The Mighty Fall
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OTOÑO de 247221 de Septiembre — 20 de Diciembre


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Tras años de represión y batallas libradas, hoy son los magos los que caminan en las calles más pulcras del Capitolio. Bajo un régimen que condena a los muggles y a los traidores a la persecución, una nueva era se agita a la vuelta de la esquina. La igualdad es un mito, los gritos de justicia se ven asfixiados. Existen aquellos que quieren dar vuelta el tablero, otros que buscan sembrar la paz entre razas y magos dispuestos a lo que sea para conservar el poder que por mucho tiempo se les ha negado. La guerra ha llegado a cada uno de los distritos. ¿Qué ficha moverás?
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2 participantes
Zoey A. Campbell
Jefe de Área en Salud
Verano; un par de semanas antes de Los Juegos; medio día.
¿Ya estábamos en verano? ¿Qué había pasado? Es decir, ¿por que el tiempo había pasado tan difícil? Ya casi ni recuerdo la última vez que salí a la calle para dar un paseo. Bueno... si que salgo, pero solamente al jardín de casa o al patio para dar vueltas y vueltas como una idiota, siempre acabo mareada de dar tantas vueltas, pero mamá me ha dicho que o lo hago o acabaré con los pies hinchados. Dios, mis pies hinchados, no, que son bonitos. Bajo la mirada hasta mis pies pero nos los veo, no es por la barriga cervecera, ni mucho menos, me muerdo el labio inferior y subo las escaleras hasta mi habitación como buenamente puedo, cuando estoy allí me paro a respirar profundamente y entro en la habitación dirigiéndome hacia el armario. Muevo los vestidos de un lado hacia otro, ya no están los vestidos que tanto me gustaban, ya no están las faldas ajustadas, las camisetas cortas y descubiertas... Ahora solo hay vestidos, pero no cortos y ajustados, no, por las rodillas y anchos. 

Cojo uno de los vestidos de color rosa oscuro y, quitándome el pijama, me lo pongo y me arreglo el pelo a un lado del cuello. Me peino con los dedos para luego ponerme unos de esos feos zapatos, aunque ella dice que son preciosos, que me compra mamá para que vaya cómoda. Me alegro mucho de que lleven todo ésto tan bien... no saben mucho del tema, no han preguntado, solo que cuando quiera contar algo lo haga. Mis padres siempre han intentando ser buenos padres, pero ¿qué hacían? Darnos todo lo que queríamos, cada cosa que he pedido la he tenido, no quería hacerles daño de esta forma... Me muerdo la mejilla por dentro y bajo las escaleras agarrándome al pasamanos, siempre he bajado corriendo, o resbalaba por el pasamanos, y ahora tengo que usarlo e ir a cámara lenta. Gruño por lo bajo cuando llego abajo y entro en la cocina donde están mis padres tomando algo, me miran extraño cuando me ven sin el pijama. -Voy- carraspeo un poco porque me ha salido la voz demasiado grave -, voy a tomar el aire un poco... a la calle, iré a comprar algo.- el final de la frase lo termino casi en un susurro. Antes lo habría gritado desde la escalera, se lo estoy diciendo ahora mismo, pero es más bien como pidiendo permiso para hacerlo, se que no quieren que me pase nada estando como estoy y aún menos que me vaya sola, pero tienen que entender que he estado casi siete meses sin quejarme, dejando que me trajeran la ropa y estando en casa, cuando con siete meses no pasa absolutamente nada. Espero a que hablen entre ellos. Mi madre se niega en rotundo pero mi padre, por primera vez, parece más permisivo, así que, al final me dejan salir. Les prometo que no tardaré mucho tiempo, que no volveré tarde y que tendré mucho cuidado.

