The Mighty Fall
¿Quieres reaccionar a este mensaje? Regístrate en el foro con unos pocos clics o inicia sesión para continuar.

I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv.

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv. - Página 2 Empty I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv.

Mensaje por Lara Scott el Mar Nov 26, 2019 12:56 am

Recuerdo del primer mensaje :

5 de junio, 2469

Quiero cerrar mis ojos al mundo por un segundo, detener el murmullo de la televisión que llega a mis oídos relatando en detalle el disturbio en pleno Capitolio y la quema de la bandera que obligó a una represión más violenta. Amarro mi cabello con los dedos al cerrar los brazos a los lados de mi cara, procuro con todas mis fuerzas de ignorar todo lo que está ocurriendo, porque me está faltando el aire y tengo que respirar a bocanadas con los labios entreabiertos. Hay un peso oscuro presionando en mi pecho, camino en el espacio entre los sillones de la sala para serenarme y cuando abro mis ojos al chocarme con la mesa baja no reconozco el lugar. No es la casa en el distrito cuatro, las paredes no son blancas y no está el ventanal que da hacia la arena quemada de la orilla donde se arrastra la marea. Los ventanales son altos, impresionantes, como la primera vez que me pare en esta sala y lo que veo es el recorte de los árboles bien cuidados en la noche, las luces opacas de las otras mansiones de la isla ministerial, a la que tuvimos que venir por cuestiones de seguridad cuando los levantamientos comenzaron hace una semana. Me siento tan desorientada, que sabiendo la razón por la que vinimos a la isla, no entiendo qué estoy haciendo aquí. Necesito más aire, pero no quiero salir de la mansión, me paraliza un pánico que nunca conocí y no puedo moverme de donde estoy, ni siquiera encuentro mi voz para llamar a alguien por los estremecimientos ocasionales que me duelen.

Necesito de Mohini, necesito estar en la sala de mi casa, en la misma donde mi madre me ha calmado desde niña cuando no entendía, no entendía por qué el mundo se estaba convulsionando de esta manera feroz en la que se gritan apellidos que vuelven a oírse después de años y alguien decide que se lanzarán vidas a una arena para que se maten entre ellas. Es el mundo que aborrezco, en el que los débiles están condenados y los fuertes se vuelven asesinos porque matas o mueres, es el mundo al que me negué darle hijos desde que tengo consciencia y me daba lo mismo morir, porque mierda somos y al polvo volvemos. Porque hay un chico al que una vez no quise entregar, al que encontraron y torturaron de todas formas, que exige al psicópata de Magnar Aminoff que se retire. Como si no supiéramos cómo acabará esto, las revueltas serán acalladas cuando arrojen el cadáver de Kendrick Black en la plaza pública, encima de todos los cadáveres de humanos y rebeldes. ¿Qué demonios hago aquí? Cierro mi mano alrededor de mi garganta cuando siento que el aire no pasa, cuando todo lo que me rodea se me hace extraño y peligroso, para mí, para la bebé. ¡Por todos los cielos, hay dementores en el muelle! Estamos atrapados en este lugar, me he quedado atrapada aquí, y sé que si cruzo el jardín, si reúno la valentía para hacerlo, Jim está en la casa de al lado, todavía vivo, todavía seguro. Si logro ver su cara me encontraré de nuevo conmigo misma. Pero se me doblan las rodillas por el nerviosismo que hace temblar mi cuerpo, estoy temblando tanto que me rodeo con los brazos y vuelvo a cerrar mis párpados, presionándolos para que todo lo real se desvanezca, lo que me queda es el latido sordo del dolor que va cobrando intensidad.

Estiro mi brazo para alcanzar el respaldo del sillón y me agarro hasta hundir las uñas en la tela, mi mandíbula se tensa al presionar mis dientes para que no se escape ni un gemido. Trato de concentrarme para hacer que el dolor aminore, para que los calambres en mi espalda sigan de largo y ocupo la otra mano en sostener mi vientre. Me niego con todas mis fuerzas a parir a mi hija en este mundo de locos y psicópatas, si pudo estar dentro por nueve meses, aguantará unas semanas más y yo ignoraré el dolor. Por poco trato de llamar a Hans, pero ni siquiera sé si está, si estará en el ministerio, si los reaccionarios habrán logrado entrar. No saberlo me pone al borde del llanto, la única persona a la que podría acudir es a Meerah y detesto las distancias absurdas de esta mansión entre habitaciones, porque el largo de la escalera entre la sala y su dormitorio se me hace tan infinito como ir caminando hasta el distrito doce. Me queman las lágrimas al mojar mi cara y en vez de jadear, sollozo con la siguiente contracción que dura más que la anterior. Y no, me niego a tener a mi hija en la maldita isla ministerial, no cuando hay una casa en la playa, cuando tiene un sanador que le ha dado una fecha para que nazca en el centro de salud de ese distrito, en un día que será distinto a este, un día que será mejor y en el que no esté rompiéndose el mundo, otra vez. —¡HANS! ¡MO!— grito, el llanto ahoga mi voz. —¡MEERAH! ¡MEERAH!
Lara Scott
Lara Scott
Inefable

Volver arriba Ir abajo


I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv. - Página 2 Empty Re: I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv.

