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El Arquitecto II · Esbet A.

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El Arquitecto II · Esbet A. Empty El Arquitecto II · Esbet A.

Mensaje por Lara Scott el Jue Dic 10, 2020 8:39 pm

Febrero,

Hola, Esbet— saludo con mi mano tendida a la mujer que se presenta en la sala que llegó a ocuparse con todo el equipamiento necesario para controlar a través de varias pantallas, lo que sucede dentro de la habitación blanca en la que el Arquitecto realiza la verdadera magia de este experimento y fuera tenemos que interpretar gráficos, series numéricas que van alterando sus cifras con el progreso de la persona dentro de su propia mente, así como mapas imprecisos que no se corresponden a ningún lugar de Neopanem, se delinean en base a los espacios que el voluntario de esta prueba va descubriendo. —Soy Lara Scott— me presento a la veela, su condición de criatura mágica está apuntada con un par de notas en el expediente que armamos de ella especialmente para esta prueba, nunca de mi parte por una cuestión de juicio sobre razas mágicas, es simple consideración a sus características como tal y al hecho de que la videncia se encuentra entre sus habilidades como para estar al tanto si eso supone alguna alteración en el diseño que pueda hacer el Arquitecto, de por sí susceptible luego de la prueba anterior.

Como todo programa de inteligencia artificial, lo que pudo apropiarse de la experiencia de Edward Jenkins le ha servido para reajustar información con la que contaba y generar nueva, ese necesario reajusto sin embargo no estuvo exento de algunas fallas menores que se tradujeron como alertas de error y bloqueo. —Creo que no nos conocemos— comento al encaminarme con ella hacia la puerta metálica de la habitación blanca, —solucionaremos eso pronto— le muestro una sonrisa para que no se tome lo que voy a tener que sugerir como una invasión a su mente que la lleven a salirse ahora mismo de la prueba, yo lo haría. —Tendré que acompañarte en esta experiencia, para poder checar de primera mano algunas cosas del sistema, ¿está bien? Estás protegida por un secreto de confidencialidad profesional, descuida. Nada de lo que vea allí lo compartiré, también puedes estar segura de que nadie lo encontrará en mi mente, soy oclumante— esto se lo confieso como parte de mi petición de que me permita entrar con ella, siempre he creído que cuando uno pide algo, debe dar algo a cambio, es la mejor manera de llevar acuerdos. Lo del secreto no es parte del protocolo, sino una promesa de palabra de mi parte, así acepta más allá del recelo que le suponga. —¿Te parece bien? En serio, no tienes nada de qué preocuparte conmigo…— creo que por las mismas cosas que yo guardo dentro de mi mente, podría encontrar cadáveres en la mente de otros y no decir una palabra.

Hola a ti también, Esbet.

Este primer post es introductorio, puedes explayarte lo que quieras, y deberás lanzar un primer dado al que no harás referencias in-rol. Terminarán de definir tu recorrido. Pero no puedes cruzar aún la puerta.

En las pantallas que están en la sala de control se ven tu rostro y dos valores:
Resistencia Mental (RM): 50
Control de Situación (CTRL): 0

  • Cada situación que atravieses  te costará -5 puntos de RM y no poder superarla, -10 puntos.
    Por cada situación controlada ganas +10 puntos de CTRL.
  • Los puntos que ganes de CTRL te habilitarán a distintos niveles de tu mente: comienzas en el nivel consciente, requieres de +20 de CTRL para llegar al inconsciente y +40 de CTRL para llegar al limbo.
    Si llegas a +50 CTRL consigues el éxito y la recompensa de un descuento en una habilidad mental de la tienda.
  • Cuentas con 50 puntos iniciales de RM y al llegar a 0 tu mente entra en caos. Deberán sacarte y sufrirás de jaqueca varios días. Siempre que sigas teniendo puntos de RM puedes avanzar por situaciones para alcanzar el éxito. Si quieres, también puedes abandonar en cualquier momento.

Las situaciones que atraviesas a lo largo del trayecto pueden ser de exploración, de desafío y de enfrentamiento. Hay un tipo de situación que la define el azar: distorsiones. Son engaños de tu mente en las que pueden llegar a mostrarse personas con un carácter contrario al real y se desarrollan momentos de placebo o de estres.

  • Debes tirar 2 veces el dado Distorsión y sus resultados serán sumados a tu recorrido.
  • Cuentas con una situación de placebo como COMODÍN para que puedas usarlo en cualquier momento.
  • Las distorsiones de placebo aportan +10 RM y de estres restan -5 RM.

Lara Scott
Lara ScottJefe de Área Científica

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Mensaje por Esbet Autumn el Vie Dic 11, 2020 1:44 pm

En aquel mundo en el que vivía, por su forma de ser, por su propio mundo. Resultaba extraño y curioso imaginar a alguien como Esbet ofreciéndose voluntaria para algo que no incluyese en apariencia un beneficio directo para ella. Y en efecto, jamás lo hubiese hecho por caridad o amor a la ciencia. No. Aquella perdida de tiempo no estaba dirigida a una mujer de su clase, a alguien de su nivel. Pero es en el trabajo donde se mueve la información interesante, donde caen las ofertas, donde caen los ascensos y donde surgen las oportunidades. Unas palabras escuchadas en el momento justo y encontró el modo de terminar de tener a sus pies a uno de los jueces más antiguos e influyentes. Si te colocas en buena posición, ellos solos te alzarán hacia la cima. A ello debía de añadirse el propio experimento, si esta bruja podía entrar en su propia mente, podría buscar la forma de eliminar aquellos estúpidos retales de sentimientos que deseaba eliminar de si para siempre.

- Encantada Lara. - La voz clara y tranquila de la mujer resuena por aquella sala únicamente ocupada por ellas dos. Esperaba encontrarse con un mago, pero le sorprende gratamente ver a una mujer.  Los hombres son seres débiles que sucumben ante una bonita sonrisa. Por suerte, en aquella ocasión, podrían tomar en serio aquello para lo que había venido, sin preocuparse de que una expresión de más pueda desencadenar un estado de atontamiento en el contrario.

El rostro de Esbet fue ensombreciéndose al escuchar las palabras que aquella inefable le dedicaba. ¿Conocerse? No tenía intención de conocer a nadie. Había venido únicamente por dos propósitos concretos y no necesitaba ninguna otra distracción. Y por supuesto tampoco necesitaba aquello que escuchó. Que aquella mujer entrase en la mente de Esbet creaba distintas reacciones en la misma. Su mente no era algo sencillo, no era sencilla de asimilar ni de comprender. No deseaba que nadie creyese cosas que no eran acertadas en su totalidad.  La semiveela giró con suavidad su rostro hacia la puerta por la que había llegado. Aún podría marcharse. ¿Pero de que tenía miedo? ¿ Tenía miedo realmente? No. Hacía muchos años que aquella mujer confusa había desaparecido para siempre de ella, no tendría ahora la debilidad de dar el placer a otros de ver como su pie temblaba al caminar, por que aquello no sucedería.

