerla, pero no quiero arrastrarlo a esas cavilaciones si está tratando de estar bien, convenciéndose de que todo lo que tenemos que hacer es seguir adelante, me preocupa cuando será el momento en que de haber avanzado tanto, mire hacia atrás y el peso de todo caiga sobre él. Me callo porque quizá falten años para eso, no quiero volver al pensamiento pesimista de que tal vez también seamos para entonces, parte de esas personas que van quedando atrás para el otro, como me saqué todos los anillos al duelear en el patio, los siento en el bolsillo de la campera que está en el suelo. —Si todo esto acaba algún día, ¿sigues queriendo ver que hay más allá de Neopanem?— pregunto, que han pasado meses desde que se mudó a la mansión del alcalde, y bien, pocos dirían que no a la posición que Ken tiene ahora en el distrito nueve. —¿Te gustaría jugar a verdad o prenda? Como yo ya te hice una pregunta, elijo verdad y me puedes hacer una.
Synnove A. Lackberg
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We can make our lives on the go · Ken Empty Re: We can make our lives on the go · Ken

Mensaje por Kendrick O. Black el Dom Abr 19, 2020 12:06 am

¡Estaba en la televisión! — que si quisiera buscar ideas para sorprenderla, creo que no seguiría una mala película de vaya a saber qué año… No, aguarden, ya lo he hecho, pero este no es el caso. Suspiro con mucha fuerza, estoy acostumbrado a que Synnove encuentre el modo positivo de absolutamente todo y posiblemente se pondrá a buscar mil y un maneras de refutarme mi poco talento, ese que los dos sabemos que poseo porque, vamos, ella sabe de lo que estoy hablando. Me resigno, decidido a jugar con los colores, cuya textura se siente mucho más placentera entre mis dedos de lo que hubiese podido imaginar. Hasta froto mis yemas, viendo como se presiona entre ambas para desparramarse justo antes de volver a plasmarlo en el lienzo. Ahora entiendo por qué dicen que es terapéutico, es mucho más sencillo hablar de los que perdimos de esta manera que fingiendo que no me importa — Lo que más me molesta es saber que rescatarlos no está en la lista de prioridades dentro del consejo — hasta yo lo he aceptado. Mientras ellos estén a salvo, podemos asegurarnos de trabajar en temas mucho más urgentes a solucionar antes de encontrar el modo de llegar a ambos. Los sacaremos de ahí, pero no tengo ni idea de cuándo ni cómo ni dónde.

Cuando separo mis labios, lo hago con la intención de aceptar la idea de trabajar el entrenamiento dentro del invernadero; aún así, acabo sonriendo con renovada picardía en su dirección — ¿Estás tratando de convencerme de algo? — le pregunto con seductora gracia — No sabía que tenías ese tipo de fantasías — no soy yo si no sacudo mis manos para que algunas gotas le caigan encima de la nariz, tratando de salpicarla con cuidado, a modo de fastidio. Me deja un momento confundido su pregunta, esa que desequilibra mi estado de ánimo y tengo que recordarme que no puedo toquetearme el mentón para meditar sobre mi futuro, uno que en su momento supe tener muy en claro y que, ahora mismo, solo lo noto demasiado enroscado — Jamás renunciaría a ver qué hay allá afuera — admito — No sé qué sucederá con NeoPanem o conmigo, pero… me niego a morir aquí sin haber puesto mis ojos en esos lugares de los cuales solo he leído — en historias muy antiguas, tanto que todavía existían civilizaciones enteras y no simplemente colonias o ruinas, en un mundo que se lo ha tragado todo. Algo debe existir con certeza, estoy seguro.