Salgo a la calle con el bolso colgado de un brazo y me da la sensación de que todo el mundo me mira, pero seguro que no es así en absoluto. Me dirijo con paso rápido hasta la estación para poder ir a la zona comercial, a ese sitio donde solamente unos pocos podemos ir. Pago el billete y me dejo caer en un asiento. La mujer de al lado me sonríe y me pregunta si me puede tocar la tripa, asiento lentamente con la cabeza y sonría acercando su mano, me río por lo que me dice. Un bebé es maravilloso, dará alegría a mis padres, a la casa, a mi y a su padre. Dejo de reír y bajo la mirada cuando menciona al padre pero no digo nada, creo que la mujer pilla que prefiero no seguir hablando y se pone a mirar por la ventanilla. En poco tiempo el tren para y me ayuda a salir, me despido de ella con la mano de forma alegre y sigo mi camino hacia las tiendas. No es mala mujer, lo se, pero ha tocado un tema que... preferiría que no se tocara. Suspiro y camino todo lo rápida que puedo porque el sol me molesta, me pongo las gafas de sol y no me las quito ni siquiera dentro de la zona comercial. Camino pero me canso enseguida y decido acercarme a una cafetería, cuando llego me siento en una de las mesas y le pido algo frío al camarero cuando me toma nota. Apoyo ambos codos sobre la mesa y reposo la cabeza sobre mis manos mirando a la gente que viene y va por la zona. Cuando descanse un poco me acercaré a la zona de bebés. Nunca me he fijado en las cosas que se venden en esa zona pero ahora tendré que hacerlo. Tengo nombre pensado incluso.
Zoey A. Campbell
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Joey G. Pride
Consejo 9 ¾
Ya nos encontrábamos en Verano y aquello me alegraba bastante, ya que por fin podría tener un pequeño descanso.. o por lo menos eso pensaría si no me habría metido en los Agentes de la Paz por simplemente intentar vengarme de los Rebeldes. No me quejaba para nada de aquello de estar en prácticas ni nada, estaba bastante feliz.. sobretodo con el Instructor que me había tocado, pero casi no tenía descansos y aquello me jodía bastante.. sobretodo porque los Juegos se aproximaban bastante y tendría que irme para acompañar a los Tributos a no se que cojones a hacer.. algo que no me importaba nada en absoluto y que claramente lo hacía obligado. También me habían comentado que el día de la Cosecha tendría que ir al Distrito Dos a buscar a un chaval por relacionarse con los Rebeldes.. aquel trabajo sería el primero que haría como Agente de la Paz, a si que tendría que estar bastante preparado ya que seguramente iba a resistirse a irse de su familia.. aunque yo no iba a ser nada blando y no iba a dejar allí, no quería fallar en mi primera misión.

Por lo menos.. aquel día me lo habían dado libre ya que había estado casi todo el mes trabajando como un condenado, venga y venga a entrenar como si nunca lo hubiese echo.. aunque claro, estaba tan bien acompañado que no me quejaba. Claro estaba que me hacía trabajar bastante duro y acababa con unas enormes agujetas encima que no podía con ellas. Me ponía a beber agua con azúcar como si no hubiese un mañana y por una parte me cansaba hacer aquello una y otra vez, pero por otra parte.. sería un buen Agente si seguía de aquella manera.. o por lo menos eso esperaba. También todo era bastante confuso junto a Billy, pero prefería dejar de lado aquel tema ya que no iba a concentrarme en mis cosas.. aunque se me hacía inevitable hacerlo si lo tenía cerca de mi todo el rato.. sobretodo si lo veía casi todos los días. Tampoco tenía demasiado tiempo para hablarlo fuera de las clases ya que tenía demasiadas cosas que hacer después de ellas.. esperaba por lo menos que algún día pudiésemos hablarlo.

Aquella tarde iba a aprovecharla con todas mis ganas ya que era de los pocos días que tenía libres. Tenía que pensar delicadamente a donde ir.. podría ir a un sitio fuera del Capitolio ya que aquello era demasiado monótono y tenía que cambiar de ambiente ya que acabaría aburriendome como una ostra como me quedase encerrado en el Capitolio.. a si que una idea fue rápida en mi cabeza y la cual me gusto bastante.. la Isla Principal. Hacía bastante tiempo que no iba a visitarla, además podía permitirlo ya que mi familia no era una corriente del Capitolio, éramos.. ricos por decirlo de alguna manera, pero no demasiado, solo algo de dinero que nos sobraba nada más. Por eso mismo podía permitirme el viaje a si que no dude en ningún momento en coger mi cartera (con bastante dinero en ella, lo suficiente como para comprar el viaje de ida y de vuelta y para comprar algunos caprichos allí), el móvil, las llaves de casa y salir hacia la estación de trenes.