La mirada de la misma volvió al frente y alzó la barbilla con cierto aire de superioridad. - No me preocupo. - Una mirada de soslayo durante unos segundos fueron dedicación suficiente. - Por su bien se que no dirá nada. - ¿Una amenaza? Si, lo era. ¿Le afectaría o importaría a la contraria? No le importaba. Pero Esbet nunca negaba sus palabras ni sus promesas. - ¿Comenzamos señora Scott?
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Mensaje por The Mighty Fall el Vie Dic 11, 2020 1:44 pm

El miembro 'Esbet Autumn' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


'Distorsión' :
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Mensaje por Lara Scott el Lun Dic 14, 2020 7:03 pm

Puedes estar segura— lo digo sin darle mayor trascendencia, —de que son muchas las cosas, referidas a muchas personas, que me guardo por mi propio bien— le enseño una sonrisa que le deja en claro que entendí la implicancia de sus palabras, pero no como para que me afectarán al punto de contestarle con un tono a la defensiva. Estaremos dentro de su mente en unos pocos minutos, como para tomarme a pecho lo que pueda decirme, ¿qué me espera con lo que pueda hallar ahí entonces? —Podemos prescindir del «señora»— aclaro, —nunca fue una palabra con la que me sintiera cómoda, ninguna que suene como título. Si algo explota dentro, basta con que grites llamándome por mi nombre— lo hago sonar como una broma, pero la recomendación queda hecha por si la situación llega a darse. La razón de mi irrupción a sus pensamientos se debe a comprobar qué es lo que está fallando con el Arquitecto, tengo mi varita lista, sabiendo bien que no es la magia de nuestras varitas las que actúen dentro, sino la posesión de estas y la confianza que depositamos en su función como arma defensiva, las que proyectan hechizos como si fueran reales, atacan como si fueran reales. Pero como todo lo que visitaremos dentro, sigue siendo una ilusión.

La puerta metálica se desliza hacia un lado para que el blanco cegador del interior de la habitación nos invite a pasar y con mi mano le indico que ella entre por delante, así el Arquitecto puede ir delineando el escenario como trazos hechos con tinta que van tomando relieve y al definirse en formas tridimensionales, toma la apariencia de una librería con sus estantes ordenados en sentido paralelo, algunos más y otros menos desordenados debido al tránsito de gente, gente que se proyecta dentro del espacio como cuerpos que no muestran sus rostros, acomodados de espaldas o como mucho de perfil, si queremos fijar la mirada en los rasgos de alguno, éste simplemente se gira para que su cara quede oculta. A medida que avanza lentamente la manija de un reloj que tampoco alcanzamos a ver en ninguna pared, salvo escuchar su andar, la librería va quedándose vacía. —Interesante— murmuro cuando tomo al azar uno de los libros que tengo al alcance, mantengo mis ojos en la tapa para que no crea que estoy haciendo juicios de entrada, solo por leer un título que alude claramente a maldiciones y que no es diferente a otros que se pueden leer en el mismo estante.

Ni siquiera me intimida la temática, así que abro el libro a la mitad para descubrir lo que hay dentro y tuerzo mi boca al verla en blanco. —¿Me lo lees?— pido a la mujer, es su mente, únicamente ella sabrá lo que hay en el interior de estos libros. De fondo se escucha la voz de un hombre, gruesa, lejana. Está dando indicaciones que tampoco son del todo comprensibles para mí, trato de espiar su figura entre el espacio que queda por encima de algunos libros. Se lo ve desaparecer en la trastienda, tras dejar una caja de cartón en el suelo de la que surgen unos maullidos al irse el hombre. Camino hacia esta para encontrar en su interior a dos gatitos de colores contrastantes, uno enteramente negro con ojos amarillos y otro blando de ojos pálidos, que arañan las paredes de la caja pidiendo que los saquemos de ahí... a Esbet, solo la miran a ella.

PRIMERA SITUACIÓN: EXPLORACIÓN. La librería del padre de Esbet.
Nivel: consciente

Esta situación es puramente de interacción con tu entorno, no debes hacer lanzadas de dados. El único objetivo a cumplir: elige un gato.

Superar esta situación se premia con +15 de CTRL. Al final de tu post no olvides agregar tus valores de RM y CTRL con las modificaciones que se vayan dando.
Lara Scott
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Mensaje por Esbet Autumn el Mar Dic 15, 2020 3:33 pm

Una mirada tranquila y despreocupada de Esbet escudriña a la contraria con suma tranquilidad. Parece tomarse todo de la forma más despreocupada y profesional posible. Cosa que agrada y a la vez preocupa a la propia Esbet. Nunca debías fiarte de una mujer. Cuanto más tranquila parecía, peor podría ser en su interior. - Perfecto. Te llamaré por tu nombre de ser necesario.  - Pero dudaba que lo fuese. Ella teniendo miedo sonaba algo tan disparatado como creer que hombre podría resistirse a los encantos de una Veela. Sería un paseo pasar por su mente, solo deseaba cortar los restos de malas hierbas, que quedaban ocultos en algunas esquinas.

Esbet se limita a observar como la puerta va abriéndose. Va entrecerrando parcialmente los ojos al notar el contraste de luz que emana desde el interior. Incluso antes de ver la señal de Lara, Esbet ya ha comenzado a caminar al interior de la sala. Cuanto antes entrasen antes podría salir. Sencillo y simple. Los pasos de la mujer son lentos y tranquilos. Se detiene unos segundos al ver como el blanco va desapareciendo dando lugar a un sitio ciertamente conocido. Solo necesita ver como unos estantes van formándose para saber exactamente, no solo el lugar, también entre que dos estanterías se encontraba.  Aquel lugar era un pequeño santuario que hacía años tenía abandonado. Dejándolo en manos de encargados había deseado desligarse del lugar todo lo que estaba en sus manos. Recuerdos amargos y sentimientos odiados resurgían de su interior al encontrarse en aquel lugar.  Ladea la mirada mientras observa las extrañas personas que deambulan por el lugar. Personas que pasan prácticamente inadvertidas para una bruja que camina directamente a una de las estanterías. Casi podía decir que olía la esencia de aquel lugar. Cada, estantería, cada libro, un olor mágico e inolvidable. Pero había algo extraño en ello.