Un juego me parece bien, aunque cuando la miro me doy cuenta de que no tengo una pregunta en particular para hacerle. Syv siempre ha sido demasiado transparente conmigo, nuestra amistad se volvió tan estrecha con el tiempo que, a veces, me pregunto si alguna vez tendré otra relación como esta — Déjame pensar — le pido como aceptación a su propuesta. Peco de infantil al hundir las dos manos en la pintura y las aplasto contra el lienzo, dejando mi huella — Cuando todo esto termine… ¿A qué te quieres dedicar? — antes de que pueda decirme que es obvio o algo de eso, la señalo con un dedo enchastrado — Haces demasiadas cosas, Syv. Te conocí como alguien que quería dedicarse a las leyes y ahora también haces medicina. Tiene que haber algo que te guste más que lo otro o, tal vez… te diste cuenta de que ninguna de las dos cosas es lo que en verdad te apasiona y tu futuro es tan incierto como el mío. Y ya sé que tu pasión soy yo, pero podemos ahorrarnos eso — bromeo, rodando los ojos con un exagerado y fingido ego antes de reírme entre dientes.
Kendrick O. Black
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We can make our lives on the go · Ken Empty Re: We can make our lives on the go · Ken

Mensaje por Synnove A. Lackberg el Dom Abr 19, 2020 12:46 am

Me pienso dos veces lo que pueda llegar a comentar sobre lo que me dice sobre Ava y Ben, así como las prioridades del consejo. —Supongo que es de las primeras lecciones que se deben aprender al tratar de gobernar, ¿no?— musito, mis manos concentradas en el lienzo y con mi mirada puesta en las líneas onduladas que van tomando la forma de montañas bañadas de una luz naranja. —Tener que responder a lo que todo un distrito necesita y relegar lo propio, el dilema del pueblo o las personas que amamos, toda esa cuestión del deber…— que trae sacrificios, y sé que le ha tocado hacer sacrificios antes, no, mejor dicho, le han arrebatado cosas antes, pero conseguir cosas también implica renunciar a otras. Nuestras manos nunca son lo suficientemente grandes como para albergarlo todo. —Pensemos que es algo del momento, el tiempo irá acomodando las cosas en su sitio, siempre lo hace…— es el consuelo que puedo ofrecerle, por débil que sea.

Bromear es otra de las maneras que tenemos para hacer a un lado, por un rato, lo que nos angustia. La sonrisa que le muestro logra ser auténtica, un destello bienvenido de humor. Mi nariz se frunce al cerrar los párpados para que las gotas de pintura no me entren a los ojos. —No fui yo quien dijo de hacerlo en un taller de arte en primer lugar, tus fantasías van por delante de las mías— lo acuso con una espátula cargada de pintura que agito hacia él para devolverle el ataque, sabiendo que lejos de limpiarme, lo haré peor, paso las puntas de mis dedos por mis mejillas así echo hacia atrás los mechones que se van quedando pegados contra mi piel. Cuando uso ambas manos para recoger todo mi cabello en tres grandes mechones que trenzo y lo echo hacia atrás, a falta de algo para sujetármelo, lo rubio se llena de manchitas de colores. —Lo supuse— contesto, —pero quizá te lo vuelva a preguntar dentro de seis meses, dentro de un año. Es para saber si sigues pensando igual, es que… tal vez las cosas cambien— que este distrito se vuelve un sitio cómodo en el que los años simplemente pasen, a no ser que las peleas por quedarnos o los planes de Kendrick de recuperar el poder de su familia nos vayan llevando un poco más lejos, pero en una dirección contraria a donde él quería ir en principio.

