Invierno, 2471
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Took this dagger in me and removed it

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Mensaje por Kendrick O. Black el Dom Dic 13, 2020 3:27 am

10 de febrero, 2471



Ha dejado de nevar. El hielo se ha trepado por los cristales de las ventanas y el mundo entero se siente silencioso, como si la casa fuese una caja de vidrio en la cual me he encerrado en las últimas veinticuatro horas. He bebido, mucho. Creo que nunca en mi vida había bebido tanto. Las botellas de vino se apilan en una de las mesas de la sala de estar, reflejando el fuego que crepita en la chimenea y que no me produce ningún tipo de calor. Kitty me pregunta cómo me encuentro, si necesito algo una y otra vez y así, una y otra vez, le repito que no puede hacer nada para ayudarme. Por extraño que sea, no me encuentro ebrio, al menos no tanto. Tengo la cabeza aturdida, pero no creo que sea solo por el alcohol. Recorrí esta casa por todos sus rincones, me dejé caer en cada sofá que me topé en el camino, como si el mirar el techo fuese lo que necesito para encontrar las respuestas que me faltan. Obvio que no, no las encuentro y no voy a hacerlo. Quizá suceda cuando esté muerto, porque dicen que todo se calma cuando dejas de respirar. Supongo que voy a descubrirlo pronto.

He maldecido, pues claro, también me permití llorar. De miedo, de frustración, de ira contenida, de tristeza. Por todo lo que fue, por lo que es, por lo que nunca va a ser o que será y que no podré ver. Sé bien que siempre quise ver el mundo, pero esto no era lo que tenía en mente cuando me repetía una y otra vez que dejar el catorce era la meta de mi vida. Y vaya vida, eh. Vaya recorrido, vaya descaro, vaya… absolutamente todo. ¿Cuántas manos toqué, cuántos besos di, cuantas tonterías cometí en todo este tiempo? Que es poco, pero parece mucho, como si hubiese envejecido muchos años en menos de dos décadas. Lejos se sienten los días en los cuales todos nos reunimos a beber unas copas, que nos reíamos de los chismes que yo nunca terminé por comprender. Algunos rostros se marcharon por cuenta propia, otros murieron sin que pudiera decir adiós. Creo que estoy rodeado de fantasmas y solo era cuestión de mover las piezas adecuadas para que me sume a sus filas. Tarde o temprano sucede, siempre lo supe, solo que no pensé que sería de esta manera.