Los libros no estaban su sitio. Aquella sección no se correspondía con la que debía encontrarse en su lugar. La anexa a esta tampoco y la siguiente tampoco. Esbet adoraba el orden y aquello rompía con todo este. Pero no solo aquello era lo extraño, lo extraño era el observar que todo y cada uno de los libros eran libros de maldiciones. Tanta era la influencia de la leyenda familiar que hasta su mente estaba inundada únicamente de magia negra. Interesante.

La voz de una mujer irrumpe con los pensamientos de Esbet. Había olvidado la presencia de dicha mujer, creyendo por unos segundos que verdaderamente estaba en el distrito 7.  Pero al girarse su mirada se dirige directamente a las pastas del libro que aquella mujer sostenía en sus manos. Negro y morado. Lo conocía. Lo conocía de memoria. Y aquella mujer no debía verlo. Aunque su pregunta daba a intuir que su mente tampoco le permitía hacerlo. Esbet se acerca hacia esta y toma el libro en sus manos. Efectivamente. El libro oscuro de la familia Nephthys. Su libro. Y no tenía intención alguna de que una extraña lo viese.- No. No puedo hac...-La frase de la semiveela queda en el aire. Su cuerpo se tensa, sus ojos se abren más de lo normal y su boca queda entre abierta por unos segundos. Reconoce esa voz. Y no debería poder oírla.  - Archer... - Su padre estaba allí. Y aunque había establecido unos límites que cumplir en su mente, la Esbet que aún guarda en su interior no puede ignorar aquella voz. Ignorando completamente a la otra mujer cierra el libro y sin soltarlo se dirige hacia el origen de la voz.

Los pasos más veloces e inquietos que con anterioridad buscan alcanzar al hombre que tras dejar una caja se dirige a la trastienda. Esbet pasa de largo la caja.  Toma el picaporte y trata de abrirlo. Pero no cede, ni un solo milimetro. - Archer, Padre. - Lo llama por una última vez. No recibe respuesta y sus ojos se cierran por unos segundos antes de volver a abrirlos nuevamente con la tranquilidad que la caracteriza. Aquello había sido un mal comienzo. No volvería a pasar.

Un maullido reconocido llega a sus oídos. Con un suave giro elegante deja a sus espaldas la puerta de la trastienda y se dirige a donde se encuentra la caja. Deja el libro encima del mostrados mientras su mirada viaja entre ambos animales. Sirka, su pequeña pantera negra. Esbet observa de reojo a la mujer alzando una ceja sin comprender. - ¿debo cogerlos? - Sin esperar respuesta, bajo la insistencia de los animales, Esbet se agacha acercando sus manos a los animales. Deja que ambos acaricien sus manos, casi peleando por ser el elegido.

La bruja alarga sus manos hacia el gato negro, pero estas se detienen a medio camino. Aquello era su mente. ¿Por que hasta allí debía llegar la influencia que había marcado cada uno de sus pasos? Por que no mostrar al mundo que ella no es el juguete de nadie. Los demás son sus juguetes y como tal tiene derecho a decidir. - Lo siento Sirka. - Murmura olvidando nuevamente la presencia de la otra mujer. Mueve finalmente sus manos hacia el gato blanco y lo toma con cuidado bajo sus patas delanteras. Era blanco y hermoso. Llamativo y encantador. Como su hermana. Como Eliana. Siempre la favorita de todos. Siempre la niña buena. Tan repugnante. Tan despreciable. Lentamente Esbet se pone en pie con el gato entre los brazos, aún con barajando la posibilidad de tomar al otro gato también. No necesitaba a Eliana, ella podía ser todo y nada.





Resistencia Mental (RM): 45
Control de Situación (CTRL): 15
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Mensaje por Lara Scott el Miér Dic 16, 2020 9:17 pm

Por cada persona que se presentó en este experimento hay un expediente, también se dijo que se haría una primera tanda de pruebas con aquellos que superaran ciertos exámenes psicológicos, si bien a mi parecer, nadie en este país puede preciarse de tener una espléndida salud mental. Por el mundo en el que vivimos o la vida misma, todos sufrimos de algún mal dentro de nuestras mentes, por cuerdos que aparentemos ser en el trato a los otros. Pero en términos médicos es importante que se certifique que ninguna de las mentes que visitamos es la de un psicópata, a ese dato se suman otros sobre la vida y la historia familiar de cada voluntario, lo que el mismo voluntario nos permite saber sobre esto. Si reconozco al hombre en la librería como el padre de Esbet no es porque lo haya leído en algún registro, sino por el tono que usa, tenemos maneras muy particulares de hablarles a nuestros padres. Su paso y presencia por nuestras mentes también es frecuente, también en aquellos que pueden pasar años negándole, viven y habitan en rincones de la mente, ejerciendo su influencia en nosotros.

Pongo mi atención en lo que pueda decirme de Esbet el que vaya detrás de él hasta la puerta de la trastienda, sin alcanzarlo. Eso también quiere decir algo, lo reconozco como una opresión en mi pecho por la nostalgia personal hacia mi padre, explorar la mente de otros obliga a una revisión de la propia mente cuando se dan ciertos momentos en los que terminamos proyectando cosas propias. El programa que diseñe es el robot, no yo. Nunca yo, aunque a veces las circunstancias me lleven a recobrar una actitud mecánica hacia la vida. Pero el llamado de los gatos me saca de esa confusa proyección de emociones y me hago parte de lo que es la realidad imaginada de otra persona, trato de no perder de perspectiva que estamos aquí siguiendo la ruta de los pensamientos de Esbet y le presto a los gatitos la misma importancia que puede darle ella, ya que nada de lo que nos encontremos será casual. Me arriesgo a rascar las diminutas orejas negras del gato que queda dentro de la caja, la elección ya está hecha, así que pregunto lo que haríamos en cualquier otra ocasión banal. —¿Qué nombre le pondrás?