Le muestro mis manos sucias cuando pregunta a qué me quiero dedicar, y lo sé, no es tan evidente como puede parecer en este momento. Por eso dejo que se explique, lo escucho con una sonrisa puesta en mi cara que se desarma en una carcajada cuando termina. —Por muchos celos que sientas al saberlo, dibujar sigue siendo mi pasión… vas inmediatamente después, eso te lo concedo, pero si hay algo que puedo imaginarme haciendo toda mi vida, porque es lo que he hecho toda mi vida, es dibujar. Por frustrante que sea a veces, por más que haya muchos dibujos que no quiero ver, por muchos errores que cometa… nunca podría portarme indiferente a sostener un lápiz en la mano, tendría la necesidad de dibujar algo, lo que sea— contesto con toda la emoción que no podría contener aunque me lo propusiera con esfuerzo. —Pero esto de crecer tiene eso de saber que hay cosas que haremos como trabajo, trato de descubrir que hay de útil y que sirva a otros que yo pueda dar, con Arianne todo lo que sé sobre leyes se vuelve de pronto importante y también la ayuda que pueda dar a Alice, por mínima que sea, cuenta. Y no me molesta hacer nada de eso, a veces me canso, pero es necesario. Y está bien hacerlo, porque luego tengo lo que me apasiona… y es un lugar al que siempre puedo volver— concluyo, satisfecha conmigo mismo, aunque a veces, en serio, sea cansador y frustrante porque hacer muchas cosas a la vez y que siempre estés demasiado lejos del listón alto. —¿Vamos por las prendas ahora?— pregunto y muevo mi barbilla para que me diga la que tiene para mí, mientras yo termino de pensar la suya.
Synnove A. Lackberg
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Mensaje por Kendrick O. Black el Dom Abr 19, 2020 1:48 am

Por mucho que pueda reírme de las gotas de pintura sobre mi piel, me olvido fácilmente de ellas cuando intento imaginarme un futuro en el cual yo he cambiado tanto que he perdido el rumbo, lo suficiente como para abandonar el único deseo que siempre ha estado presente en mí. El distrito catorce siempre me ha parecido minúsculo y la idea de irme de allí era una necesidad, pero ahora que estoy dentro de NeoPanem, tampoco siento que he encontrado un sitio al cual pertenecer. Tal vez, todo se encuentra en realidad en las personas con las cuales comparto todo esto, los amigos que me sostienen y la familia que formamos por nuestra cuenta — No creo cambiar tanto en tan corto tiempo — digo simplemente, no puedo ponerme a jurar sobre la memoria de todos mis padres porque, a veces, me cuesta reconocerme si pienso en todo el camino que anduve hasta llegar a este punto.

Debería habérmelo imaginado, la sonrisa que me sale es de puro relajo, que no hay nada más simple como la idea de Synnove sumida en su arte. La escucho, sí, hasta le doy la razón en ciertos puntos, pero también siempre he creído que hacer de tu pasión un trabajo no tiene nada de malo. ¿Cuál es la gracia de vivir haciendo algo solo para sobrevivir, cuando se puede disfrutar un poco más de lo que podemos hacer o dejar de hacer? — ¿No pensaste en trabajar en una galería de arte o estudiar algo como… historia de las pinturas o cosas así? — no conozco a alguien que lo haga, pero he visto que existen profesiones que yo jamás habría imaginado. En mi cabeza, eran todas mucho más básicas — No todo tiene que estar enfocado en sobrevivir. Necesitaremos del arte para entretener a las personas y retratar mis grandes hazañas. Ya sabes, como un cuadro con una espada, una toga y un rayo cayendo detrás — hasta pongo una mano sobre mi pecho y estiro el brazo en una falsa postura solemne, antes de desarmarme en una risa.

¡Hey! — me quejo — Que yo hice la última pregunta, pensé que era uno cada uno — me paso el dorso del brazo para tratar de limpiarme algo de pintura de mi cara sin mancharme con los dedos sucios, en lo que analizo nuestro escenario para buscar algo de ayuda — Envíale un mensaje a Mimi — digo repentinamente — Diciéndole que tienes un atraso y que necesita comprar una prueba de embarazo, que te olvidaste de tomar las pastillas — he oído por ahí que hasta pueden fallar. A pesar de que hay cierta disculpas en mis ojos, mi sonrisa se muestra pilla — Va a matarnos, lo sé. No me sorprendería que te controle después de esto, a ver si estás siendo responsable o no — chasqueo los dedos sucios en el aire, enderezando mi postura de indio — Vamos, dime una prenda. Puedo con lo que sea.
Kendrick O. Black
Kendrick O. BlackFugitivo

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We can make our lives on the go · Ken Empty Re: We can make our lives on the go · Ken

