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Franco, Elioh Marcus

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Franco, Elioh Marcus Empty Franco, Elioh Marcus

Mensaje por Elioh M. Franco Jue Nov 30, 2017 2:01 pm

Elioh Marcus Franco
Historia

Naces. Vives una infancia tranquila, muy tranquila, el distrito 6 parece que incluso va a terminar por quedarse pequeño. Conoces a la persona de tu vida. La amas, la quieres, pasas el tiempo con ella... te casas. Y cuando te casas todo cambia, porque primero son problemas por parte de tus padres. Y los de ella. Y entonces tomáis la decisión de salir del distrito 6, el cuál seguramente añoraréis pero que sin temor a lo que está por llegar. Y os vais al distrito 4, formando una familia. Y cuando llegas... tienes a tu primer hijo.

Ese sería el resumen de lo que fue sin duda la primera etapa de Elioh. Conocer a Mila fue sin duda una de las mejores cosas que pudieron pasar en su vida, y no dudaron ni titubearon a la hora de hacer frente a las suposiciones que sus padres decían sobre el hecho de ser inexpertos al tratar de formar una familia. Casi podría decirse que huyeron de no ser porque no les guardaban ningún rencor, y cuando llegaron al distrito 4, envuelto en amor, Shamel nació y tras él se forjó lo que todo el mundo vio impensable, una familia.

Todo fue bien, nunca hubieron problemas. Elioh fue capaz incluso de montar en el garaje de su propia casa un taller con el que alimentar a su familia, mientras que Mila se dedicaba a todas las labores del hogar y a mantener todos los lazos bien cerca. Shamel creció sin complicaciones, sano y feliz. Y tras eso no tardó en encontrarse con dos nuevos hermanos. Benedict y Melanie vinieron al mundo a la vez, el mismo día y a la misma hora, quizás uno con varios minutos de adelanto que el otro, pero nada cambió. Todo seguía igual. La familia se dedicaba a lo que se dedicaba y cobraron la fama de lo que antaño aprendieron en el seis, lo que hizo que estuvieran en boca de todos al tener el taller más bueno del distrito cuatro, el cuál los acogió con las manos abiertas. Elioh dedicaba su tiempo no solo al taller, sino también a tratar con sus hijos. Les enseñaba, disfrutaba de ellos, reía con ellos e incluso se los llevaba a pescar en alguna que otra ocasión pues a fin de cuentas sus hijos nacieron y se criaron en el distrito cuatro. Y cuando todo parecía estar bien, cuando toda la felicidad estaba en plena armonía, la mano del destino no parecía estar muy de acuerdo con ellos, y Shamel fue escogido para representar al distrito en los juegos mágicos.

La desesperación inundó las vidas de Elioh y Mila, los cuáles sufrían a cada instante que su hijo pasaba en la arena. ¿A quién le gusta ver como su propio hijo termina por morir? A nadie, sin duda. Pero ellos no tuvieron más remedio. Shamel murió en aquellos juegos y, con él, parte de los corazones de su familia. Quizás los pequeños de la casa no se daban cuenta, pero Mila cayó en una profunda depresión que poco a poco la iba consumiendo. Tanto a ella como a Elioh. De pasar de ser alguien completamente afable se transformó en alguien despreocupado e incluso desatendía a todos los demás que no fuera su mujer. Mila supo reconocerlo, y por miedo a que Benedict y Melanie sufrieran, terminó por dejarse morir sin dejar a su marido que hiciera nada. Dejó de comer y, entre lágrimas, se despidió sumiendo a la familia Franco en el caos más absoluto.