La puerta de la trastienda vuelve a abrirse de pronto, el hombre que la atraviesa se ve ligeramente sorprendido de encontrarnos en el lugar y se recompone con una rapidez que a mí me sorprende, le habla directamente a su hija, como si yo fuera invisible. Quizás lo soy, no cuento como guía de Esbet, sino como una intrusión, algo como un parasito o un pensamiento externo que alguien colocó en ella, pero no soy parte de nada de esto. Por eso yo misma me asusto cuando el hombre, tras unas pocas palabras, le pide que traiga al gato que escogió a la trastienda donde jaulas penden del techo y se ven animales adormecidos o quizás, faltos de fuerzas, sobre una mesa larga y de madera gruesa, en la que pide que deposite al gato y le ayude a probar con él un hechizo. Un vistazo al libro que tiene abierto me permite ver que se trata de una maldición detiene el corazón del animal, pero este siga moviéndose y pueda ser manipulado como si de una marioneta se tratara. —Esbet...— murmuro, le lanzo una mirada de alarma y recuerdo que no debo involucrarme más de la cuenta en la mente de otra persona. —¡ESBET!— su padre exige a su vez que le preste atención. —Recuerda que eres quien toma las decisiones sobre tu mente— es todo lo que puedo decirle.

SEGUNDA SITUACIÓN: Desafío. La influencia del padre de Esbet.
Nivel: Consciente.

Deberá lanzar 1 DADO AZAR. Un ACIERTO significa que logra controlarlo. Un FALLO que se ve superado por la situación.

Tiene tres oportunidades de post para lanzar el dado que puede intercalar mientras interactúa con el lugar o personas.

Superar esta situación se premia con +15 de CTRL. Al final de tu post no olvides agregar tus valores de RM y CTRL con las modificaciones que se vayan dando.
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Mensaje por Esbet Autumn el Vie Dic 18, 2020 4:03 pm

Se encontraba aún barajando la posibilidad de tomar al otro gato en sus brazos, de tomar a ambos gatos en sus brazos, cuando la voz de Lara rompe con todo intento de la bruja por agacharse a tomar el otro animal. ¿Nombre? ¿Por que debería ponerle nombre a un ser tan repugnante como el que tenía en brazos? Le recordaba en exceso a su hermana, incluso había tenido el poder de conseguir que lo cogiese en vez de coger a su amada Sirka. - Ninguno. - No iba a ponerle nombre. No merecía un nombre, pero tampoco podía soportar la idea de tener a un ser llamado Eliana en sus brazos. Era incapaz.

La puerta de la trastienda vuelve a abrirse al tiempo que llevada por el ruido la propia Esbet eleva la mirada. Quien encuentra en frente no es otro que su padre, aquel a quien Eliana había matado, por que había sido ella, estaba segura. En su interior desea soltar al gato. Desea correr en brazos de su padre. Pero aunque deseada, esa nunca fue la relación con su padre. Nunca tuvo ese lugar para su padre. Eso estaba reservado a la niña de papá, no a ella. - Padre. - Un saludo tranquilo, con voz y rostro serio. Por dentro sigue ansiando abrazarle, sigue incluso temblando, pero no puede demostrar esa debilidad ante su padre. No cuando es esa fortaleza lo único que su padre amaba de ella. - Esbet. Llegas tarde, he comenzado sin ti. - La mirada del hombre es seria. No desagradable, ni de odio. Simplemente seria. - Ven con el sujeto a la trastienda. Terminemos antes de que regrese tu hermana.

Su hermana. Esbet aprieta los dientes y tensa cada una de las partes de su cuerpo. Ni si quiera, en su propia memoria, puede librarse de su hermana, de su presencia, de encontrarse siempre valiendo menos que ella. ¿Por que padre? ¿No soy lo suficientemente buena para ti?

Esbet no pone ningun problema, no dice palabra y se limita a seguir a su padre a la trastienda del edificio. Esta se ve distinta, se ve diferente. Pero es esta sin duda. - Deja al animal en la mesa. Probaremos la eficacia de este hechizo antes de vendérsela a nuestro comprador. - Esbet asiente. Y sin hacer preguntas deja al animal en la mesa. El pequeño felino deja un lametón en la mano de la bruja, quien la aparta sin dignarse a bajar la mirada al mismo.

Con suma elegancia saca de entre sus ropas la varita que ha sido su cómplice durante muchos años. Se acerca al libro y lo gira para poder tener rectas las instrucciones del mismo. Era una maldición. No le extraña, ni le sorprende. Era normal. Ella era la maga oscura. Las maldiciones eran suyas. Nunca de su hermana. Escucha la voz de la mujer. La mujer de la nuevamente había olvidado su presencia. Observa su rostro y el tono de sus palabras. Conjunto que consigue que por unos segundos la bruja baje la varita, no está segura de desear realizar dicha maldición en un pequeño animal. No tiene culpa de los crímenes de otras personas.

Tal vez, por una vez, deba imponerse a la tradición de su familia, deba imponerse a su padre, deba imponerse a su hermana, deba imponerse a todo aquello que la había convertido en quien era. Esa era su mente y era ella quien...La voz de su padre rompe con toda idea, con todo pensamiento que Esbet tuviese en mente. No. A quien quería engañar. Ella era una bruja oscura, siempre lo había sido. Siempre había amado y deseado las maldiciones, los venenos, las artes oscuras. Siempre habían sido parte de ella, desde que le entregaron el libro, quizás desde antes. Era su destino, estaba explicado en la historia de su familia y era imposible resistirse al mismo. Y no podía rechazar una petición de su padre. No ahora que podía volverle a ver. Siempre lo adoró, siempre lo admiró. Su padre lo era todo para ella, perderlo fue de las cosas más dolorosas que recuerda. Y como siempre, se ve incapaz negar una de sus palabras, de decepcionarle. Teme arriesgarse y perderle para siempre, perder el poco cariño, que sentía que tenía de él.

Empieza a alzar la varita, pero unas nuevas palabras por parte de la mujer hacen que detenga la misma en apenas unos centímetros. Mira al animal. Tan pequeño, tan adorable, tan puro y envidiable. Siempre el centro de todas las miradas, la niña mimada Archer. La asesina de Archer. Esbet niega con calma. Niega a las palabras de la mujer. Niega esas palabras que se alejan de la realidad. - No. Te equivocas Lara. - La llama por su nombre como ella le pidió. Ladea su mirada hasta toparse con la de la mujer. Su expresión es seria, pero en su mirada puede verse una mezcla extraña de sentimientos. - Yo nunca he sido dueña de mis decisiones. - No de aquellas que la habían creado como era ahora. Sin más dirige su mirada de nuevo al animal y alza la varita sin que esta le tiemble. Comienza a moverla con soltura mientras pronuncia el hechizo. Era su destino.