Mensaje por Synnove A. Lackberg el Dom Abr 19, 2020 11:16 pm

Tampoco creo que puedas cambiar en tan poco tiempo, de alguna forma inesperada… sigues siendo el mismo que eras cuando te conocí— digo sin un dejo de duda, sacamos el que lo haya conocido como un perro, eso duró unos pocos minutos, luego fue un chico metido en mi bañera y si tuviéramos que recrear ese momento en el presente siendo desconocidos, creo que sus expresiones serían las mismas. —Es extraño, porque pasaron muchas cosas y cambiaste mucho también. Pero, ¿entiendes lo que quiero decir? Sigues siendo el mismo de algún modo…— llevo un dedo para colocarlo debajo de mi barbilla al hacer un escrutinio de sus facciones con mi mirada, cuando estoy viendo más allá de su rostro. Quiero pensar que yo tampoco he cambiado en lo esencial, aunque si me dijeran que sigo siendo la misma me sentiría muy decepcionada de mi misma, aun antes de irme de casa traté de mirar un poco más allá del Capitolio, no tan lejos como para sentir nostalgia por un lugar de cuentos, sino poder ser capaz de mirar el punto intermedio, donde nos encontramos ahora.

No hay muchas galerías de arte en este distrito— lo digo con suavidad, hay una realidad que no quiero volver a evadir y quisiera a través de lo que hago, poder demostrar que vivo esa realidad. —Eso se ve más en el Capitolio, donde no creo que vuelva…— presiono mis labios en una línea cuando acabo de decirlo, porque podría volver cuando toda esta guerra se termine y… bien, no tengo idea de qué pasará entonces, qué lugares podrán recibirnos… algo me dice que nada será igual una vez que esto acabe, ni los lugares que conocemos, ni las personas que fuimos. —Pero como el arte se manifiesta de muchas formas, no hace falta que esté en ninguna galería. ¿Sabes que desde siempre ha habido artistas que se reunían para pintar paredes, ruinas, edificios grises? Hubo una ciudad, una vez, que pintaron tantos, tantos muros, que la gente llegó a decir que era el museo abierto más grande del mundo— se lo cuento con tanto entusiasmo, que el pobre si siente celos de lo que en verdad me apasiona, no lo juzgo. —Con Mimi pintamos una de las paredes del edificio donde antes vivíamos, se veía muy gris, todo el distrito cinco se veía muy triste… lo hicimos, bueno…— hago rodar mis ojos y decido confesarlo: —Habíamos roto y estaba muy angustiada, así que Mimi me acompañó fuera para que usemos las latas de pintura que tenía, nos lo gastamos todo en esa pared— le cuento. Hago un mohín por tener que traer al presente un momento que no es de los mejores que tuvimos, cambio mi expresión al sonreír ampliamente. —Juro que haré una colección de Kendricks que tendrás que colgar en tu dormitorio. Si hacemos uno donde tienes un rayo, ¿podemos luego hacer uno donde sales de las olas con un tridente?— me río.

¡Estoy pensando!— contesto cuando se queja de que lo mande primero, es que me gusta pensar bien estas cosas, que a la primera terminaré diciendo algo bobo como que saque la ropa y de una vuelta una casa, ¿y en serio quiero usar mi reto en eso? Lo dejaré para la segunda vuelta. —¡VA A MATARNOS!— hago eco de sus palabras con un tono mucho más agudo, entre los frascos busco el trapo de tela que suelo usar para limpiarme las manos. El teléfono habrá quedado dentro del bolsillo de la campera con los anillos. ¡No! Lo tengo en el bolsillo del pantalón. —Haremos esto— digo en tono conspirativo, desbloqueando mi pantalla para comenzar a escribir el mensaje a Mimi. —Le escribiré diciéndole si me puede comprar una segunda prueba de embarazo y que es urgente, que estoy encerrada en el baño, así, que sola se imagine que ya el primero dio positivo— mi risa es malvada cuando voy tecleando cada palabra, cuando termino lo apunto con mi teléfono. — Ese reto fue bastante suicida de tu parte, ¿lo sabes, no?— todos sabemos que Mimi comenzará despellejándolo a él, por no decir otra cosa… ¡ah, maldición, soy mala con esto de los retos! Ninguno es lo suficientemente bueno. Chasqueo los dedos al dar uno con me convence. —¡Lo tengo! ¿Te acuerdas cuando fuimos a la discoteca en el Capitolio y no tenías idea de cómo invitar a una chica? Voy a fingir que no somos novios, que no te conozco, y vas a tener que lograr que acepte salir contigo— le explico, coloco mi teléfono sobre la campera así puedo ver donde está. —O… al menos, conseguir que te de un beso. Lo sé, difícil. Eso es lo gracioso de los retos— sonrío complacida al apuntarlo con mi dedo índice.
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We can make our lives on the go · Ken Empty Re: We can make our lives on the go · Ken

