The Mighty Fall
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VERANO de 247221 de Junio — 20 de Septiembre


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Tras años de represión y batallas libradas, hoy son los magos los que caminan en las calles más pulcras del Capitolio. Bajo un régimen que condena a los muggles y a los traidores a la persecución, una nueva era se agita a la vuelta de la esquina. La igualdad es un mito, los gritos de justicia se ven asfixiados. Existen aquellos que quieren dar vuelta el tablero, otros que buscan sembrar la paz entre razas y magos dispuestos a lo que sea para conservar el poder que por mucho tiempo se les ha negado. La guerra ha llegado a cada uno de los distritos. ¿Qué ficha moverás?
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Viktor R. Carstairs
Miembro del Departamento de Justicia
Septiembre, tres días después del atentado

Es una completa irresponsabilidad, una locura, algo digno de estúpido que no mide las consecuencias de sus actos y por eso estoy decidido a conseguir la sangre de unicornio que se me escapó durante el atentado. Es de esas cosas que no sabes que las necesitas hasta que las tienes al alcance de tu mano y por suerte tengo a mi traficante de poca confianza que me consigue las cosas que quiero desde hace años. Por supuesto que en el mensaje no le dije que es exactamente lo que preciso ya que con todo los problemas que hubo no me llamaría la atención que las líneas mensajeras estén intervenidas, yo lo haría para conseguir información pero no es mi trabajo dar la orden para hacerlo sino que de Hans y ni siquiera sé si sigue en el hospital ¿Debería haber enviado flores? ¿Una tarjeta de ¡Hey, mejórate!? Quizás.

La seguridad está bastante intensa así que solo me animo a poner un dedo gordo en el agua y pacto la reunión en el límite del Capitolio y el distrito 1, de hecho ni siquiera cruzo el cartel que dice "Bienvenidos al distrito 1" pues quien sabe qué puede pasar detrás de esa línea imaginaria. Los rebeldes fueron capaces de llegar hasta el mismísimo corazón de Neopanem así que ésto sería pan comido.

Pasan algunos minutos y empiezo a perder la paciencia esperando. De hecho llegué 10 minutos más tarde así que mi amiga traficante estaría doblemente atrasada. Al final la veo acercarse y levanto una mano a modo de saludo, saco el papel con el pedido de mi bolsillo y se lo tiendo a medida que se acerca sin decir una sola palabra hasta que está cerca como para oírme sin levantar la voz.

- Es un capricho nuevo, discreción como siempre - comento encogiéndome de hombros - ¿Qué tal todo en los distritos luego del frabulloso día?
Viktor R. Carstairs
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Invitado
Invitado
Moira se pasó la noche pegada al televisor, untando sus nachos en queso derretido y disfrutando de la programación que los rebeldes les estaban dando.
En determinado momento, las cámaras enfocaron el rostro de su madrina siendo capturada y llevada hasta un aerodeslizador, donde no la pudo ver más. Los bocadillos quedaron aplastados contra la tela del sofá, manchando todo con cheddar y pedazos de tortilla.
La castaña entró en pánico, comenzó a caminar de un lado al otro, incluso pensó en buscar a Dave e ir juntos hacia el Capitolio o en pedirle ayuda a Mimi, pero al final sabía que no serviría de nada y que los otros dos estaban con cosas más importantes en la cabeza.

Cuando los sobrevivientes del increíble ataque al gobierno aparecieron en medio del loft, Moira los observó desde el balcón interior, ese pequeño descanso sobre las escaleras, con los codos apoyados en el barandal y en completo silencio. Paseó la mirada buscando los rostros de sus familiares y tuvo que controlar su ira al notar que ni Kenny ni el melocomoentredospanesconquesoencima de Ferdia estaban entre ellos. Sí le sorprendió bastante que su padre estuviera inconsciente, mas no dijo ni hizo nada. Tampoco se molestó en ayudar o socorrer a los heridos, se encerró en el dormitorio e hizo fondo a una poción para dormir durante los siguientes días.

