The Mighty Fall
¿Quieres reaccionar a este mensaje? Regístrate en el foro con unos pocos clics o inicia sesión para continuar.
VERANO de 247221 de Junio — 20 de Septiembre


ÚLTIMOS
TEMAS
Mentores & Tributos 1500 G
Miembros de Defensa 1500 G
Pro—Muggles 1000 G
Alumnos de Ilvermorny 800 G
Tras años de represión y batallas libradas, hoy son los magos los que caminan en las calles más pulcras del Capitolio. Bajo un régimen que condena a los muggles y a los traidores a la persecución, una nueva era se agita a la vuelta de la esquina. La igualdad es un mito, los gritos de justicia se ven asfixiados. Existen aquellos que quieren dar vuelta el tablero, otros que buscan sembrar la paz entre razas y magos dispuestos a lo que sea para conservar el poder que por mucho tiempo se les ha negado. La guerra ha llegado a cada uno de los distritos. ¿Qué ficha moverás?
NUESTRA
HISTORIA
VISÍTANOS EN TUMBLRREVISA NUESTRAS BÚSQUEDAS Y NUESTRAS PROMOCIONES
09.09¡Ya se encuentra disponible el ranking de tributos! Así mismo, nuestra encantadora Zirconia ya ha comenzado con sus entrevistas.
27.08¡La Cosecha ha iniciado la temporada de juegos! Los tributos pronto iniciarán sus entrenamientos.
08.08¡Nuevo diseño del foro! Esperamos que disfruten del nuevo look tanto como nosotros. No duden en avisarnos si tienen alguna duda.
04.08El cronograma de los juegos sufrirá un retraso. Pronto tendremos novedades al respecto.
NOTICIAS
IMPORTANTES

Arianne L. Brawn
Consejo 9 ¾
20 de enero

Morir desangrado no era una de las peores maneras de hacerlo. Poco a poco las fuerzas la fueron abandonando, se sentía tan cansada que no pudo mantener los ojos abiertos y, cuando se cerraron, la oscuridad la rodeó por completo. Los sonidos se sentían lejanos, el olor a humedad mezclado con el de la sangre no parecía tan desagradable, y el frío del suelo se convirtió en algo totalmente ajeno a ella, como si realmente no estuviera allí. Cuando era pequeña había tenido anemia, obviamente no era algo comparable con que te cercenaran la arteria femoral, y recordaba el cansancio que aquello había acarreado. Lo pesado que se volvió su cuerpo, la bajada de defensas y el cansancio general. Pero el dolor y la oscuridad no eran algo que le hubiera acarreado aquello. La sensación del corte aún seguía en su mente, los intentos desesperados por presionar la herida con sus manos en un vano intento por frenar el flujo de sangre, su respiración acelerándose de tal modo que sabía que su corazón comenzaría a bombear sangre con más rapidez y, por tanto, se desangraría con mayor rapidez.

La primera vez que sufrió un acontecimiento cercano a la muerte vió a su padre, pequeños flashes que la confundieron y aterrorizaron. Pequeños fragmentos de su bloqueada memoria que querían ver la luz. En ésta ocasión solo era oscuridad. No apareció una gran pantalla en blanco en la que se proyectaron los recuerdos que quisiera atesorar, aquellos que consiguieron hacerla feliz aunque solo fuera durante unos instantes. No, solo… la nada. Puede que no mereciera ser reconfortada con los mismos durante sus últimos instantes de vida. Quizás incluso lo mereciera.

La sensación de no sentir nada la tranquilizó de sobremanera. Ni soledad, tristeza o dolor. No sentía la pesadez de su cuerpo ni alcanzaba a recordar qué había pasado antes de volverse tan liviana. Lo único que podía alcanzar a molestarla era el intermitente dolor en una de sus extremidades, un hormigueo para el que no alcanzaba a ubicar una razón. Solo estaba allí. Molesto y constante. Al principio podía ignorarlo, acabaría acostumbrándose al mismo, pero, con el paso del tiempo, se percató de que no era posible hacerse con el mismo. Sus manos recorrían sus piernas sin dar con la molestia, ni siquiera consiguiendo dar con el molesto lugar. Prensó los labios, notando el oxidado sabor de la sangre; nada había allí, ninguna herida que pudiera ser la razón del mismo. Entonces, ¿qué…? Trató de incorporarse más algo pesado presionaba su cuerpo contra el suelo. Y, entonces, fue cuando un sentimiento casi olvidado la atacó. Ansiedad. Aquella que aparecía cuando se sentía atrapada  y sin escapatoria, cuando no sabía lo que estaba ocurriendo ni como desenvolverse ante la presente situación.

Una promitente tos escapó de sus labios cuando, de súbito, su cuerpo se dobló por la mitad, incorporándose. El sabor de la sangre y la tierra se mezclaron en su boca, la tos continuó hasta que acabó por escupir cierta cantidad de la nombrada sustancia. El aire entró en sus pulmones, quemándola por dentro y provocándole una arcada que no pudo contener por demasiado tiempo. El hedor del lugar que la rodeaba solo empeoraba las cosas. Todo daba vueltas a su alrededor y sus claros ojos no eran capaces de acostumbrarse a la repentina claridad del ambiente. Sus manos estaban sucias, sus ropas con manchas resecas de las que no tenía conocimiento ni quería tenerlo. Trató de ponerse en pie, tropezando y temblando en varias ocasiones, hasta que alcanzó a conseguirlo. ¿Dónde estaba? ¿Por qué… no recordaba cómo había llegado hasta allí y se encontraba en tales condiciones? Llevó ambas manos hasta sus sienes, frotándolas con insistencia, y manteniendo los ojos cerrados por temor a volver a marearse.

No conocía un lugar como aquel. No sabía qué hacía allí. Cómo había llegado o porqué. El quemazón de su pierna seguía allí, era una constantes de la que se acordaba. Una que aceleraba sus latidos y la hacía tragar saliva. Inclinó la cabeza, percatándose de la abertura que había en sus pantalones y el corte que aún trataba de cicatrizar en el interior de su muslo. La enfadaba, no era una mera molestia, observar aquella herida conseguía que su sangre hirviera, sus manos temblaran y algo dentro de ella se removiera sin control. Algo desconocido y que la asustaba. Lo desconocido siempre daba miedo al inicio, y ella estaba completamente aterrada de lo que hubiera podido ocurrir.
Arianne L. Brawn
Icono :
—While walking in a cold winter IqWaPzg
No puedes responder a temas en este foro.