Elioh se dió a la bebida, descuidó a los pequeños e incluso podría decirse que más que nada fue todo al contrario. La tarea de padres la ejercieron ellos dos, mientras que él mismo se dedicaba a perderse en la bebida y a dejar que nada ni nadie le importara más que lo que le llegó a importar su mujer. Llegaba tarde a casa, e incluso recuerda como varias veces ha sentido a sus hijos ayudarlo a meterse en la cama, o como limpiaban sus botellas y las dejaban descansar en algún otro lado, tratando de alguna forma de hacerle olvidar que había bebido, para ver si de ese modo lo olvidaba de verdad. Ya no pasaba tiempo con ellos, los descuidaba continuamente, pero no por ello los dejó morir de hambre. Los cuidaba a su antojo, de la forma que él veía capaz de poder hacer sin la ayuda de su mujer, les traía comida, los cuidaba cuando se hacían daño, trataba de pasar tiempo con ellos aunque las ganas no le querían, y... pasó nuevamente que la mano del destino parecía querer castigarlo, mandando a Benedict y a Melanie a lo que él supuso que iba a ser una muerte segura. Y así lo fue, aunque no para todos. Melanie murió en aquellos juegos y nuevamente una parte de Elioh se fue con ella, cosa que no le perdona y parece que nunca le perdonará a Benedict. Desde que salió de los juegos apenas se hablan, quizás incluso menos que cuando antes de que entraran. Pero no obstante le quiere, sólo que no se atreve a decir nada porque está dolido por el hecho de que Melanie esté muerta.

Sabe que Benedict es lo único que le queda, y se esfuerza en cuidarlo. Pero nada más. Se dedica a cuidar de su hijo de la mejor forma que puede ahora que están tan lejos el uno del otro, y confía en que quizás algún día sean capaces de perdonarse el uno al otro. Quizás. De todos modos de como se mostraba antes a como se mostraba ahora con él, hay un gran paso. Entre otras cosas porque está tratando de poner remedio a su perdición en el alcoholismo y a todos los lamentos que de una forma u otra afectan a Benedict por encima de todas las cosas al hacerse recordar que perdió a Melanie en la arena. Es más cariñoso, pone más atención en su hijo e incluso lo llama diariamente. Se preocupa, lo cuida, es detallista e incluso actúa como verdaderamente lo hace un padre al que no le queda nada más que un hijo al que quiere con toda su alma.

Vivía su día a día esperanzado por encontrar un futuro mejor pese a todos los inconvenientes que fue encontrándose por el camino. Ser preso no era algo que favoreciera a cualquiera, ni mucho menos vivir despedido de la sociedad en la que, una vez, imagino ser parte. Tedioso en el hacer, el mayor de los Franco consiguió escapar de una prisión a la que no veía fin. Encontrando finalmente una forma de hallar el lugar de donde, primariamente, había escapado en busca de su hijo, adecentó su vida y comenzó a buscar el punto álgido de una forma de ser, de una nueva persona que, sumida no obstante en los recuerdos, recapacitó ante la idea de poder formar nuevamente una gran familia. O al menos intentarlo.

Los años se fueron sucediendo, asentarse no fue fácil pero hacer del entorno algo propio no costó tanto como en un principio se propusieron. El Distrito 14 empezó a tomar forma ante el desencadenamiento de una revolución que Jamie Niniadis bien sabía era certera, más no daba con la talla. Los Franco, los que quedaban, consiguieron hacer nuevamente sus vidas. La sucesión de los días aportaba una brisa de aire fresco. El encandilamiento y la sinceridad tomó control gracias a Arleth de la que, finalmente, Elioh consiguió una confidente, una nueva persona con la que rehacer su vida. El recuerdo seguía y sigue presente, más no por ello comenzó a latigarse como antaño hacía. Benedict crecía, todos crecían. El pequeño se tornó grande y el grande se volvió pequeño. La muerte de su padre, Louis, fue un golpe duro y hasta hoy no hay día que haya faltado a su cita para dejar flores en forma de saludo, el viejo cascarrabias sigue dentro de su corazón así como Mila. Por otro lado dedica su tiempo a lo contrario a lo que se dedicaba y casi huía en el distrito 4. La pesca ha formado parte a su entera disposición más como pasatiempo y, a su vez, como profesión. Por mucho que ayudar sea la palabra clave en el distrito 14 y todos deban colaborar en lo que se les proponga.

La relación con los hijos de Arleth no fue tan problemática como en un principio pensó que sería. Ambos dos trataban a Elioh de la misma forma en la que Elioh los trataba a los dos, sentando desde un primer momento que para nada el mayor de los Franco trataba de dilapidar la figura del padre que una vez tuvieron. Afable, cariñoso, mostraba una faceta que había visto enterrada y que lentamente fue volviendo a la luz. Ava y Cale son y serán parte de la familia que todos comenzaron a formar, y eso no sería poco. Ni lo último.