Mensaje por Hans M. Powell el Jue Nov 28, 2019 10:12 pm

No puedo asegurarle que todo saldrá bien porque creo que en segundos, cuando todo esto se vuelve tan real como los sanadores que van y vienen entre nosotros, he perdido cualquier rastro de color en el rostro. Solo puedo asentir como la promesa de que no voy a marcharme, como creí que estaba claro desde el momento en el cual decidí hacer esto con ella. Sé, más allá del pánico que me invade ante la idea de un parto, que no puedo simplemente dejarla sola y tengo que recordármelo en el tiempo en el cual mis dedos son las víctimas de los apretones que parecen quitarle el aliento, de los cuales intento no quejarme demasiado. Bueno, algún que otro quejido de dolor y ya, solo espero no perderlos por culpa de la falta de circulación — No me opongo. Dudo mucho que me quede una mano como para siquiera formar una defensa decente para un partido amistoso — mascullo con un hilo de voz, incluso cuando estoy tratando de sonar lo más natural posible. Me duele la espalda de estar inclinado hacia ella en una silla incómoda de hospital, apoyando los brazos sobre la camilla donde la tienen esperando porque parece que la bebé tiene una vena morbosa y no hará las cosas fáciles para su madre.

Que se ponga a gritonear sobre el nacimiento de la niña es suficiente como para que empiece a olvidarme del dolor de mis dedos y me concentre en buscar a Meerah con la mirada, lo que me dura un suspiro porque pronto estoy siendo apartado para que puedan moverla. Tengo un breve segundo de aturdimiento, esos que te mantienen pegado al suelo al no saber hacia dónde disparar con exactitud. Acabo frenando en seco a la sanadora que se encuentra dando órdenes a diestra y siniestra, me esfuerzo en bajar la voz pero mantengo el semblante que espero le dé la indicación necesaria de que ando hablando en serio — Quiero una sala privada. Y si tienen una poción para el dolor, no me importa cual sea, solo úsenla — no pueden negármelo, no cuando tengo uno de los seguros sociales más elevados de la ciudad y el escenario es la excusa suficiente como para que mi familia pueda hacer uso de ello. No quiero razones para entrar a una nueva clase de pánico, cuando podemos mantener esto en la intimidad que se merece.

Creo que la mujer lo ha comprendido, porque me asegura que todo estará bien, me hace un gesto afirmativo y se adelanta en el instante en el cual puedo escuchar la orden de Scott que me apresuro a seguir — ¿Crees que puedes soportarlo o prefieres esperar afuera? — le pregunto a Meerah al adelantarme, acomodándome junto a Lara para poder seguirle el ritmo — Cuando salgamos de aquí, te has ganado un mes sin que te discuta sobre tus gustos televisivos. Y hasta creo que puedo llegar a cederte el lado de la cama más fresco para el verano — una broma es inocente, ni siquiera se siente natural cuando es obvio que estoy empezando a sudar por culpa del cosquilleo que se extiende por mis extremidades en señal de nervios. Pueden haber pasado horas o años, pero para mí el instante en el cual se abre la puerta de la sala de partos ha llegado demasiado rápido y sé, de inmediato, que no me siento listo. Creo que me freno en seco y eso ocasiona que uno de los sanadores choque conmigo, creo que le oigo decir que todo estará bien y que debo entrar. Es un poco irónico, porque estoy seguro de escuchar una bomba de estruendo en las lejanías, fuera del hospital y posiblemente a unas pocas cuadras, allí donde el terror sigue. Tengo que tomar aire para recordarme que mi tarea por esta noche es otra.

Hasta ignoro a la mujer que dice que debería ponerme una bata, porque estoy más ocupado en ver la preparación, hasta que me estampan una contra el pecho y me dan otra para dársela a Meerah. Al menos, por irónico que sea, la bata es azul. Ni siquiera sé cómo ponérmela y el apuro no ayuda, así que hago cualquier cosa hasta que meto los brazos por donde se supone que tienen que ir en lo que busco llegar al lado de Scott, quien luce como… bueno, no voy a mentir, luce para la mierda. No sé si es el dolor, el estrés o todo el conjunto. Paso una mano por su hombro, presionándolo en un suave masaje de apoyo hasta enroscar nuestros dedos, seguro de que pasaré un momento en el cual mi dolor dependerá de cuanto sienta ella. Creo que tengo los ojos abiertos de par en par cuando la acomodan para poder empezar con el parto como se debe, no veo más que sus rodillas separadas y creo oír como alguien dice algo de que debería prepararse para pujar, así que el que contiene el aire como si tuviese que ponerse a hacer fuerza soy yo. Mala idea, porque cuando lo largo con un quejido de terror, siento que necesito sentarme y me recargo un poco contra la cama — Voy a vomitar — musito, creo que nadie me escucha y no sé si son náuseas de verdad o son los nervios hablando.
Hans M. Powell
Hans M. Powell
Ministro de Justicia

Volver arriba Ir abajo

I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv. - Página 2 Empty Re: I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv.