Resistencia Mental (RM): 40
Control de Situación (CTRL): 30
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Mensaje por The Mighty Fall el Vie Dic 18, 2020 4:03 pm

El miembro 'Esbet Autumn' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


'Azar' :
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Mensaje por Lara Scott el Lun Dic 21, 2020 11:05 pm

Me estremece a mí, entera, que el animal se retuerza bajo el efecto del hechizo que la mujer ejecuta por propia decisión o eso es lo que creo, hasta que con sus palabras me aclara que nunca ha sido así. —¡NO!— grito, arbitrariamente a lo que su mente y ella misma pueda hacer en este momento sobre lo que no ejerzo ningún tipo de influencia como visitante de sus pensamientos. Mi mano queda suspendida en el aire, el cuerpo de repente inerte del animal. Todo lo que se han dicho con su padre sigue haciendo eco de mi propia mente, la confidencialidad que le prometí nunca consideró algo como esto y, aun así, nada de lo que sucede es algo que vaya a contar por fuera de esta experiencia. No la miro como si la juzgara cuando poso mis ojos en ella, la miro para tratar de entenderla, para comprender por qué su mente materializó la figura de su padre como algo necesario en un episodio como este, miro a su padre para tratar de entender qué habrá hecho para ser quien hace emerger este lado de ella.

Detrás de cada adulto que tenemos frente a nosotros, está el fantasma de un padre o una madre, fantasmas que son los que guían nuestras manos al golpear a otros o disparar con nuestras varitas, o con su mano sobre nuestros hombros, consiguen que nos doblemos de rodillas. —No eres este gato— murmuro sin ser del todo consciente de que expreso mis pensamientos en voz alta hasta que me oigo a mí misma, —no eres un animal al que se pueda usar de marioneta— sigo, que es el hechizo que está a la vista en la página abierta, —estás siendo una marioneta— no debería decirlo, pero es una advertencia necesaria a lo que se viene. —Y esta es tu mente, trata de ser tú quien tome las decisiones, porque si no… lo que puedas encontrar aquí va a sobrepasarte— susurro en el mismo momento en que escucho movimiento al otro lado de la puerta, en la librería, de pronto el ruido de un estante al caer en el suelo, le sigue otro de libros siendo arrojados. Lamento haberme entrometido como para dar un consejo, temo que este sea uno de los errores del sistema, mi intervención causando esto.

Pero no es así. Lo sabemos cuándo la puerta de la trastienda se abre violentamente para un escuadrón de seguridad nacional irrumpan con cascos y el padre de Esbet sea aventado a una pared, donde lo retienen con un hechizo paralizante. —¡ATRAPÉNLA!— brama una potente voz masculina detrás de una de las máscaras que impide ver su rostro, —Esbet Autumn, está detenida por magnicidio—. Dos agentes la sujetan por los brazos y un tercero la apunta con su varita sin llegar a efectuar un hechizo que la inmovilice. —Mátenlo— ordena la misma voz de hace unos momentos, y el haz de luz verde de un avada kedavra alcanza al pecho de Archer Autumn, —y quemen la librería, que sea escarmiento de ejemplo para los traidores— sigue. Los agentes retiran de la mesada el cuerpo laxo de Magnar Aminoff donde hasta hace unos segundos estaba el gato blanco, venas violetas surcan su rostro pálido y nadie tiene el cuidado de cerrarle sus párpados, sigue mirando a la nada. —¿Tienes sangre veela, no?— pregunta el comandante del escuadrón al acercarse a la mujer y tomar su barbilla con una mano, el resto se va retirando de la trastienda. —Pongámosla a prueba… déjenla aquí para arda con su brujería oscura—. El último de los agentes se retira cerrando la puerta de manera que por mucho que se tire de la manija, lo que intento, esta no puede abrirse. Fue como si en todo momento, siguiera siendo invisible a lo que transcurre aquí dentro. Dejo de tironear el picaporte para ver cómo por lo estrecho del espacio bajo la puerta, se cuela una línea de fuego que una vez dentro, toma la forma de un descomunal demonio hecho de llamas que comienza a devorar las paredes.

TERCERA SITUACIÓN: ENFRENTAMIENTO. El miedo de Esbet a perder todo lo que tiene.
Nivel: Inconsciente.

El fiendfyre tiene 50 PV y su daño fijo es de -5 en respuesta a cada post tuyo, espera su post antes de volver a atacar.
Cuentas con 30 PV y deberá lanzar un DADO ALTO RIESGO, que aplicarás sobre tu stat de Destreza.

No olvides agregar tus valores y vitalidad al final de tu post.
Lara Scott
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Mensaje por Esbet Autumn el Vie Dic 25, 2020 6:03 pm

La mano de la bruja no tiembla mientras el hechizo golpea al animal. Su rostro se mantiene de igual forma impasible. Y su padre observa con seriedad y una expresión satisfecha y orgullosa en su rostro. En el momento que ella es consciente de esto, su expresión se suaviza al tiempo que termina de ejecutar aquella maldición. - Buen trabajo Esbet. Nuestros compradores estarán satisfechos. - La semiveela asiente con pausa bajando su varita con una expresión de consuelo y agradecimiento en su rostro. - Gracias padre. - Si bien apenas ha terminado de pronunciar aquellas palabras, escucha la voz de la mujer en uno de sus laterales.

Esa mujer no sabía nada. No conocía su historia. No conocía la historia de su familia. No podía permitirse opinar sin conocer que no había opción a opinión. Las cosas sucedían por un motivo y desde el instante en que ella abrió los ojos estaba escrito su destino. Es tanto lo que aquellas palabras causan en ella, que una risa socarrona y divertida escapa de sus labios a tiempo de ladear la mirada hacia la mujer. - Para eso estábamos aquí ¿no? Para ser la marioneta que te permita observar algo que no es de tu incumbencia. Para usarme de conejillos de indias. - La mirada que la observa es seria, carente de maldad o desprecio. Únicamente muestra aquello que ve y cree conocer. - Espero estés disfrutándolo, por que solo hemos empezado.

Pero contrario a sus palabras, era ella misma la que desconocía aquello que iba a ocurrir y tal vez, de haberlo sabido, hubiese actuado de otro modo. Apenas había terminado de pronunciar aquellas palabras, la puerta se abre violentamente para dejar paso a un escuadrón de seguridad. La bruja se queda quieta, observa a su alrededor y es el ambiente violento, el ataque a su padre, la situación, lo que la incita a actuar. Varias maldiciones efectivas son lanzadas desde su varita, golpeando así a varios de los soldados e imposibilitándolos a luchar.  Pero antes de poder continuar son dos de ellos quienes terminan sujetándola con fuerza mientras un tercero la apunta con la varita. Y es en ese instante cuando todo se destroza en su interior. La orden llega a su mente y esta trata de transformarse en su forma de halcón. No funciona. ¿Por que no puede hacerlo? Tan cruel era su mente que deseaba volver a hacerla sufrir una vez más la muerte de su padre. Esbet se revuelve, trata de liberarse, pero un fogonazo verde hace que todo a su alrededor quede congelado. Solo puede ver a su padre cayendo muerto y un grito de rabia e impotencia sale de sus pulmones como si del grito destrozado de una veela se tratase.  