Claro que el liquido no hizo el efecto deseado y tratando de matar el tiempo, sin causar dudas o desconfianza en sus clientes, tuvo que abrir la tienda, mientras pensaba en cómo recuperar a los suyos...Y estaba dispuesta a todo.
La notificación llegó, un importante juez y comprador de años atrás, le pedía reunirse en el limite entre el distrito uno y el Capitolio y para no levantar sospechas, accedió a hacerlo.
Tenía que demostrar que ella no tenía nada que ver con todo lo ocurrido.

Aquel maravilloso y soleado día, Moira decidió vestirse con unos jeans ajustados y bastante claros, un top casi transparente que dejaba ver sus pezones perforados y unas botas altas a juego. Llevaba el cabello corto suelto y un delineado azul perfecto por encima de los parpados. Bastante sencillo para lo que solía vestir, así que como toque final, colocó sobre sus hombros un chaleco abierto de plumas blancas. Perfecto.

Al llegar al punto de encuentro, aunque no lo sentía, sonrió de manera coqueta al ver al viejo hombre. —Todo comienza como un capricho nuevo contigo, Vicky.— Le saludó al tiempo que tomaba el papel y lo guardaba en uno de los bolsillos, no tenía sentido desperdiciar el momento en leerlo, podía hacerlo luego.  —Es un desastre, si he llegado tarde fue culpa de todas las inspecciones que están haciendo.— Se encogió de hombros y luego con el dedo indice, apuntó hacia su mejilla. —¿No saludarás como corresponde a tú vendedora favorita?—Lo molestó, siempre le hacía la misma broma para terminar corriendo el rostro y robarle un pequeño beso.
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Viktor R. Carstairs
Miembro del Departamento de Justicia
Al verla llegar comienzo a pensar que el teatro de revista ha cambiado su horario y ahora no es tan nocturno como solía serlo. Incluso en un pequeño movimiento que hace, noto como su chaleco se abre y deja a la vista su cuerpo como si nada. Debo darle crédito pues es un look bastante osado para el norte, creí que solo vestían cuero viejo, botas de guerra y nada fuera de los colores negro y verde oscuro - Olvidé traer mis plumas, lo siento - bromeo fingiendo tristeza con mi rostro por una milésima de segundo y vuelvo a la normalidad.

- Mi nombres es Viktor, si vuelves a llamarme Vicky buscaré una excusa para llevarte a la corte - advierto con las cejas en alto y el rostro más serio que logro poner. En realidad mi rostro serio es bastante temible cuando me lo propongo, me ha jugado a favor en unos cuántos interrogatorios - No puedo quejarme de las inspecciones, nos mantienen a salvo en la isla - concedo encogiéndome de hombros. Si el departamento de Riorden no hizo su trabajo en su momento, más vale que mejoren ahora que su jefe cayó por la incompetencia.

- Mi vendedora favorita era Ruth y murió en el atentado por lo que me enteré... Así que puede que puedas ocupar el puesto ahora que está libre - respondo tomando su mano para darle un beso en el dorso con media sonrisa ¡Ja! No pienso caer de nuevo con sus juegos, ya me ha forzado a demasiados besos heterosexuales para mi gusto - En fin ¿Haz visto a un grupo de rebeldes corriendo por ahí? Solo quiero saber si se cayeron a un pozo o si debo seguir durmiendo con un ojo abierto todas las noches.
Viktor R. Carstairs
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Invitado
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Arrugó la nariz, moviendo la cabeza hacia los lados varias veces, burlándose de las palabras de uno de sus clientes preferidos. No sólo le compraba con regularidad, si no que la animaba con su forma de ser y ni hablar de las extrañas, pero interesantes, conversaciones. —Las plumas no parecen lo tuyo, te quedaría mejor el látex. Resaltaría ese maravilloso trasero...— Y al doblar un poco el torso para buscar la vista del culo, se mordió el labio inferior. Obviamente lo hacía para molestarlo.