El silencio continúa. Las botellas no se mueven. He cerrado las puertas para que Kitty no interrumpa y busco el modo en el cual la cámara de mi teléfono enfoque el sofá amplio en el cual jugué videojuegos con mis amigos y miré películas con mi novia. Ya saben, la vida que debería haber tenido a mi edad, no el circo, no el polvo o la desesperación. No las decisiones, esas que me llevan a encender el botón que comienza a grabar. Tomo asiento, me rasco la cabeza, clavo los codos en mis rodillas y medito un momento. Acabo carraspeando — No tengo idea de cómo se supone que se hacen estas cosas o qué se supone que debo decir. No creo haber sido nunca bueno con las palabras. Hero organizaba casi todos mis discursos — no es secreto, ellos lo sabían. Froto mis manos, atreviéndome a mirar a la cámara — Cuando este video se reproduzca, estoy seguro de que Mimi ya les habrá mostrado la fotografía y explicado todo lo que ha sucedido. Y en verdad, sé que no van a entenderlo aunque siempre les pedí que me comprendan y sé, en verdad, que fue una actitud un poco egoísta por parte de alguien que no sabía lo que estaba haciendo y lo trató de todos modos — me rasqueteo los dedos, se siente como pedirle disculpas a alguien que no puede responderte. Una carta abierta. Suspiro con fuerza, parpadeando al sentir el ardor en los ojos — Estoy un poco tomado, así que espero que me disculpen por no encontrar las palabras. La verdad es que lo más probable de todo esto es que, para cuando vean esto, ya esté muerto y quizá nada de lo que diga tenga un sentido, pero para mí lo tiene. Verán, siempre me he hecho muchas preguntas sin darme cuenta de que la lógica de lo que buscamos estaba justo delante de mí. Es decir… ¿Armas? ¿Quién necesita armas? Ellos las tienen y no queremos ser como ellos — estoy divagando, lo sé. Trago saliva un par de veces y me froto los párpados con los dedos cansados. Los dejo caer tras tomar aire — No acudí a ustedes porque sabía que iban a detenerme, que no iban a comprender por qué estoy corriendo hacia una persona cuando ya hemos perdido a tantos. Ese es el problema: perdimos a tantos. La lista es tan grande que no estoy seguro de poder enumerarlos a todos, he comenzado a olvidar rostros, olores y voces. ¿Por qué querría seguir envejeciendo y olvidar el rostro de la persona que murió por mi culpa, entonces? Es decir, no sería la primera, pero sí es la primera a la cual tengo la oportunidad de salvar. Y sé lo que estarán pensando, sé que dirán que soy un idiota, pero desde que esto inició he caminado en las direcciones que me señalaron y esta es mi propia flecha. No es querer hacerlo, es el deber hacerlo. Porque un apellido no significa nada si permites que otros mueran por él, mientras tú lo usas como un estandarte. Eso no es lo que yo quiero. He estudiado en la escuela, he leído la historia, he visto lo que las personas hacen en nombre de una familia que ya no existe. Ese no soy yo. Esa no es mi vida y yo no soy parte de ese juego. Nunca lo he sido — no cuando no estaba vivo cuando empezó, para variar. Tomo algo de aire antes de continuar, relamiéndome los labios resecos — Tienen derecho de luchar por lo que creen, porque yo haré lo mismo hasta que no pueda sacarle provecho a esta situación. Y quizá no sirva de nada, pero prefiero una muerte intentándolo que una vida de saber que no hice lo correcto cuando me pusieron la decisión en las manos. Ustedes pueden usar mi muerte, harán un mejor uso de mi nombre y la vida continuará, sé que lo hará. Sé que encontrarán el modo, porque son la familia que elegí y eso es lo que importa al final de cuentas. Lamento mucho no poder despedirme de todos ustedes, al menos una última vez.  Intentaré negociar los juegos mágicos a cambio de mi cabeza, pero es posible que falle y todo NeoPanem verá que ellos mienten. Sé que ustedes tienen una magia que ellos jamás podrán entender, porque no saben cómo funcionamos. No ven el mundo como nosotros  — ¿Alguna vez nos despedimos o siempre saltamos al juego sin pensarlo? Vuelvo a apoyar los codos en las rodillas, me sujeto las mejillas con unas manos cansadas. Clavo los ojos en algún punto de la habitación y respiro lento. Me enderezo, incluso cuando no tengo los ánimos y regreso a la cámara — Sabrán qué hacer cuando anuncien mi muerte. Confío en las personas que sujetaron mi mano todo este tiempo, con todo el corazón. Eso es todo. Gracias.

La lista de agradecimientos es eterna, pero soy incapaz de pronunciarla. Me limito a ponerme de pie, a apagar la cámara, a enviar el archivo a Mimi y esperar. Hay un espejo en la sala, me permite echarme un último vistazo. Luzco como todos los días, si no fuese porque dejé a Popp en la casa de Mimi hasta me esperaría que aparezca por uno de los rincones a reclamar mi atención. Apoyo mi teléfono, ese que carga un montón de información que no llevaré conmigo, sobre la mesa. Cierro los ojos, haciéndome la idea en lo que decido que recorrer la casa una última vez sería una tortura. Ni siquiera me despido de Kitty cuando cierro la puerta, el camino hacia la estación lo hago a pie, como si de esa manera pudiera despedirme sin hacerlo. No pasé mucho tiempo en el nueve, pero llegué a quererlo. Nada será como en el catorce, eso está claro. Me pregunto si habrá algo de eso del otro lado.

Para cuando llego a la estación, allí donde las defensas no funcionan, escucho a un guardia preguntarme si está todo bien al verme allí. A la luz del día, sin una compañía, sin un anuncio. Asiento solo una vez, dándole la espalda — Estoy bien — una última mentira. Cierro los puños, recordándome una vez más por quién hago esto, me pregunto si llegaré siquiera a tocar sus dedos una última vez o si todo terminará rápido. Respiro una bocanada, presiono los párpados y la sacudida me desaparece. Cuando abro los ojos, el Ministerio de Magia está frente a mí, brillando a la luz del día. El invierno sigue. Yo veré cuánto duro.
Kendrick O. Black
Kendrick O. BlackFugitivo

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