Es tal el estado en el que se encuentra que incluso la orden de prender fuego a la librería queda relegada a un segundo puesto. Solo puede observar, solo puede atender al cuerpo sin vida de su padre.  Otra vez estaba muerto, otra vez había sido incapaz de salvarle. El contacto con unas asperas manos enguantadas en su barbilla sacar a la mujer de aquel extraño limbo en el que había quedado. Sus palabras, las palabras de quien había matado a su padre la atraviesan como hierro ardiendo. El odio con el que Esbet mira a aquel hombre puede incluso superar a aquel con el que mira a su hermana. - Sobreviviré, le encontraré y usaré mi magia oscura hasta que me suplique la muerte y entonces le torturaré más, hasta que sean estas torturas las que le provoquen la muerte.  - La bruja había olvidado que se encontraba en un escenario creado por una máquina y su propia mente, para ella aquello era tan real como la mujer que habían entrado en aquel lugar con ella.

Las amenazas son claras, son un juramento que piensa cumplir. Pero su cuerpo no responde. Cuando la sueltan cae al suelo. Cae al suelo y se arrastra hasta el cuerpo sin vida de su padre, mientras una única lágrima silenciosa cae recorriendo su rostro hasta perderse por el borde de su mandíbula. Por un momento retrocedió en el tiempo. La misma sensación que cuando encontró la primera vez a su padre muerto a los pies de Eliana. Era tan inútil que ni podía salvar a su propio padre. Tal vez nunca fue tan poderosa como creyó, ni tan importante como trató de ser. Todo lo que construyó se había destruido. Tal vez no merezca si quiera ser parte de la leyenda de su familia.

Todo vuelve a quedar en un segundo plano. Solo puede pensar en Archer muerto junto a ella. Solo es capaz de asimilar eso. Incluso la presencia de aquel ser de fuego es ignorada por esta. Incluso el hecho de que la librería esté ardiendo. Toda palabra, todo gesto, todo es ignorado por aquella bruja hasta que un maullido llega a sus oídos.- Sirka. - Reconocería ese sonido en cualquier parte, en cualquier situación. El maullido del único ser que ha sabido consolarla en sus peores momentos, sin juzgarla, sin menos preciarla. Sirka había permanecido en aquella caja, en medio de la librería que ahora ardía.

Aquel sonido de aquel dominuto ser es lo único que consigue que Esbet se recomponga. Es lo único que consigue que tome de nuevo su varita y se ponga en pie. Iba a matar a aquel ser, iba a encontrar a Sirka y después cumpliría la promesa que le hizo a aquel soldado. Su mirada ahora si desprendía odio, frialdad y ni una sola pizca de compasión. Si prestabas especial atención, en algunos momentos, una pequeña pincelada de preocupación parecía aparecer en aquella mirada, pero esto era apenas apreciable.

- Lara. Ayúdame. Debemos salvarla. - Prácticamente una orden, carente de emoción y petición. Pensaba usar a aquella mujer para derrotar a aquel ser. Si había entrado en su mente, debía ser de utilidad, pagar por aquello que estaba viendo. Pero sus dos últimas palabras eran ciertas. Debía salvarla y usaría para ello todo aquello que estuviese en su mano. - Aguamenti



Resistencia Mental (RM): 35
Control de Situación (CTRL): 30

Esbet: 30 PV
Daño: 9 x 1,5 = 13,5
Ser de fuego: 50 - 13,5 = 36,5
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Mensaje por The Mighty Fall el Vie Dic 25, 2020 6:03 pm

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Mensaje por Lara Scott el Sáb Dic 26, 2020 8:04 pm

El aullido que logra atravesar la puerta me desconcierta, no hay cosa en la mente de esta mujer que no me mantenga en un alerta constante, no se trata de lo que sucede, sino de detalles que anidan en su mente como un pequeño gato que bien podría permanecer ignorado al ser otra situación que debe enfrentar, y sin embargo, es el llamado del animal lo que la desespera. Tengo presente lo que ella me dijo, que está también aquí siendo manipulada por el Arquitecto, considero algo importante que aclarar, mucho más que levantar mi varita para lanzar un hechizo inútil sobre el fuego demoníaco que sabemos que lo consume todo. —Eres la marioneta de alguien cuando esa presión de afuera determina sus acciones y tus elecciones, pero una experiencia hecha para que puedas aprender sobre ti misma no es manipulación. Este fuego no es creado por el Arquitecto, sino por ti— aclaro, —todo esto te pertenece a ti— repito, —y lo que yo pueda aprender sobre la mente humana a partir de este experimento, es mínimo al lado de lo que tú podrías aprender de ti misma.  

Colaboro con ella al sacar mi varita, el calor de las llamas pese a ser una proyección llegan a rozar mi piel como un peligro real, más que el fuego, el humo entra por mi boca al hablar y va contaminando mis pulmones. —Tienes que saber lo que hay dentro de ti para controlarlo…— murmuro, recordando que en mi caso no era un incendio, sino un risco, vacío bajo mis pies que me llamaba, el vacío que promete paz a mentes tan caóticas como las mías y de temperamento impetuoso. Me llevo mucho tiempo aprender a permanecer de pie en la punta de ese risco, a no mirar lo que está abajo, sino arriba, a nubes igual de tormentosas en las que los truenos pueden ser chispazos de luz que necesitamos y el viento que azota el acantilado, ayudarnos a elevarnos, salvarnos de caer. Tomas todo lo que hay de ti, llamas a cada cosa por su nombre, lo bueno y lo malo, deja de ser caos disperso hacia ningún lugar, para hacerlo algo que concentras en tu mano y lo lanzas en una única dirección como objetivo, en forma de una fuerte rafaga que empuja al fuego a la puerta para abrirla y expulsarlo de la librería, de la mente de Esbet.  

Al carecer de un personaje guía y solicitar explicitamente mi ayuda, puede contar con mi colaboración.