Moira se puso seria ante la amenaza, bajó un poco la vista y al final explotó soltando varias carcajadas de cerdito. No, con ella eso no funcionaría. —Lamento decirte que no encontrarás una excusa para eso, Viiiickyyy.— Su labio superior se escondió dentro del inferior, al tiempo que ponía sus mejores ojitos de cachorro mojado. —Yo tampoco me quejaría si tuviera el dinero suficiente para vivir en la isla...Oh, de hecho lo tengo, pero no encuentro emoción allí.— Se encogió de hombros y lo miró de pies a cabeza. —O tal vez si...

La historia de su otra vendedora no le causó tristeza, es más, una enorme sonrisa cruzó su rostro de lado a lado. Con una de sus manos apartó su cabello hacia un costado y se relamió. —Encantada ocuparé semejante puesto con honor.— Y con la palma estirada, hizo el típico saludo militar, estirando la espalda y levantando la mandíbula.
El brujo tomó su mano para darle un beso, arruinando el juego a lo grande y aun así sonrió. —Tramposo.

Al observar el precioso césped junto a la ruta, caminó unos cuantos metros, movió la varita para hacer aparecer una manta y se recostó boca arriba para tomar algo de sol, ya que estaba, aprovecharía.
No he visto ni escuchado nada, esos malditos han espantado a mis clientes del día.— Y con magia invocó unas gafas de sol sobre su rostro. —¿Que hay de ti, Vicky? ¿No tienes uno atado a la cama?— Preguntó riendo, al tiempo que estiraba su cara hacia arriba, dejando caer el cabello hacia atrás.
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Viktor R. Carstairs
Miembro del Departamento de Justicia
Y esa es la razón por la cual nunca tendré hijos, luego se convertirían en demonios sexuales como ésta chica y no quiero eso. No es que yo sea un santo pero nunca diría tales cosas a una persona con la que hago negocios, a esos hay que cuidarlos. Además... Ni siquiera tengo buen trasero, quizás soy hermoso en otros sentidos y tengo una personalidad que cualquiera admiraría pero ¿Trasero? Nah. Mis días de gimnasio comenzaron y terminaron el día que decidí no ir jamás.

De nuevo usa mi apodo y lo único que hago es apretarme el puente de la nariz e intentar conseguir algo de paciencia de esa acción. No logro mucho pero al menos logro no mandarla al demonio pues la necesito para conseguir la maldita sangre de unicornio. Es lo malo de ser juez... Bien podría ir a buscar éstas cosas por mi mismo a los negocios bajos pero mancharía mi imagen y no puedo permitir eso. Mejor mantener las reuniones en la frontera sin que haya testigos.

- Dime Vicky una vez más y te callo para siempre, no estoy jugando - advierto por última vez. Esta joven necesita tomarse las amenazas de en serio si no quiere amanecer muerta en una zanja. La línea de trabajo que lleva no es algo sencillo y estoy seguro de que trata con personas mucho más peligrosas que yo como para comportarse de esa forma.

La observo con una ceja en alto y los brazos cruzados, odiándola cada segundo por obligarme a ser el maduro en la conversación. No es un buen sitio para tomar sol, para eso preferiría la playa, pero supongo que no puede fingir tener dinero rodeada de gente que realmente lo tiene. Casi que le sigo el juego pero vuelve a llamarme por ese estúpido apodo y entonces ya no lo tolero más - ¡Silencio! - conjuro apuntándola con la varita y me dejo caer en el suelo cuando por fin cierra la boca - ¿Qué pasa con la juventud de éstos días? ¡No saben cerrar el pico! - me quejo y luego de unos segundos vuelvo a ponerme de pie para ir en su dirección.