Mensaje por Mohini R. Khan el Dom Dic 01, 2019 4:56 pm

Cómo odio estos cacharros, si es que los teléfonos móviles han perdido de todo su interés cuando los patronus son prácticamente igual de efectivos. Bueno, quizás no tan rápidos como el simple click de enviar un mensaje, pero el resultado viene siendo el mismo. Es por eso que, siendo lo buena mecánica que soy, le estoy dando golpes para ver si se enciende de una vez después de haberlo cargado por horas. Puede que simplemente esté roto, al fin y al cabo tiene ya bastantes años y el poco uso que le he dado siempre ha sido para mantener una conversación con mi hija, lo que no esperaba es que en el transcurso de un año se volviera tan vital para mi día a día. En fin, que debería estar más preocupada de la televisión, ahora que el secreto que se ha estado guardando mi yerno ha salido a la luz, cuando la pantalla refleja la situación crítica en que se ve consumida el país. Me siento bastante inútil aquí plantada delante del televisor, pero tampoco es cómo si pudiera hacer otra cosa, más que tratar de contactar con Lara a través de un teléfono que me está dando el día.

Para cuando la diminuta pantalla parece desbloquearse al fin, casi me da un mini infarto al ver la cantidad de llamadas perdidas, mensajes en el contestador y otros que directamente dicen que mi hija se ha puesto de parto. ¡Por supuesto! Si es que de todos los días que podía escoger... ¡Y este hombre! ¡Tiene que elegir precisamente este momento para soltar la bomba! ¿No se dio cuenta de que hay otra bomba más importante en la barriga de mi hija? ¡Qué poca consideración! ¿Cómo carajos voy a ir hasta allá ahora? Bueno, que soy Mohini Khan, encontraré la manera, de alguna forma, porque no pienso perderme el nacimiento de mi nieta. ¡Por encima de mi cadáver! Eso mismo le digo al agradable vecino que sé que trabaja como auror y al que no tengo tiempo de explicarle por más de un minuto lo complicada de mi situación, pero él tiene los permisos para moverse cuando y como se le plazca, lo sé bien por las veces que le he escuchado salir de la casa a medianoche. Y luego dicen que la ley es igual para todos... Bufaría de no ser porque me estoy aprovechando de esos beneficios que tiene para que me lleve directa al hospital donde por ahora ya estará mi hija.

Si no grito por los pasillos es porque ya hay suficiente alboroto como para añadir los míos, aunque la indignación no tarda en llegar a mi voz cuando me topo con un enfermero que me niega la entrada a la planta por no ser familia directa. — ¡Pero si la he parido yo, zopenco! — le grito a pleno pulmón en lo que me hago pasar por la puerta, ¿que no es evidente que es mi hija? Por favor, ¿qué hay más directo que el que haya salido de mi útero? ¡Por las barbas de Merlín! Claro... Creo que se me ha olvidado decir mi nombre en recepción al entrar, por los nervios... Bueno, que se dé por disculpado, tengo otras cosas de las que preocuparme, como la de embutirme en un traje de aislamiento mientras recorro los metros que quedan hasta la sala de partos donde está Lara. — ¡TESORO! — aaaaaaaaaaaaaah, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? — ¡Aquí lo tienen, señores, el flamante ministro de justicia! — a punto de vomitar, ¡qué hice mal, señor, qué hice mal para que no fuera el hijo del panadero! — Ya estoy aquí, cielo, mamá está aquí, respira, respira y empuja, lo estás haciendo genial. — murmuro cerca de mi hija para cuando me encuentro a uno de los lados e intercambio la mano de la enfermera que sostiene la suya por la mía. Voy a llorar, lloraré.
Mohini R. Khan
Mohini R. Khan
Mecánico

Volver arriba Ir abajo

I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv. - Página 2 Empty Re: I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv.

Mensaje por M. Meerah Powell el Mar Dic 03, 2019 6:21 am

Me niego a ser la primera en soltar una lágrima esta noche, así que cuando Lara deposita tanta fé en mi persona, tengo que girar el rostro hacia el otro lado para ver si de esa manera logro que mis ojos dejen de sentirse tan empañados. ¡Que no estaba llorando! Y los sigo, tratando de mantenerme dentro de su campo de visión para transmitirle algo de la seguridad que estaba buscando. No quería ni imaginar el dolor que estaba sintiendo e, internamente me prometo que a menos de que mejoren el sistema de admisiones y de que inventen una anestesia que me permita mantenerme despierta pero sin sentir el dolor, no tendría hijos.