Daño de Lara: 18 * 2 = 36
Ser de fuego: 0,5

Esbet: 25 PV
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Mensaje por The Mighty Fall el Sáb Dic 26, 2020 8:04 pm

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Mensaje por Esbet Autumn el Lun Dic 28, 2020 8:56 am

Toda palabra que ahora pueda decirle Lara a Esbet, apenas logran rozar a quien en ese momento centra toda su fuerza en repeler a una criatura que la separa de quien necesita su ayuda y quien es el único ser al que está dispuesta a dársela.  Ha perdido una vez más a su padre, nuevamente sin poder hacer nada por impedirlo, no piensa permitir que ocurra lo mismo con aquel pequeño ser, menos en su propia mente.

- Conozco todo sobre mi misma. Solo necesito eliminar aquellas cosas que sobran. - Como la debilidad que había expuesto apenas unos minutos atrás. Ese resto de cariño y compasión por su hermana. Ese miedo por su muerte. Todas esas cosas debía eliminarlas de su mente. Estas solo le hacían daño y le impedían brillar como se merecía.

Pero no creía completamente las palabras que habían sido expuestas por Lara. Ella no había creado aquel fuego. Su mente retorcida era la causante de ello. Hacía muchos años que toda compasión había desaparecido del interior de Esbet y su mente lo sabía. Era cruel, como ella misma, y deseaba sacar aquellos sentimientos para tratar de dañar a Esbet. Y casi lo conseguía. Pero y en eso le da la razón a la otra mujer, no iba a permitir que nadie, ni nada, la dañase. Iba a destruir a aquel ser. E iba a salvar al animal. Ellos la crearon así, ahora no podrían destruirla.

La bruja alza una vez más la varita, esta vez la misma tiene un brillo particular y distinto al de otras veces. Sus ojos siguen serios, llenos de odio y decisión. - Ya lo se. - O al menos, ella creía saber que había dentro de ella. La realidad... bueno, la realidad era que una parte que trataba de enterrar y eliminar era más poderosa de lo que pensaba, al menos, hasta que lograse ahogarla y eliminarla de su ser. Y por ello iba a salvar a Sirka. Un nuevo hechizo, más parecido esta vez a una ráfaga, sale de su varita golpeando al ser de fuego demoniaco, empujándolo y lanzándolo lejos, consiguiendo que este mismo destrozase la puerta que no les permitía salir y desapareciendo en el fondo de la librería.  

Sin meditar, Esbet anda decidida hacia la puerta, pero bastan un par de pasos para que detenga los mismos y se gire hacia Lara, reparando ahora si en su presencia. Esbet podía ser muchas cosas, algunas mejores que otras, pero no era una desagradecida, no al menos en aquella ocasión. - Gracias. - Una voz firme pero con un matiz nervioso en el fondo de su garganta. Una vez las palabras desaparecen, se gira de nuevo y atraviesa la puerta en busca de la caja de cartón y con ello del pequeño animal. Quería creer que había llegado a tiempo, esperaba haberlo hecho.




Resistencia Mental (RM): 35
Control de Situación (CTRL): 30 + 10 (situación superada) = 40

Esbet: 25 PV
Daño: 9 x 1,5 = 13,5
Ser de fuego: 0,5 - 13,5 = 0  
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Mensaje por The Mighty Fall el Lun Dic 28, 2020 8:56 am

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Mensaje por Lara Scott el Jue Dic 31, 2020 8:59 am

Prenso mis labios para no decir nada más, mucho es lo que dije, no puedo hacer de mi guía una ocasión de opinar sobre sus decisiones. Parte de montar este proyecto requirió comprender que las personas no responden a influencias del entorno de la manera en que tendemos a creer, para cambiar patrones muy arraigados en nuestras mentes, partimos de nosotros mismos y que dentro de estas surja ese pensamiento que lo cambie. Estas son oportunidades de exploración de la mente de los voluntarios, instalar ideas no es algo que vaya a hacerse con ellos, si en algo le sirve conocer lo que habita entre sus pensamientos conscientes y los recovecos de su inconsciente, será para que lo piensen luego. —De nada— contesto, para que su agradecimiento no caiga en nada, tanto pedir ayuda como agradecerla son dos momentos que no todas las personas sabemos transitar, tal vez por eso me quedo relegada unos segundos mirando los manchones negros de las llamas en las paredes, lo débiles que éstas se ven, a punto del derrumbe, quedarme atrapada en un espacio como este es algo posible para mí, si falla mi propio esfuerzo, no sé si alcanzaría a gritar por ayuda.

La sigo para verla ir hacia la caja donde debería estar el gato negro que no eligió en un principio, ahora entiendo que lo hacía para protegerlo o es lo que llegué a interpretar de la situación en la que su padre pedía que torture a un animal. Sin embargo, lo vemos siendo recogido por las manos de una criatura cubierta con un manto raído, sobreviviente al fuego que también arrasó con esta parte de la librería, destruyendo sus libros y haciendo cenizas de sus páginas. Los dedos que atrapan al gato son huesos finos a la vista, se ensañan con su pescuezo al alzarlo. Cuando la capucha cae, el rostro de un cadáver gira hacia nosotras, su piel amoratada, los ojos aún en sus cuencas y un cabello largo de hebras frágiles a contraluz. El gato maúlla al retorcerse, no por la sujeción de la criatura, sino por la maldición que ha puesto sobre él y que en Esbet actúa como reflejo, todo lo que se le haga al animal, todo el dolor que se le infrinja, también lo sentirá ella.

CUARTA SITUACIÓN: ENFRENTAMIENTO. El odio a su hermana.
Nivel: Limbo.

El cadáver de Eliana tiene 50 PV y -5 de daño fijo para atacarte. Además podrá lanzar un DADO ALTO RIESGO, ese multiplicador lo aplicará sobre el daño fijo. Recuerda restarle tu defensa al daño total de Eliana para saber cuánto te lastima.

Tienes 50 PV, usa tu destreza y lanza un DADO ALTO RIESGO para saber cuánto la lastimas. Ella no tiene defensa.

Esbet, comienzas tu. Eliana lo hará desde la cuenta de PNJ.
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Lara ScottJefe de Área Científica

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Mensaje por Esbet Autumn el Dom Ene 03, 2021 9:18 am

Esbet atraviesa la puerta sin fijarse apenas en nada más que no sea una pequeña caja de cartón. El fuego podría haberla quemado, lo más lógico es que lo hubiese hecho. Pero aquello sería muy sencillo para una mente como la suya. No. Sirka estaba viva. Estaba segura de ello. Pero que estuviese viva probablemente incluyese también otro factor que desconocía y el cual podría influir en dañarla nuevamente. Por que Esbet era así. Por que su mente era así. Llena de recovecos y pequeñas zonas ocultas que habían ido perdiendo importancia con el paso del tiempo.