- No los tengo atados pero me encargaré de que tengan un castigo acorde a los crímenes cuando llegue el momento - comienzo caminando de lado a lado, aprovechando el silencio momentáneo - Aunque sé que los rebeldes sí se llevaron a un par de ministros, me pregunto qué prisioneros están pasándolo mejor... En realidad me alegro de no tener que encargarme de esas cosas, el trabajo sucio ¡Ugh! Lo que yo hago es mucho más elegante y creo que con mejores resultados ¿No crees?
Viktor R. Carstairs
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Invitado
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El hechizo del juez le prohibió hablar, sin embargo Moira no dejó de sonreír, mientras se estiraba sobre la manta para que los rayos del sol chocaran contra su piel.  Ya estaba acostumbrada al clima del Norte, pero eso no quería decir que no disfrutara de la calidez en los demás lugares de NeoPanem.
Escuchó con atención cada palabra que salía de los labios de su cliente y entonces comprendió, no le molestaba que ella conversara, lo que en verdad le irritaba era no ser el centro de atención y ups...Habemus un problema aquí.

Levantó sus lentes de sol para apoyarlos en la cima de su cabeza y arqueando las cejas, tomó su varita para realizar un "finite" sobre si misma. En un principio permitió que el mayor continuara con aquel desahogo y discurso bastante malo, pero en cuanto se aburrió rodó los ojos hasta ponerlos en blanco y de nuevo los ocultó detrás de las gafas negras. —No sé cómo la estarán pasando esos ministros, pero quien si debe estar en su momento de gloria, es el auror a cargo del culo de NeoPanem rebelde...Creo que seis personas tuvieron que atacarlo para por fin derribarlo.— Comentó soltando un pequeño bostezo que ni se preocupó en ocultar.

La última pregunta que le hizo, disparó una pizca de curiosidad en ella y sentándose sobre la manta con las piernas aún estiradas, ladeó la cabeza. —No sé si es elegante, pero claramente es el trabajo fácil. No tienes que estar buscando a los terroristas, ni cazando, sólo escuchando a las personas decir sus partes de la historia. Ahora, sin pociones, magia, ni ayuda alguna...¿Podrías decir cuándo una persona miente?— Preguntó y apoyó los codos sobre el césped para hacer equilibrio con comodidad.
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Viktor R. Carstairs
Miembro del Departamento de Justicia
No tengo idea del auror del que está hablando, demasiado tenía que con mi super intensa pelea contra las dos niñas como para ver lo que ocurría a mi alrededor. Supongo que en estos días tendré la oportunidad de ver lo videos, de hecho seguramente tendré que hacerlo con detalle para estar enterado de todo el día de los juicios pero para eso necesito tener un bote de palomitas sobre mi estómago, alguien que los mire conmigo para evitar que me duerma y un sillón muy cómodo debajo de mi trasero. Vaya semanas de trabajo que me esperan.

Largo una risotada con lo que dice pues es prueba de que claramente no me conoce y sin duda tiene muy poca idea de lo que significa trabajar en el Wizengamot ¿Tenemos fiestas casi todos los fines de semana? Sí. ¿Tenemos sexo sin protección en horas de trabajo? Sí. ¿Somos una manga de holgazanes que no hacen nada todo el día? ¡Claro que no! Cuando el caso es individual me encargo de analizar bien a la persona, familiarizarme con su vida cotidiana sin que siquiera se entere y así poder armar mi propio juicio más allá de lo que digan los abogados. Tenemos que leer mucho, eso seguro y el trabajo intelectual es mucho más difícil que el físico. Sin embargo eso no es lo que me hace reír tan estrepitosamente, sino lo segundo.