No entiendo las referencias que hacen al equipo de quidditch ni mucho menos, me ecuentro perdida, embelesada, abrumada, preocupada y cuantas “ada” juntas que se me cruzan por el cerebro en estos momentos. Aún así, de alguna manera logro encontrar mi voz en medio de todo lo que anda pasando y le aseguro a Hans de que sí podré con esto. Lara me  había pedido estar en todo momento, y yo no pensaba perderme el nacimiento de mi hermana.

El camino hasta la sala de partos parece aún más corto de lo normal y, ni bien nos entregan las batas no tardo en ponerme la mía. Es grande, debo arremangar las mangas para que me quede a la altura correspondiente y, viendo que mi padre es un desastre en vestirse como corresponde dentro del quirófano, lo voy siguiendo como puedo mientras trato de anudar las tiras que cuelgan de su espalda.

No sé a quién debo darle más apoyo, así que me quedo cerca, lo suficientemente cerca para poder estar a un brazo de distancia de ambos y trato de que la ansiedad no me sacuda allí mismo y haga que me evapore en el aire ¡Que ya va a nacer! Y Mo llega a tiempo, Hans se pone verde, y Lara está portándose como una campeona. - Ni se te ocurra vomitar en el instante en el que tu hija entra al mundo Hans, porque juro que hechizaré toda tu ropa para que solo vistas de verde neón hasta que se me olvide que lo has hecho. Y es una amenaza seria, porque con el tipo de piel que tiene Hans el verde neón es lo peor que les podía pasar. Le tiendo el barbijo que yo ya tengo atado por detrás de la cabeza y trato de contener…. todo. - Mo, aquí tienes. - No sé si le he quitado la vestimenta a alguien que debía usarla, pero la comodidad de Lara era más urgente; así que si ella había pedido a Mo, me aseguraría que no la echen a patadas por romper algún que otro protocolo. - ¡Ya va a nacer! - Pronuncio esperanzada y temblando como una hoja a causa de la anticipación.
M. Meerah Powell
M. Meerah Powell
Estudiante del Royal

Volver arriba Ir abajo

I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv. - Página 2 Empty Re: I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv.

Mensaje por Lara Scott el Mar Dic 03, 2019 5:38 pm

Entrelazo mis dedos con los de Hans como si no fuera a soltarlo nunca, por inestable que se vea así de pálido, necesito que haga esto conmigo y sé que yo tampoco luzco como si estuviera en mi mejor momento. Nos atraviesan los nervios de lado al lado, así como el dolor que me está rompiendo por dentro y se lo comparto en parte al estrujar su mano. Siento toda la cara sudada, con el cabello pegado al cuello y las mejillas, cuando muerdo con fuerza para contener el grito que me provoca la presión entre las piernas que debo abrir para empezar a pujar, y como no logro callarlo, el alarido sale de igual manera. Tengo un montón de maldiciones atoradas en mi garganta, que no llego a tirar por la cabeza de Hans al saber que está a punto de vomitar. —¡Te lo tragas! ¡Te hubieras puesto el jodido condón!— no sé si me escucha, mi voz se escucha bastante estrangulada por el siguiente espasmo de dolor. Debe ser una alucinación propia del sufrimiento, porque veo llegar a Mohini casi a la par que Meerah, como si viniera abriéndose paso en medio de la guerra y trayendo consigo una luz resplandeciente, que en realidad es la luz blanca de la otra sala a su espalda. Lloro en el momento en que la veo, soy una patética masa de dolores, sudor y llanto cuando uso mi otra mano para retenerla a mi lado. —Mo, mamá, llegaste… yo… no puedo hacerlo si no estás aquí conmigo…— lloriqueo, y tampoco suelto la mano de Hans. Me faltan manos para sostenerme también a la de Meerah, con saber que está al lado de su padre para impedir que se desmaye me conformo. Porque si los tengo cerca me siento acogida en un abrazo que lo necesito tanto como…