No tarde demasiado en ir hacia la estación ya que esta se encontraba cerca de casa. Desde la ventana de mi habitación se podía ver la estación, pero lo malo era que todos los ruidos que metían los trenes al venir y al irse los escuchaba todos toditos, pero de lo malo malo, al final acabé acostumbrándome y yo ya lo había hecho, pero de pequeño lo había pasado bastante mal, ya que tenía que dormir en otras habitaciones de mi casa y no me gustaba nada, ya que añoraba mi camita. Agité mi cabeza para que quitarme aquellos momentos tan vergonzosos de mi infancia. Nunca me había gustado pensar sobre mí mismo en el pasado ya que normalmente, la mayoría de veces me daba bastante vergüenza. En la estación de trenes, me acerqué a la ventanilla para comprar un ticket. — Un ticket para la Isla Principal, por favor. - Le dije a el hombre calvo tras el mostrador. Pagué y me fui a sentar a un banco para esperar a que el tren viniese. Me quedé pensando en el hombre de la ventanilla que siempre estaba allí. No hacía muchos viajes de la ciudad a otros lados, pero las veces que iba a recoger a familiares que venían a El Capitolio, a la casa de mi familia a pasar unos días, siempre aquel hombre se encontraba allí. Me resultaba gracioso, no sabía exactamente por qué. El tren tardó bastante en llegar, unos treinta minutos y eso de esperar lo llevaba bastante mal, ya que lo odiaba.

Dentro del tren el tiempo se me paso en un abrir y cerrar de ojos ya que me puse los cascos de música y los conecté al móvil, para que el tiempo se me pasase más rápido.. y tanto que se me paso rápido. Bajé del tren y lo primero que hice fue ir corriendo a las tiendas, ya que aquellas tiendas eran geniales, preciosas, mucho mejores que las del Capitolio y aquello era estupendo. Me pase horas mirando las tiendas y me compré unas cuantas cosas, unos trapitos que me vendrían genial. Decidí descansar un poco y me dirigí hacia una cafetería.. que justo cuando me acercaba a ella.. vi a una chica por detrás la cual no sabía si era ella de verdad.. aunque estaba claro que aquella melena rubia no se podía confundir en ninguna parte del mundo. — ¡Zoey! — Dije ya al lado suyo, dando dos besos en sus mejillas. — Cuanto tiempo. — Sonreí a la rubia mientras me sentaba en la silla frente a ella y dejaba las bolsas de las compras en el suelo, al lado mío. — ¿Que es de tu vida mujer? — Hice un gesto con la mano para que se acercase el camarero para pedirle algo. Me acomodé en la silla y cuando este vino le pedí un refresco, dar tantas vueltas por la Isla me había cansado. — ¿Quieres tu algo? — Añadí mientras ponía una de mis piernas encima de la otra, así cruzando las dos.
Joey G. Pride
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Zoey A. Campbell
Jefe de Área en Salud
Me coloco las gafas de sol sobre la cabeza, pero a los pocos minutos me canso de tenerlos sobre la cabeza así que me las quito y las dejo sobre la mesa mirando a la gente pasar, como caminan hablando entre ellos, ríen, cargan bolsas... Siento que le tendría que haber dicho a Kaylee que viniera conmigo, así al menos tendría a alguien con quien hablar, aunque, la verdad, es que quería ir sola, poder estar sola con mis pensamientos, no hablar con nadie de mi familia porque siempre acababan volando las indirectas de padres de un lado de la mesa hacia otro y, para ser sinceros, no tenía ni unas poquitas ganas de hablar del tema. No quería hablar del tema para no recordar ni tampoco quería que supieran quien es... era, bueno, lo es, pero no está así que prefiero pensar que lo era y ya está. Además de que me saldría mi dilema interno, lo que quiero yo y lo que querría él que hiciera, que su familia la viera, no puedo evitar colocar un mano sobre mi tripa, que la conocieran, y por otro lado lo que yo quiero, y posiblemente haga, que no la vean, saben que va a existir, sí, sí que lo saben, pero no me importa, simplemente no quiero que mi pequeña se vea envuelta en temas tan espinosos como los que tratan ellos. Viven en el Distrito once, un distrito rebelde desde hace tiempo, y ellos mismos lo son, así que... no quiero tener relación alguna con ellos. Creo que es lo mejor para todos estar mejor, y, de todas formas, ellos no me conocen ni un poco, ¿por qué se supone que tengo que ser buena con ellos? ¿Por ser la familia de Alec? Bien claro me dejó su hermana, Elle, que si no estaba embarazada simplemente que desaparecería de sus vidas y punto, y ahora no, ¿verdad? Pues es mi hija y será lo que yo vea oportuno.