El nacimiento de Zenda fue algo digno de admirar. El sinfín de sensaciones al volver a sentir la utilidad al poco tiempo de iniciar la relación con Arleth formaron un sueño olvidado, y la alegría que pudo traer a la casa, pese a las diferencias que esta con su llegada hubiera podido ocasionar, taparon y sellaron el resto de sentimientos encontrados que dieron lugar a una sensación que sentía desconocida. Trabajar, trabajar, ayudar. Formar el núcleo de una revolución que a cada día que pasa ve más corta. El mayor de los Franco sigue siendo hombre de derecho pese al alcohol, sus amistades seguían regodeándose de la compañía y entre dimes y diretes consiguió posicionar su opinión dentro de un cúmulo de mentes pensantes que, a cada día que pasaba, lo hacían sentir más viejo. Pero siempre, siempre, con una sonrisa.
 
Otros datos

• Es muy hábil y apañado en cualquier tarea dedicada a la mecánica, pues no por ello se ha ganado su reputación de ser el mejor mecánico del distrito 4 cuando montaron el taller. Cualquier cosa que quieras que arregle, se las ingenia y de una forma u otra termina por conseguirlo.

• Sabe como usar diferentes tipos de armas, aunque nunca ha visto el momento para darle uso a las mismas. Entre ellas sabe usar las pistolas y algún que otro tipo de escopeta, aunque no con tanta soltura como querría. Echo ha tenido mucha culpa de todo esto.

• La muerte de su mujer le dió alas para tener que vérselas continuamente a la hora de preparar la comida, por lo que quizás pueda presumir de saber cocinar todos los platos que conoce a la perfección.

• Siempre ha tratado y querido a sus hijos por encima de todas las cosas. Sin duda ellos son su debilidad diaria a los cuales no puede evitar ver mal por muchas cosas que haya por detrás.

• Los recuerdos forman parte de su debilidad. Cuando recuerda es sin duda una de las peores cosas que puede hacer, porque se siente la persona más desdichada del mundo. Sobretodo cuando son sobre Shamel o Mila.

• Así como debilidad, también es uno de sus gustos predilectos, la bebida. Disfruta con ella, así como con la canela. Es uno de sus olores favoritos.

• La calidez de una buena chimenea en Invierno o el frescor de un gran mar en el que olvidarse de todo en el Verano es algo que busca con toda su alma. Ambas estaciones le gustan por igual.

• El alcoholismo está contado como una enfermedad, por lo que esta sin duda es la principal. No obstante no siempre lo fue, pues las cosas cambiaron tras la partida de su mujer. Trata de ponerle remedio hoy en día acudiendo a diferentes sesiones de terapia. Sesiones que acabaron con buen pie y, desde entonces, han conseguido mantener a Elioh sobrio la mayor parte del tiempo, pues el disfrute sigue siendo vanaglorie personal.

• Le molestan las personas insistentes e impacientes. Si no sabes como tratar contigo mismo de la impaciencia, nunca aprenderás a tratar a los demás, y que le insten a que haga algo una y otra vez le agobia.

• Se despreocupa de las cosas con demasiada facilidad.

• Sabe tocar la guitarra pero desde hace mucho tiempo no quiere ni saber de ella.

• Guarda una pequeña caja, discreta, con varios recuerdos de su infancia. A su vez esconde diferentes recortes de fotografías quemadas que con el paso del tiempo se han ido deteriorando y muestran el rostro de Mila tanto en su niñez como en su madurez.

• Siempre lleva puesta una pulsera que le regaló Ben a su vuelta nuevamente al distrito 14 tras su búsqueda, un lazo que los une aún más y que le recuerda diariamente todo el cariño que le negó al pequeño de su casa durante tantos años.
 
Estadísticas del personaje

  VITALIDAD: 30 pts
  FUERZA: 5
  DESTREZA: 4
  DEFENSA: 7
  AGILIDAD: 4
  RESISTENCIA: 6 
Anton Nilsson • 56 años • Traidores • Pescador
Elioh M. Franco
Elioh M. Franco

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Mensaje por The Mighty Fall Jue Nov 30, 2017 9:12 pm

✓ Aceptado
Ahora que tu ficha ha sido aceptada, es momento de realizar el registro general y pasarte por petición de rol.

Si te surge alguna duda, puedes ir al apartado de atención al usuario.
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