¡Quiero que se vayan todos! ¡Quiero que me dejen SOLA! —¡CARAJO! ¡ME DUELE!— Me doblo del dolor echándome hacia delante y creo que acabo de romperle los tímpanos a Hans, a Mohini no porque ella está acostumbrada a mis gritos de rabieta desde que aprendí a berrear. No pasa pronto y le sigue otro. —¡ES TU CULPA!— le grito a Hans en la cara, —¡Tu culpa por hacerme una bebé tan gorda! ¡¿Qué no ves que soy pequeña?! ¡Es tu culpa por ser tan alto!— le recrimino entre sollozos cuando me pide alguna voz que no es ninguna de las caras que tengo sobre mí, que vuelva a pujar para que la bebé pueda asomar su cabeza y eso me hace llorar aún más, porque la bebé está saliendo. Y si Meerah está aquí, ella se encargará de que su llegada al mundo sea con estilo, dejemos de lado que en los pasillos mismos del hospital todos estén corriendo por los incendios y los altercados. No sé porque pienso siquiera en esto o lo tomo como un pensamiento tranquilizador, pero viene bien como remanso, hasta que vuelven a saltarme las venas del cuello por gritar. —¡Mo! ¡Lo siento! ¡Lamento tanto haberte hecho pasar por esto! Debes odiarme, ¿me odias?— gimo entre lágrimas al tirar de la mano de mi madre y con mi semblante destruido espero que acepte mi petición de perdón. Me giro violentamente hacia Hans cuando alguien dice que la bebé está saliendo y yo siento que me voy a morir aquí mismo. —Te odio, es tu culpa, todo es tu culpa— repito, por andarme detrás, por estar metido en mi casa todo el verano, por no dejarme en paz cuando soy débil a sus provocaciones… ¡y esto no hubiera pasado con el hijo del panadero! Para empezar, no habría pasado nada, ni parto, ni nada.

Y entonces yo ahora estaría tranquila entre cacharros, no sufriendo por una niña que es dramática hasta para nacer, que no sé si echarle la culpa a mi familia o a la familia de Hans por eso, tal vez a ambas, porque mira que nacer cuando el mundo se ha ido a la mierda. Tan dramática que me hace gritar como una loca y pensar que todavía faltan sus berrinches, su rebeldía adolescente, estoy preparando la garganta para todo lo que me faltaría por gritar. Nada de esto hubiera pasado si me quedaba metida en mis cosas y no le andaba detrás a cierto ministro. Entonces no estaría sosteniéndome de su mano y la de mi madre para no morirme aquí mismo… de la impresión de ver a esa cosa arrugada, roja y llorosa que la sanadora sostiene en alto, ¡tan parecida a mí en este momento! Si es que somos iguales, se nota que es mi hija. Y como soy una idiota no hago más que llorar, rompiendo lo que queda de mis pulmones, y estiro mis brazos para que la sanadora pueda acomodar su diminuta cabeza en el hueco de mi codo. ¡¿Quién carajos dijo que era una bebé gorda?! Si es tan pequeña, tan, tan pequeñita. Y heredó mi carácter, porque es pequeña, pero ya está gritando mientras llora. Busco el rostro de Hans con una mano para atraerlo así puedo besarlo, por más que el idiota no quiera hacer otra cosa que vomitar en todos los momentos importantes. —Te amo, te amo, es todo tu culpa— murmuro, sonrío en medio del llanto al sostener su frente contra la mía, y en los segundos que nos permiten tener a Mathilda con nosotros, memorizo cada una de las arruguitas de su manito que se cierra alrededor de mi pulgar. En algún momento alzo mi mirada hacia Meerah, que ha tenido que presenciar todos los gritos requeridos para que su hermana pueda hacerse real y deje de ser un muffin imaginario. —Es lo más maravilloso del mundo, en serio.
Lara Scott
Lara Scott
Inefable

Volver arriba Ir abajo

I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv. - Página 2 Empty Re: I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv.

Mensaje por Hans M. Powell el Mar Dic 03, 2019 6:46 pm

Creo que está tratando de insultarme, pero no puedo enojarme cuando nunca había estado tan feliz de ver a Mohini aparecer para hacerse cargo de la situación. Lo único que puedo responderle es una mueca que, hasta donde sé, se parece bastante a una sonrisa temblorosa en lo que Meerah me llena de amenazas que me hacen mirarla entre los sanadores como si no la reconociera. No quiero decirle algo que ya sabe, que no pude estar ahí cuando ella era quien llegaba a cambiarlo todo, que esto es tan nuevo para mí como para todos y que, en mi manía de ser una persona rodeada de estabilidad, me desequilibro muy fácil. Lo único que le puedo responder es con un gesto de la mano para indicarle que el vómito se quedará adentro, al menos todo lo que pueda, porque Lara sigue gritando y estoy seguro de que mis dedos se han puesto de color escarlata. Puede que todo el esfuerzo esté centrado en ella, pero no puedo hacer esto. No cuando soy quien se sostiene para no irme al suelo.

Nunca pensé que Scott podría tener un agudo tan alto, en especial cuando es quien más se ha quejado de la ópera. La miro con la boca balbuceante como un imbécil, si ella está roja creo que yo he adoptado un tono rosado y muevo un poco los dedos en un intento de ayudar a que circule la sangre — ¡¿Es mi culpa que seas minúscula?! — no quiero empezar a señalar con el dedo, pero la persona responsable de su tamaño sostiene su otra mano. Y entre lo que ella le grita a su madre, alguien dice que se está asomando la cabeza y una persona demasiado sonriente para esta situación desastrosa me pregunta si quiero ver. Obvio, la cara arrugada de asco y sufrimiento le dice que no, hasta niego con la cabeza en lo que me aseguran que no puedo perdérmelo e insisten, así que me estiro lo suficiente como para que mi mano no suelte la de Scott y pueda asomarme. No sé qué es lo que veo, pero me asegura que jamás miraré entre esas piernas de la misma forma y creo que me trago el vómito a mitad de camino. Quiero desmayarme, las piernas me tiemblan lo suficiente y consigo regresar a mi lugar solo porque alguien me palmea la espalda. A partir de mañana me dedicaré al celibato.