Muevo la cabeza hacia ambos lados esperando, un poco impaciente aunque se que acabo de pedir, la bebida que pedí al camarero. No tengo que pensar más en el tema, bastante tengo ya en casa de estar todo el día sin hacer nada y pensando en lo mismo, no, ahora no lo voy a hacer, voy a pensar en comprar ropa bonita para mi pequeña, en tomarme algún helado y darme algún capricho para mi, o bien para ahora con esta tripa o para cuando ya haya tenido a la pequeña. Estoy pensando en que cosas voy a comprar y los colores... pintaré alguna de las habitaciones extras de la casa para la pequeña y para mi, una grande; cuando de golpe alguien grita mi nombre y me sobresalto levemente porque es alguien que está cerca de mi, debido a que lo he escuchado muy cerca. Antes de que me de ni siquiera tiempo a girarme, aparece Joey de la nada y se precipita a darme dos besos, al intentar levantarme me golpe, levemente, la tripa con la mesa y me siento rápidamente dejando que él se incline y dándole dos yo también.

Le sonrío ampliamente mirándole sorprendida, era la última persona con la que esperaba encontrarme. Hacia tiempo que no lo veía y la verdad es que me alegraba haberme encontrado con él. Abro la boca para contestarle pero llama al camarero y me pregunta si quiero algo. -No, no, ya le pedí algo- le sonrío débilmente a Joey y recorro el borde de la mesa con la mano esperando a que pida, cuando lo hace y el camarero se va, regreso la mirada hacia él. -Bueno, no he... no he hecho mucho últimamente, por una razón más que evidente y visible...- bajo la mirada hacia mi tripa. Parece que él no se ha dado cuenta, y no lo sabe, estaba claro que no lo iba a saber, no tenemos a mucha gente en común y yo no he podido hablar con él así que no se lo había dicho. -Perdón por no haberte llamado o... buscado, no me han dejado salir mucho a la calle- me toco la parte posterior de la cabeza. Yo, que entraba y salía de casa cuando me daba la gana, ahora, simplemente estaba todo el día encerrada y en parte no me importaba, que era sin duda lo peor, porque me sentía cansada y solo tenía ganas de estar acostada viendo alguna película o lo que fuera.
Zoey A. Campbell
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Joey G. Pride
Consejo 9 ¾
Me alegraba bastante estar frente a la chica, hablando con ella ya que no habíamos hablado hacía semanas.. y eso me pareció una gran falta por mi parte, ya que éramos amigos y tendríamos que llamarnos, quedar y demás cosas, pero era verdad que los últimos meses había estado ocupado.. y tanto que ocupado, demasiado para mi gusto. Me sentía mal no haber hablado con ella desde que me fui al Once. Lo hubiese hecho si no hubiese pasado todo aquel rollo, el cual no me hacía demasiada gracia recordar.. por una parte me sentía mal amigo, pero claramente si no hubiese ido allí la hubiese llamado, hubiese hecho algo para poder saber algo de ella. Tampoco era que fuésemos amigos de toda la infancia o de que siempre nos habíamos conocido.. no, tampoco era para tanto, solamente una conocida a la que tenía gran aprecio. Agité levemente mi cabeza dentro de mí, para quitarme aquellos pensamientos, no podía dejar que pensar en aquellos pensamientos me quitasen las ganas de pasar un poco de tiempo con ella, de poder hablar a gusto y tranquilo.

Al darle los dos besos en las mejillas, pude ver como hizo un leve gesto para levantarse pero no lo consiguió ya que se había golpeado con algo contra la mesa, la cual se tambaleó un poco. No le hice demasiado caso a aquello ya que seguramente se habría golpeado con la rodilla en aquel intento de levantarse. Me senté en la silla frente a Zoey y la miré con un gesto de felicidad, con una sonrisa de oreja a oreja. No sabía exactamente por que me encontraba tan feliz, solamente tenía este tipo de "adrenalina" en mi interior la cual hacía que sonríese. No me fije demasiado en la chica, simplemente esperaba que hablase ella. Alcé una ceja al escuchar que ya había pedido algo.. lo cual me parecía totalmente normal, ella estaba sentada antes que yo en aquella mesa y yo me había acoplado a ella como si nada.. lo cual no me había parado a pensar en si le habría molestado o no.. pero tampoco le di demasiada importancia. — Oh, está bien. — Añadí.