Y nuevamente sus suposiciones eran correctas. Los pasos de la semiveela van deteniéndose al ver como alguien o algo se adelanta para tomar al pequeño gato entre sus manos.  Sirka estaba viva, había sobrevivido a aquel incendio. Pero no había sido la única. La persona que tenía delante parecía haber pasado por mejores momentos. Esbet saca su varita mientras su mirada va ascendiendo por el cuerpo de quien sostenía al pequeño animal. Aquella complexión, aquel cuerpo, le resultaba similar. Demasiado similar, como si de un espejo se tratase. Espejo que pareció terminar de formarse al observar el rostro de la contraria al caer su capucha.

La varita de Esbet se detiene a medio camino. Su rostro palidece y su mano sostiene con más fuerza la varita. Ella. Ella estaba allí. Frente a ella. Con Sirka en sus sucias manos. - tú...- Aquella única palabra sale de los labios de la bruja como si fuesen palabras escupidas con todo el odio que guardaba en su cuerpo.  Eliana estaba frente a ella. La persona que era la fuente principal del odio de Esbet. Quien se había llevado todo el cariño y buenos gestos de su padre. Quien lo había traicionado matándolo a sangre fría. Quien la había abandonado a ella, a su única familia. Quien no había aparecido en años. Era ella.. - Eliana..

Era Eliana. Su hermana. La otra cara de la moneda. Quien había sido todo y nada para ella. Pero estaba distinta. Con el aspecto de quien había encontrado finalmente el castigo que merecida. La muerte. Pero estaba frente a ella. ¿Cómo alguien podía estar viva y muerta a la vez? Su mente era retorcida. Y le daba curiosidad saber quien había conducido a aquel destino a su hermana.  Una presión repentina en su cuello. La sensación de finos dedos aprisionando este sin darle tiempo a respirar. Esbet mueve su mirada hasta el pequeño animal que luchaba por escapar.  ¿Podría ser...?

- Eliana. Suelta ahora mismo a Sirka. Ella no ha hecho nada. Tu eres la única culpable de todo. - Alza su varita con decisión. Por un segundo el temor a matarla desaparece. Si está muerta ya no podría matarla ella. - Suéltala Eliana y cuéntame quien te ha hecho esto. - Era su hermana. Su otra mitad. Y a pesar del odio que le hiciese sentir. A pesar del desprecio que sintiese al verla. Deseaba saber quien había osado tocar un solo pelo de su hermana. Solo ella podía dañarla. Y si no soltaba a Sirka, ella la haría soltarla. La bruja alza su varita con decisión y lanza una maldición directa a quien en un tiempo fue la persona más preciada para ella



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Mensaje por The Mighty Fall el Dom Ene 03, 2021 9:18 am

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Mensaje por PNJ el Dom Ene 03, 2021 1:35 pm


Un mar de llamas negras. Eso fue todo cuanto vi nada más abrir los ojos. No sabía que estaba haciendo allí y ni tan siquiera sabía qué lugar era este. Parecía la librería de papá pero... ¿Realmente lo era? Estaba cambiada. Más oscura, más macabra y más en ruinas. Las llamas devoraban todo a su paso pero unos destellos salían desde la habitación contigua. Ella estaba aquí. Claro que ella estaba aquí. Al fin y al cabo esto era su mente.

Toda mi vida giró siempre entorno a la maga perfecta que era Esbet y mi muerte no iba a ser menos, pues los únicos recuerdos que tenía en aquel momento eran los de Esbet mirándome con desprecio y torturándome hasta matarme. Y no me extrañan esos recuerdos. Torturarme siempre fue su pasatiempo favorito y probar sus hechizos y maldiciones conmigo algo que le relajaba.

Pero si me había matado, ¿por qué seguía con vida? Bajé la vista para contemplar mis manos y vi que ahora tan solo eran hueso y trozos de piel colgando. Mi cadavérico aspecto contrastaba tan bien con aquel entorno... La mente de Esbet era tan retorcida y oscura como siempre creí que lo era. Pero por otro lado también tuve siempre esperanzas de que volviera a ser la niña divertida y risueña que un día fue. ¿Qué es lo que la hizo cambiar tanto?

De repente mi cuerpo comenzó a moverse solo. Yo no podía controlar nada. No era más que un pedazo de consciencia en una mente ajena. ¿Sería esto otro tipo nuevo de tortura? Mis esqueléticas manos se movieron y agarraron a un lindo gatito que estaba metido en una caja de cartón. El gato parecía sufrir por el incendio y los gases provocados por los libros y muebles al arder. Quería ayudar al gatito. Curarlo. Un simple hechizo habría bastado para calmarlo y poder sacarlo de allí para tratarlo.

Y entonces apareció la protagonista. La perfecta. La señora "¡Mira papá, he aprendido el hechizo a la primera!". La heredera de todo cuanto teníamos... Y aun así... No pude alegrarme más de ver aquella cara.

Seguía tal y como la recordaba y parecía estar sana y salva. Ojala y hubiera podido controlar mi cuerpo. Ojalá y hubiera tenido aire en los pulmones para suspirar. Mi querida gemela estaba viva y, pese a todo, era incapaz de odiarla.
Pero de repente empezó a quejarse. ¿Sirka? Miré hacia abajo y vi como mis manos, completamente fuera de mi control, estrangulaban el delicado cuello del gatito. -Yo no soy hermana, eres tú. -Es su mente, ella me estaba haciendo estrangular al gatito. No alcanzaba a comprender el porqué pero... ¿acaso algo tenía mucho sentido ahí? De repente noté su hechizo y cómo éste me empujó hacia atrás. Sirka seguía aún en mis manos y yo seguía tratando de soltarla, pero aquel cuerpo seguía fuera de control, pero al menos podía hablar.

-¡Ya intento soltarla! -Le espeté para que comprendiera que yo nunca haría algo así. Yo nunca le haría daño a un ser vivo. Ella lo sabía. Lo sabía ¿verdad? Mi cuerpo se incorporó y utilicé toda mi fuerza de voluntad para tratar de no hacerle más daño al pobre animal, Sirka no tenía culpa de nada. -Tú me hiciste esto hermana... Y tú me estás haciendo hacer esto. No puedo controlar este cuerpo porque "este" cuerpo no es el mío. -De haber seguido viva, las lágrimas ya habrían comenzado a brotar.

Esbet: 50 PV - 0,5 = 49,5 PV
Eliana: 36,5 PV  
Daño: 5 x 1,5 = 7,5 - 7 =  0,5 PV

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Mensaje por The Mighty Fall el Dom Ene 03, 2021 1:35 pm

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