Las palabras de odio no me lastiman, yo también tendría un desprecio infernal si alguien me hace pasar por esto sin que su cuerpo sufra alteraciones y dolor. Pero creo que entre sus gritos no oye cuando murmuro algo como palabras de aliento que ni yo me creo, porque no sé si lo está haciendo bien, no sé si yo lo estoy haciendo bien, no sé si… ah, no, no me caigo, no sé nada. Tengo que acercar mi mentón a su hombro en un intento de que me escuche porque ni yo lo hago, quiero decirle que para mañana estaremos todos en casa, seguros dentro de nuestras cuatro paredes, que incluso podemos poner la norma de jamás dejar la cama. Pero no digo mucho, estoy más preocupado en cómo es que mi voz se dispara en un grito que se mezcla con el suyo cuando hay una voz mucho más alta y aguda que la nuestra haciendo vibrar las paredes, explotando unos pulmones que funcionan solos por primera vez, luciéndose como una bomba sucia a la cual apenas puedo ver porque pronto la andan acomodando entre manos demasiado grandes para ella. Creo que ha dejado de circularme la sangre, no puedo despegarme porque mi cuerpo no reacciona y lo único que puedo hacer es seguir a esa niña con los ojos, tratando de reconocer algo de mí en un ser tan arrugado que no creo que jamás vaya a tener rasgos definidos.

La cosa de tamaño minúsculo que veo en brazos de Scott se parece a una frutilla. Es pequeña, rojiza y tiene la cabeza llena de pelos pegajosos, sus brazos son gordos, sí, pero se mueven como pequeñas antenas en un capricho que me hace pensar que no quiere estar aquí. No reacciono al tacto de su madre sino a la necesidad de mí mismo cuando me encuentro con sus labios, esos a los cuales presiono como si la vida se me fuese en ello, porque todo lo que no he podido decir desde que salimos de casa puede resumirse en este gesto, uno que se quiebra para demostrar que aún soy capaz de sonreír — Estoy orgulloso de ti, de verdad — porque yo jamás podría haber soportado lo que ella soportó, no hoy,, no en todos estos meses. Mi mano busca la de la bebé, mi dedo pica los suyos con cierta timidez al tratar de percibir su calor, sabiéndola áspera. Me estiro un poco para poder verla mejor, su llanto ha ido disminuyendo en lo que se retuerce en los brazos de Scott y creo que nunca vi algo tan minúsculo. Tiene una nariz de botón y una boca que me hace pensar que jamás podrá sostener los chupetes. Me niego a levantar la mirada, en parte porque no puedo dejar de verla, en parte porque siento el dolor de mis mejillas y estoy seguro de que he empezado a sonreír y a llorar como un idiota. Es como si me hubiesen sacado el tapón del estrés y todo comenzara a correr río abajo — Es un gusto conocerte por fin. Eres una cosita perfecta, ¿no, Mathilda? — le sacudo un poco la mano con mi propio dedo como si fuese una presentación formal, hasta que algo me hace el ruido suficiente como para voltearme y buscar a su hermana. Meerah no está lejos, tenderle la mano para que se acerque es demasiado sencillo. Ya se la llevarán para quitarle toda la mugre, pero por un momento puedo pensar que estamos todos juntos. Instantes para congelar.
Hans M. Powell
Hans M. Powell
Ministro de Justicia

Volver arriba Ir abajo

I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv. - Página 2 Empty Re: I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv.

Mensaje por Mohini R. Khan el Vie Dic 06, 2019 2:50 pm

Ya, ya, ¿desde cuándo una sala de partos se ha convertido en un ring de boxeo de ofender con palabras en lugar de puñetazos? Tengo que acariciar la frente de mi hija con la mano que tengo libre para apartarle el pelo de la cara en un intento de calmar sus nervios, porque en serio creo que de un momento a otro se va a lanzar sobre el cuello de Hans. Aquí no creo que haya ni una sola persona que esté escuchando las peticiones de la enfermera de que tiene que empujar, que algunos están más preocupados por echarle la culpa al otro de quién tuvo la culpa de qué. Y hey, yo también me siento ofendida en algún momento de la discusión cuando escucho algo de ser minúsculo. — ¡¿Estás diciendo que es mi culpa que sea minúscula?! — que si vamos al caso, ella salió de mi vientre, y todavía soy más pequeña que Lara, y si yo pude con sacar su cuerpo de ahí... — No hagas caso, tesoro, ¡pues claro que no te odio! ¿cómo se te ocurre siquiera pensar algo así de mí, de tu madre? — en este preciso momento, cuando debería estar preocupándose por darle la vida a su niña, y no del resto.