Justo estaba hablando Zoey, respondiendo a la pregunta que le había hecho de que hacía tanto tiempo de que no nos veíamos.. pero justo en aquel momento llevé mi mirada hacia el camarero que traía mi bebida refrescante, la necesitaba para darle un buen trago ya que con todo el peso que llevaba en las bolsas y el haber estado bastantes horas dando vueltas y vueltas por toda la isla, mirando por las tiendas me había dejado bastante cansado. Aunque no lo pareciese, ir de compras cansaba. — Muchas gracias. — Sonreí al ver el vaso lleno de hielo y de la bebida delante de mis narices. No pude evitar beber de un trago más de la mitad de la bebida, causándome un leve dolor de cabeza a cause del frío. Di el último trago de la bebida y escuché las palabras de Zoey.. las.. palabras.. Abrí los ojos de par en par al escuchar aquellas palabras.. ¿Zoey embarazada? Bajé levemente mi mirada hacia su tripa, la cual estaba inchada bastante, parecía que iba a explotar, lo que quería decir que llevaba bastantes meses embarazada. Escupí la bebida hacia un lado donde estaba la calle, donde por suerte nadie estaba pasando.

Me sequé los labios con la camiseta y miré de nuevo a Zoey. — Perdona, es que me ha sorprendido bastante.. verlo.. — Dije un tanto avergonzado por lo que había hecho hace unos pocos momentos. Quité la vergüenza de mi y me puse bastante feliz por ella.. iba a tener un bebe, eso era motivo de estar feliz.. ¿no? — Me alegro mucho por ti Zoey, aunque debes saber que ser madre tiene mucha responsabilidad. Te quiero responsable ¿eh? — Dije con una leve sonrisa. Esperaba que la chica se encontrase un tanto feliz por tener al bebé.. o por lo menos eso esperaba. — ¿Cuanto llevas embarazada? Por lo que puedo ver más de cinco meses si que llevarás.. ¿no? — Pregunté un tanto curioso. Me sorprendió lo último que me dijo, aquello sobre que no la dejaron mucho salir y que lo sentía. — ¿Sentirlo? — Repetí las mismas palabras que la chica. — No te preocupes nada, yo también he estado bastante ocupado, a si que tranquila. — Llevé mi mano derecha un tanto más alante para poder acariciar la suya, para de alguna manera consolarla sin saber exactamente por qué razón. — ¿Porque no te dejaban salir? ¿Estabas castigada? — Añadí.
Joey G. Pride
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Zoey A. Campbell
Jefe de Área en Salud
Toso para no reír cuando escupe el contenido de su vaso hacia un lado al ver que estoy embarazada, carraspeo levemente con una pequeña sonrisa en los labios y mirándole de forma tímida. Me toco la parte posterior de la cabeza para acomodarme el pelo y luego bajo la mirada hacia mi vientre para después pasar la mano levemente por encima y volver la mirada a Joey que me observa sorprendido. Me muerdo el labio inferior levemente, la verdad es que me alegra que se lo tomara tan bien, no sé, pensaba que me soltaría lo típico de que soy muy joven, que no tenía que haberlo tenido y esas cosas que hace la gente mayor, pero, supongo que Joey es diferente. Le sonrío ampliamente apoyando un codo sobre la mesa y observándolo riendo. -Oh, claro, no veas lo responsable que estoy estos meses. No he tomado ni hecho nada indebido- asiento con la cabeza de forma enérgica y después sonrío. No había tenido oportunidad de hacer nada... y tampoco es que me agradara mucho la idea, supongo que no ha sido la mejor época de mi vida y me he ido apagando poco a poco... aunque el tener el bebé me está haciendo realmente feliz.