No respondo inmediatamente, de hecho me cuesta borrar la enorme sonrisa de mi rostro y tengo que darme vuelta para que no me vea. De paso, puede mirar mi trasero pues un poco de servicio al público no se puede negar - Oh el pobre Viktor ¿Cómo podría saber lo que piensa la gente sin recursos externos? - ironizo pues saber demasiado me trajo varios problemas en el pasado, de hecho me convirtió en la persona desconfiada que soy hoy y agradezco cada día haber sido capaz de finalmente callar las voces - Tienes razón, trabajo fácil, décadas de estudio para nada - largo al final haciendo amplios ademanes con mis brazos - ¿Tú cuánto te preparaste para ser vendedora? ¿Es igual de difícil que estudiar leyes? - juego con ella por un momento.
Viktor R. Carstairs
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Invitado
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Moira no se movió de la lona que cubría el césped y protegía su ropa de la suciedad, pero si se estiró colocando los codos como soporte, para no perderse la vista ni siquiera un segundo. Estaba claro que le daba la espalda para mostrar la excelente cualidad que anteriormente le había mencionado y tuvo que morder su labio inferior para no decir una guarrada que incluía la palabra "cinturonga".
Echó la cabeza hacia atrás elevando el mentón, necesitaba que los rayos del sol golpearan justo esa zona, porque estaba por menstruar y siempre se llenaba de granos. Menos mal que no era una muggle y que ya había aprendido el hechizo para eliminarlos sin dejar rastro alguno.

La pregunta del juez le sacó una enorme carcajada y moviendo la cabeza con señas de afirmación, presionó los labios orgullosa. —Touché. Bien jugado.— Moira había finalizado los estudios básicos, luego se dedicó por completo a la radio y a la tienda de su madre, ya que no tenía tiempo ni dinero para continuar la universidad. Por supuesto que de haber sido todo diferente, le habría encantado ser veterinaria.
Se dejó caer sobre la manta estirando los brazos y continuó ocultando sus ojos detrás de las gafas oscuras. —No respondiste mi pregunta.— Le recordó sonriendo y comenzó a tararear una canción de moda, bastante mala. No tenía ni idea de qué era lo que decía, pero la música era pegadiza.

El no saber absolutamente nada de su madrina la tenía mal, cubrir a una fugitiva también la tenía algo nerviosa y claro, soportar a los del catorce le había quitado la poca paciencia que ya poseía. No era usual que Moira se mantuviera en silencio, ella era la mejor actriz del mundo y todavía no la llamaban para ser la co-protagonista con Jerek. Too bad for him.
Entonces...podrías responderme otra pregunta, ¿Cuál fue el caso más divertido que te ha tocado? Y a sabes, donde no pudiste mantenerte serio y las risas salieron solas, sin control.— Levantó las manos en señal de promesa. —No le diré a nadie.
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Viktor R. Carstairs
Miembro del Departamento de Justicia
Remarca que no he respondido a su pregunta y eso me hace perder la sonrisa pues me pone a pensar en las razones por las cuáles no ando husmeando en la mente de las personas. Agradezco estar de espalda pues es un tema que solo he hablado conmigo mismo frente al espejo y no tengo intenciones de abrirme con nadie al respecto. Claro que cometí el error de creer que la legeremancia es un super poder con el cuál podría facilitarme la vida o conseguir más de lo que está predestinado para mí, pero no lo es. En mi juventud jugué esas cartas y solo trajeron dolor y soledad, ahora no es más que una habilidad dormida que solo uso en situaciones extremas... Y vaya que es difícil apagar ese lado mío, quizás por eso tengo tanto sexo.

- No hay de esos hace mucho tiempo - respondo intentando volver a mi risa divertida pero ya no es lo mismo. Los recuerdos me han atacado y es difícil eliminarlos así sin más. Una pena pues estoy seguro de que Mary terminará decepcionada por mi cambio de humor y lo último que quiero es que vaya diciendo por ahí que Viktor Carstairs ya no es tan divertido como antes. Aunque pensándolo mejor, la gente con la que se codea no es muy relevante para mi vida social.

- Creo que será mejor que me vaya así te pones a buscar lo que te he pedido - informo sacudiendo los hombros pues ni siquiera yo aguanto estar así de serio ¡Mierda, Mary! ¿Por qué tuvo que hacer esa pregunta? Podríamos haber continuado charlando sobre todo lo que quiere de mí y jamás tendrá - Nos vemos luego, Moira - saludo dándome vuelta y me paro por unos segundos observándola antes de desaparecer ¿Moira? No quiero saber.
Viktor R. Carstairs
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