Es en eso en lo que pienso cuando doy un beso en su cabello con toda la suavidad que me es capaz dentro de un ambiente donde se puede escuchar hasta el estruendo que viene desde fuera. Poco me importa el sudor en su rostro cuando continuo con acariciar los mechones de pelo hacia atrás, ni que me esté dejando sin circulación en los dedos cada vez que toma aire para empujar. Me dolería por ella, si no supiera que lo que viene después de esto va a hacerle olvidarse de cualquier dolor que haya podido sentir en este momento, porque sé lo que es, lo veo en ella cada día. — Ya casi está, cielo, sigue así. — lo cual, no tengo ni idea de si es verdad porque no alcanzo a ver desde mi lugar, ni siquiera cuando estiro el cuello con la intención de comprobarlo. Estoy por jurar que no ha pasado el tiempo suficiente cuando vuelvo a girar la cabeza hacia mi hija que escucho el llanto de un bebé y por un momento creo que la que está gritando soy yo y no la bola diminuta que pasa a tener la sanadora en sus manos.

Creo que se me saltan las lágrimas después de haber mantenido la compostura por el tiempo que Lara ha necesitado de un apoyo más firme que el de mi yerno. Por favor, si está más pálido él que mi hija. Tengo que restregarme el agua con la mano que me queda libre cuando el bebé pasa a estar junto a ella, aunque es un gesto tan rápido que poco tardo en volver a acariciar su hombro en lo que me inclino un poco hacia delante. — Es preciosa, de verdad que lo es, como su madre. — beso su frente cuando está libre, a pesar de que no hay nada que le vaya a hacer apartar la mirada de su hija. Y puedo decir que la veo a ella cambiar en su mirada, que a partir de ahora, no habrá otra cosa que le importe más en este mundo que la personita que tiene en sus brazos. Después de todo, no va a existir otro lugar más seguro que los brazos de una madre.
Mohini R. Khan
Mohini R. Khan
Mecánico

Volver arriba Ir abajo

I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv. - Página 2 Empty Re: I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv.

Mensaje por M. Meerah Powell el Lun Dic 09, 2019 8:00 am

Por alguna razón extraña todavía me sigue pareciendo raro que Lara le diga “mamá” a Mo, y es que era su madre sí, pero era más común escuchar que la llame por su nombre que por su parentezco. Más raro aún era pensar que en pocos minutos llegaría al mundo una criaturita que en no demasiados meses podría llamarle de esa forma a Lara, y ese pensamiento era más raro que el anterior. Porque Lara era Lara, la mujer que paso a paso, casi de manera imperceptible se había convertido en una de las mujeres más importantes de mi vida. Y sé que tenía defectos y un millón de cosas reprochables, pero cuando fuese grande quería ser como ella. O bueno, tal vez no igual porque había cosas en las que éramos total y completamente diferentes, pero quería tener su determinación, su capacidad de amar incondicionalmente, de estar ahí en los momentos importantes, y en los que no también. Y la observo con orgullo pese a que solo puedo ver su expresión de dolor y esfuerzo, porque hay que tener un tipo de valentía para traer a una persona al mundo, uno que no estaba segura de querer poseer jamás porque… auch.

Y siento un nuevo respeto por mi padre, ¿porque quién quería ver… eso? Menos mal que jamás me había interesado la medicina, no me creía capaz de soportar una escena como esta si no fuese porque se trataba de mi familia la que estaba pasando por esta situación. Y no sé qué pensar entre tanto grito de todo, o no lo sé hasta que un llanto repentino innunda la habitación y me oprime el corazón contra el pecho, pese a que este quiere saltar por fuera de mi caja torácica. Y la veo, entre manos que se pasan, toda roja y minúscula, hasta que por fin la dejan en los brazos de Lara y dejo de verla. No por que la estén cubriendo; sino que porque mis lágrimas son espesas y hacen que todo se vea nublado. Me limpio los ojos y los restriego hasta que puedo volver a enfocar mi visión para encontrarse con la de la nueva madre. - Ella seguro lo es. - La situación no podía calificarse de maravillosa bajo ningún punto de vista, pero a la pequeña bebé le quedaba corto el adjetivo.