Suspiro levemente y miro hacia otro lado en una cuenta mental. -Entre... siente y ocho meses.- sonrío timida y nerviosa porque... ¡se me ha olvidado! Cuando me pongo nerviosa se me van las cosas de la cabeza. Miro a Joey y se me ocurre una cosa... puede ser que a él no le guste o no le atraiga la idea... o que ya tenga pareja, pero no pierdo nada diciéndoselo. Abro la boca para hablarle cuando habla él y me callo para escucharlo. -No, para nada, solo que... solo que no querían arriesgarse a que me pasara nada. Eso de que soy propensa a caerme al suelo constantemente...- me río un poco porque, casualmente, conocí a Joey justo cuando me caí una vez al suelo y me ayudó a levantarme. -Pero me van a dejar salir para la Coronación, no se fían porque estaré muy avanzada pero... yo quiero ir, nunca me lo he perdido y... bueno... ehm..- me muerdo el labio inferior un tanto pensativa -no sé, ¿tú vas a ir con alguien? Es por si... me querrías acompañar- termino con un susurro la frase. Yo nunca he tenido dificultades para encontrar pareja para la Coronación, pero.. no quiero ir tampoco con un desconocido y he preferido preguntárselo a él. -Si no puedes no pasa nada, no te sientas obligado, eh.- sonrío llevándome una mano a la boca para morderme ligeramente las uñas, y al ver lo que estoy haciendo retiro las manos para volver la atención a él esperando a que diga algo.
Zoey A. Campbell
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Joey G. Pride
Consejo 9 ¾
Sonreí ampliamente al escuchar aquellas palabras de la Capitoliana. Estaba siendo bastante responsable con el bebe, nada de tonterías y me parecía que lo estaba haciendo correctamente, por lo menos por mi punto de vista. Zoey era una chica bastante responsable, una chica aplicada, por lo menos tenía aquella imagen de ella y se podía notar, que con el embarazo estaba siendo aún más responsable que antes. ¿Como sabía aquello? Simple instinto y también el verla allí, sentada, tranquila, sin beber nada de alcohol ni fumando. — Me alegra escuchar esto Zoey, mucho. — Sonreí de nuevo. — Un bebe es muy importante y tienes que ser responsable.. — Bromeé riendo al final de aquella frase. Fingí poner una voz de adulto, de un señor mayor y comencé a hacer gestos con las manos, haciendo un poco el inútil para animar un poco la cosa.

Me sorprendió bastante el escuchar de cuantos meses se encontraba embarazada. Entre siete y ocho meses era bastante, por no decir una barbaridad ya que daría a luz bastante rápido, por no decir que en pocas semanas. Por una parte me hacía sentir bien que mi amiga fuese madre, pero por otra parte me ponía nervioso, no sabía la razón pero me hacía sentir nervioso. — Bueno, ya sabes, en pocas semanas madre. — Agarré su mano para acariciarla levemente y sonreír. En aquellos momentos seguramente necesitaría mucho apoyo, sobretodo familiar y de amigos y yo no iba a ser un mal amigo de hacerle el feo a la pobre chica y dejarla de lado, no, yo era un buen amigo y si necesitaba mi ayuda allí estaría. Respiré aliviado al escuchar que no la habían castigado por quedarse embarazada ni por una tontería parecida, simplemente por su bien, para que no tuviese ningún accidente y perdiese al bebe. Me parecía bastante bien hecho por parte de los padres de Zoey. — Oh vale, pensaba que te habían castigado por alguna otra cosa. — Solté su mano para beber un poco de mi bebida, tenía la garganta un poco reseca de tanto hablar. — Aunque te habrás aburrido todo el día metida en casa.. ¿no? — En aquel momento comprendía a la chica perfectamente, a mi no me gustaría estar encerrado en mi habitación durante meses, me aburriría demasiado, me sentiría como un pájaro en su jaula.

Me alegro escuchar que iban a dejarla ir a la Coronación de los Juegos, por lo menos se iba a divertir un poco al ver a la persona que ganaría los Juegos de aquella edición. Yo seguramente me lo pasaría genial, pero no tenía pensado con quién exactamente ir. Estaba pensando en pedírselo a Billy, pero la cosa era que estaría ocupado yendo como Agente de la Paz y yo tendría que ir, pero la cosa era que por una parte me daba pereza y por otra parte prefería ir como espectador que como Agente de la Paz. Seguramente me escaquearía de alguna manera para no ir, seguramente lo conseguiría. — Claro que iría contigo cielo, encantado, sin ningún problema. — Acepté la propuesta de la chica. Me extrañaba que no iría ella con sus padres, pero bueno, mejor iba yo con ella, iba a cuidarla bastante bien. — No te preocupes, voy por voluntad propia, vamos los dos juntos. — Dije terminadome de beber mi bebida. — Y hablando de esto.. creo que he visto en una tienda, cerca de aquí, un vestido que te quedaría de muerte, ¿quieres que vayamos? — Aquella tarde iba a ser un tanto larga para los dos, pero iba a merecer la pena.

Fin del Flashback.
Joey G. Pride
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