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Mensaje por Valerie J. Guerrero el Miér Ago 21, 2019 5:55 pm

Valerie Josie Radek Guerrero
Historia

Los Radek eran una familia normal. Muy normal, extremadamente normal, de esas que están por todas partes pero apenas te das cuenta porque pasan desapercibidos. Empleados en tiendas, propietarios de nada, no eran una familia con dinero, por lo menos no la familia de su padre. Su madre... Bueno, su madre venía del Capitolio y su familia era más afortunada. Pero es inútil hablar mucho de la vida de los Radek en NeoPanem, pues lo que importa es que tuvieron que marcharse. Dejando atrás un hijo todavía muy pequeño que quedó a cargo de los abuelos, el matrimonio huyó hacia las Colonias por no tenerse que enfrentar a las consecuencias de no estar de acuerdo con las políticas del momento y estar a favor de lo que no debían. Ser lo que no debían.

A Valerie no la dejaron con los abuelos. Era casi recién nacida, todavía le estaban dando el pecho, y su madre biológica se negó a separarse de ella. Pero el camino hacia Europa no era fácil y los Radek no llegaron en el mejor de los estados. Él murió al mes de llegar, ella a los cinco meses. Valerie quedó en manos de los Guerrero, un matrimonio con dificultades para tener hijos que acogieron a la bebé con todo su amor y cariño.

Cuando tenía dos años, su nueva madre, aunque para ella era simplemente su madre, se quedó embarazada. Valerie recibió esa noticia, según le contaron, con mucha emoción. Se pasaba el día tocándole la barriga a su madre y preguntando cuánto faltaba para que llegara al mundo su hermanito o hermanita. Cuando ya había cumplido tres años, nació Diego. Era un niño adorable y Valerie supo desde el primer instante que le vio, todavía pequeño y arrugado, con los ojos cerrados y babeando sin parar, que jamás se querría separar de él.

Y así creció Valerie, bajo el apodo de Val para aquellos con quién tenía suficiente confianza. En una familia que le dio todo su amor, pero también toda su preparación. Ella y Diego entrenaron desde muy temprana edad, pues sus padres eran los encargados de la seguridad de la colonia en la que vivían y querían darles a sus hijos esa preparación. Con armas muggles y con magia. Valerie tenía la varita de su madre biológica, que todavía usa a día de hoy, la única herencia que tiene de ella a parte de un álbum de fotos con imágenes de toda su familia).

A Diego le transformaron a los quince años. Fue, para Val, un momento difícil. Temía perderle, temía que las cosas ya no fueran iguales. De algún modo fueron mejores todavía entre los dos. Cada luna llena, Valerie cogía su varita, un cuchillo y seguía a escondidas a su hermano para vigilar que no le pasara nada durante la transformación y ayudarle a defenderse si se ponía en peligro. Vigilando, siempre vigilando. Hasta la noche que no vigiló suficiente y terminó entre las garras de un Diego lobuno, que terminó transformándola.

Ella se tomó ese accidente mejor que él. Siempre intentó que Diego no sintiera culpa alguna. Al fin y al cabo, era ella la que le había seguido, exponiéndose a esa posibilidad. Tras su transformación, Val hizo un esfuerzo por no recluirse ni aislarse y quiso continuar con su vida de pesca, entrenamientos y, ahora que ya tenía los dieciocho, seguridad de la Colonia junto a sus padres.

Le tocaba hacer guardia el día que atacaron la Colonia. Ella fue de las primeras en dar la voz de alarma. Luchó y defendió la Colonia como pudo, pero no fue suficiente. Y tampoco se quedó para ver el final de todo eso, pues su hermano apareció en el campo de batalla y, antes de que ella pudiera hacer o decir nada, desaparecieron. Lo que más le dolió de todo eso fue no poder despedirse de sus padres.

Superar lo ocurrido le costó más de lo que le gustaría reconocer. No solamente había perdido a sus padres biológicos, también a sus padres adoptivos. Lo único que le quedaba era su hermano y la esperanza de encontrar una vida mejor volviendo al país en el que nació, un país al que no le tenía mucha estima. Ni a la tierra ni a sus leyes, que les discriminaba por su condición de licántropos. Con los ahorros que se habían llevado abrieron un bar, queriendo mantenerse y labrarse una vida ahí.

Pero con la subida de Magnar al poder su vida cambió completamente. Podían tener derechos a cambio de servicios. Y una persona que les ofrecía eso se merecía toda su fidelidad y lealtad. Dejaron a un amigo encargándose del local y se mudaron juntos al Capitolio para realizar sus tareas de seguridad. Ahora viven juntos allí, y han acogido a un chiquillo que, para el gusto de Val, a veces se mueve demasiado, pero al que protegería con su vida. Aunque no lo reconozca en voz alta.

Otros datos

Antes de su transformación casi no comía carne. Se alimentaba sobre todo de productos vegetales y pescado. Tras convertirse en licántropa no hay nada que le guste más que un buen trozo de carne poco hecho.

Todavía tiene mucha familia perdida por NeoPanem, pero no se ha planteado buscarles.

Hace mucho deporte y entrena constantemente, como forma de quemar energía, que tiene mucha.

A veces cuando se pone muy nerviosa fuma, aunque no es una práctica que le guste demasiado. De hecho, en momentos de ansiedad, suele tener prácticas bastante destructivas relacionadas con el alcohol, el tabaco, el sexo y, en alguna ocasión, alguna droga. Pero repito, no le gusta. De hecho siempre se arrepiente el día siguiente. Menos del sexo. De eso no se suele arrepentir.

Echa de menos su casa, pero se alegra de poder tener nuevas oportunidades con el mandato de Magnar Aminoff.

Protegería a Diego con su vida. Es la persona a la que más quiere del mundo.

Le gusta el orden. No es maniática pero sí le gusta estar en espacios en paz, le ayuda a controlar sus nervios.

Tiene bastante instinto maternal, aunque intenta ocultarlo. Supone que en parte es porque, por lo menos biológicamente, puede que jamás vaya a tener nada más que instinto maternal, pues dejó de venirle la regla de forma normal tras su transformación. Le viene una, dos, tres veces al año. Poco más. Ahora que se han mudado al Capitolio, espera poder ir a un médico en condiciones para ver qué está ocurriendo en esos ovarios.
Estadísticas del personaje

VITALIDAD: 30 pts
FUERZA: 6
DESTREZA: 5
DEFENSA: 6
AGILIDAD: 4
RESISTENCIA: 4

Tessa Thompson • 35 años • Seguridad Nacional • Escuadrón de Licántropos
Valerie J. Guerrero
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Escuadrón Licántropo

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Guerrero, Valerie J. Empty Re: Guerrero, Valerie J.

Mensaje por The Mighty Fall el Miér Ago 21, 2019 8:01 pm

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