¿Se puede amar a alguien a tan pocos segundos de conocerla? Porque el cariño que siento por mi hermana es instantáneo. Que ya sabía que la quería desde que estaba en la panza, pero el verla ahora, con mis propios ojos… Wow. - Mathilda se hace muy grande para una cosita tan pequeñita. - Y Muffin ya no le quedaba, porque el pastelito había salido del horno y se veía mucho mejor que cualquier pastel de chocolate. - Mat, Mati, Tilda,  Tilly… - Me recordaba a Titillandus, pero era adorable. - Ya que, lo único que importa es que Tilly es mi hermana y es hermosa. La bebé más linda del planeta. - Y nadie haría que cambie de opinión. Nunca.
M. Meerah Powell
M. Meerah Powell
Estudiante del Royal

Volver arriba Ir abajo

I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv. - Página 2 Empty Re: I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv.

Mensaje por Lara Scott el Mar Dic 10, 2019 6:46 am

Ella es, sin dudas, lo más maravilloso del mundo por un segundo en que podemos tocar la perfección con los dedos al delinear la forma de su naricita con mi pulgar y también su mejilla manchada de suciedad, llena de puntos rojos que me hace pensar que está bañada de pecas, cuando no hay nadie en esta familia que las tenga. —Creo que ha sacado mi nariz— le susurro a Hans con un alivio que se burla de sus preocupaciones iniciales de que pudiera heredar la suya, o tal vez me lo parezca porque todo en ella es tan pequeño, tan hermosa como lo dice mi madre, que nada puede estar mal y se ve perfecta así como está, arrugada y llorosa en mis brazos que la abrigan en su desnudez, tan pequeña que trato de pensar en ella como Victorie o como Mathilda, esos nombres que quería que le dieran fuerza para enfrentarse al mundo y bien que lo va a necesitar. —Tilly— hago eco del apodo que elije Meerah, todas mis emociones que han virado de un estado a otro fuera de control, se relajan en esa calidez que llena mi pecho al encontrar un nombre que le queda tan bien y me hace abrazarla aún más, con mis labios rozando su naricita para besarla. Será pequeña, pero no puedo creer que la he tenido yo, que la tengo conmigo por fin y puedo sentir su piel contra mi palma, que puedo recorrerla desde sus piecitos hasta su frente de pocos pelos para sentirla tan real que todo, absolutamente todo lo que no sea ella, me parece un sueño.

Me aclaro la garganta para acabar con el llanto que me apena, entremezclo los últimos sollozos con algunas carcajadas y veo por el rabillo del ojo que la sanadora se acerca para llevársela antes de que se enfríe, pero no puedo soltarla. La tendría conmigo toda mi vida contra mi pecho y no me asusta darme cuenta que la amo de una manera en que ya nunca podré ser solo yo sino es con ella, que iría a donde fuera siguiendo sus pacitos, que no hay nada en el mundo que pueda apartarme y que no somos sólo nosotras, podríamos ser como familia ese muro que se cierra alrededor de ella para protegerla de lo que sea. —Bienvenida a este mundo loco, Mathilda Powell— digo, y la abrazo con mi nariz cerca de su cuello, —casi todo el tiempo las cosas salen de nuestro control y la gente hace estupideces, hay muchas cosas que no vas a entender ni a los cinco ni a los cincuenta años, muchas salen mal y muy de vez en cuando algo sale bien, y habrá momentos que vas a querer guardar para toda tu vida, porque es un segundo en cien años que te hace afortunada, que te ha tocado a ti. Un imposible que se vuelve real— susurro, y quiero llorar sobre su carita fruncida, porque estas cosas le tocan a otras personas, no a mí, están cosas estaban destinadas a alguien más y nunca hubiera imaginado que me sucedería a mí, que no tengo idea de cómo ser madre de una criatura en un mundo que de a ratos, como este, me enoja sobremanera. ¿Qué no pueden calmarse? ¿Qué no pueden respetar este momento en que una nueva persona llega y tiene todo el derecho a un mundo feliz?

Me prometo que algún día lo tendrá, uno en el que el apellido que la une con su hermana será eso, un vínculo entre ellas y no una marca social, que las mantendrá unidas, pero serán libres de todo lo demás. Serán libres. Se la devuelvo a la sanadora que se la lleva en una manta y creo que no hace falta abrir mis labios para decirle a Meerah que se encargue de que la vistan con el enterito azul, basta con murmurarle el color para cerrar mis ojos y descansar de los dolores de las horas pasadas, mientras van pidiendo a Hans y Mohini que acompañen a la bebé a otra habitación. Me embarga una ansiedad distinta, a todo lo que vendrá, a lo que viene después de que nace un bebé y por mucho que haya fantaseado sobre todo eso, tengo la mente en blanco, por un momento lo vivo como un final y el sentimiento me hunde al quedarme sola con la sanadora y los enfermeros. Pero no puede ser un final si hay alguien que está transcurriendo sus primeros minutos y quiero vivirlos con ella, cada uno de esos minutos, hasta que se conviertan en horas, semanas, años, una vida.
Lara Scott
Lara Scott
Inefable

Volver arriba Ir abajo

I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv. - Página 2 Empty Re: I'll hold the world to its best and I'll do better · Priv.

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.