Mensaje por Kendrick O. Black el Lun Abr 20, 2020 3:13 am

¡Más rápido, Lackberg! — chasqueo los dedos en el aire como si estuviera ejerciendo presión sobre su cerebro para que salga con alguna resolución para la prenda, esa que debería asustarme en lugar de provocarme. No puedo sostener mi actuación cuando su grito me hace quebrarme en carcajadas, que sé muy bien que Mimi posiblemente nos corra por toda la casa hasta que le digamos que se trataba de una obra y, al saberlo, acabará por matarnos a causa del susto que pudimos hacerle pegar. Lo que me toma por sorpresa es que Syv tenga intenciones de aumentar la apuesta — Mírate nomas. No pensé que fueses tan cruel con tu mejor amiga — que hasta su risita de loca maldita hace que me toque los labios con los nudillos, esos que continúan limpios a pesar del aroma a pintura, para tratar de bajar el volumen de mis risas — Lo sé, pero no iba a pedirte algo bobo al tener la oportunidad y contigo no funcionan los retos de los besos. ¡Ya nos hemos besado por todas partes! — lo cual elimina el noventa por ciento de las prendas que se utilizan en estos casos.

En primer lugar y por un momento, los ojos se me abren de par en par hasta ocupar un enorme porcentaje de la cara hasta que, sin poder evitarlo, me echo hacia atrás con mi risa — ¿Quieres que ligue contigo? — pregunto — Si querías que te seduzca por San Valentín, lo hubieras pedido de otra manera — que tal vez tendría que haber pensado en algo especial y no simplemente el acceder a ser su entrenador personal por la tarde. Me pongo de pie con un saltito y le tiendo ambas manos, ignorando la mugre que llevamos con nosotros al tomar las suyas para ponerla de pie; si vamos a hacer esto, pienso hacerlo bien — Haz de cuenta que hay música sonando y que tienes unos cuantos tragos encima — le ruego. A juzgar por apretón que le doy a sus manos, me niego a soltarla. Carraspeo como si de esa manera pudiera ponerme en personaje, cuando la verdad es que no tengo la menor idea de lo que diré o haré a continuación — Disculpa… ¿Estás sola? — mi voz busca una tonalidad más baja en lo que cambio la postura de mi cuerpo, pasando el peso de una pierna a la otra y tratando de que mis hombros reflejen una complicidad seductora que no va conmigo — Porque tienes que disculparme, pero te he estado observando desde el otro extremo del bar y no pude evitar el sentir la urgencia de hablar contigo — ¿Por qué siento que estoy siendo el hombre genérico de discoteca? Me muerdo la punta de la lengua para no estallar en risas, mis manos abandonan las suyas y se apoyan con cuidado en su cintura, buscando acortar la distancia entre nosotros — Verás… Sé que estoy siendo atrevido, pero me consideraría el hombre más suertudo del mundo si en este San Valentín consigo bailar y besar a alguien como tú. Pero que nadie se entere… esa planta de por ahí — señalo un montón de hojas con el mentón, sin tener idea de qué son — tiene todo el aspecto de que va a delatarnos y no podremos escapar a lo oscurito — lo último lo susurro, que nadie en todo este invernadero tiene que enterarse de que no sé coquetear.
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